Seyma Fotografía
Seyma Fotografía

La poesía es, por excelencia, el arte de expresar a través de la palabra los sentimientos más profundos, y los grandes poetas de la historia han sabido transmitir mejor que nadie el significado del amor. ¡Que no falte la poesía en vuestra boda! Podéis utilizar algunos versos en el diseño de vuestras invitaciones de boda, crear carteles decorativos con frases románticas para vestir diferentes rincones del espacio de celebración, combinar la lectura de poemas con las canciones de boda durante la ceremonia o, incluso, regalar a vuestros invitados uno de estos poemas impresos como detalle de boda. El arte de la poesía puede llenar vuestra boda de emociones. ¡Descubrid sus mágicos poderes coincidiendo con el Día Mundial de la Poesía!

Poesía en vuestra boda

Unamuno, Bécquer, Machado, Rubén Darío… Evidentemente son muchos más los poetas cuyos trabajos celebran el amor, pero en esta ocasión os ofrecemos una selección de algunos que creemos que no pueden faltar en ninguna boda, ya sea para inspiraros a la hora de crear vuestros discursos, los textos para invitaciones de boda o para grabar algunos versos en los regalos originales para bodas.

Una buena idea de decoración para la boda también puede ser escribir algunas de estas frases sobre pizarras o sobre pequeñas tablas de madera para decorar las mesas del banquete o para colgarlas de los árboles si habéis optado por celebrar una boda al aire libre. Entre las ideas para detalles de boda tenéis asimimismo la opción de imprimir un pequeño libro titulado Poemas de amor con textos de vuestros autores favoritos y entregarlo a los invitados junto con una pluma grabada, por ejemplo. Os decantéis por la opción que os decantéis, disfrutad de estos maravillosos textos y permitid que la inspiración de los poetas inunde de amor vuestro gran día.

Ángel Santamaría
Ángel Santamaría

1. Amor eterno, de Gustavo Adolfo Bécquer

Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la Tierra
Como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

2. Si me quieres, quiéreme entera, de Dulce María Loynaz

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, y gris, verde, y rubia,
y morena… Quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!…

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!

Pedro Zamorano
Pedro Zamorano

3. Mía, de Rubén Darío

Mía: así te llamas.

¿Qué más armonía?

Mía: la luz del día;

Mía: rosas, llamas.

¡Qué aromas derramas

en el alma mía

si sé que me amas,

oh Mía!, ¡oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.

Yo, triste; tú triste...

¿No has de ser, entonces,

Mía hasta la muerte?

4. Soñé que tú me llevabas, de Antonio Machado

Soñé que tú me llevabas

por una blanca vereda,

en medio del campo verde,

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.



Sentí tu mano en la mía,

tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído

como una campana nueva,

como una campana virgen

de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,

en sueños, tan verdaderas!...

Vive, esperanza ¡quién sabe

lo que se traga la tierra!

BrunSantervás Fotografía
BrunSantervás Fotografía

5. A Leonor, de Amado Nervo

Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un "¡quién sabe!"
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!

Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos. Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.

Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!

Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo.,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!

6. Lujuria, de Miguel de Unamuno

Cuando murmuras con nervio acento

tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca

y recojo en los besos de tu boca

las abrasadas ondas de tu aliento.



Cuando más que ceñir, romper intenso

una frase de amor que amor provoca

y a mí te estrechas delirante y loca,

todo mi ser estremecido siento.



Ni gloria, ni poder, ni oro, ni fama,

quiero entonces, mujer. Tu eres mi vida,

esta y la otra si hay otra; y solo ansío

gozar tu cuerpo, que a gozar me llama,

¡ver tu carne a mi carne confundida

y oír tu beso respondiendo al mío!

ML Fotógrafos
ML Fotógrafos

7. Erótica, de Enrique de Mesa

Cayó sobre tu espalda

la llama de tu pelo

quemó la blancura

su ondulación de fuego.



Entre los áureos rizos,

por el amor deshecho,

yo vi calientes, húmedos,

brillar tus ojos negros.



Sin desmayar, erguidos,

redondos, duros, tersos,

temblaron los montones

de nieve de tus pechos.



Y de amor encendida,

estremecido del cuerpo,

con amorosa savia

sus rosas florecieron.



El clavel de tus labios

brindaba miel de besos

y fue mi boca ardiente

abeja de sus pétalos.



De la crujiente seda,

que resbalara al suelo,

emergió su blancura

tu contorno supremo.



Y al impulso movido

de ardoroso deseo,

se cimbró entre mis brazos

y quedó prisionero.



Me abrasaban tus ojos,

me quemaba tu aliento,

y apagó las palabras

el rumor de los besos...

Deser Studio
Deser Studio

8. A una novia, de Rubén Darío

Alma blanca, más blanca que el lirio

frente blanca, más blanca que el cirio

que ilumina el altar del Señor:

ya serás por hermosa encendida,

ya será sonrosada y herida

por el rayo de la luz del amor.



Labios rojos de sangre divina,

labios donde la risa argentina

junta el albo marfil al clavel:

ya veréis cómo el beso os provoca,

cuando Cipris envíe a esa boca

sus abejas sedientas de miel.



Manos blancas, cual rosas benditas

que sabéis deshojar margaritas

unto al fresco rosal del Pensil:

¡ya daréis la canción del amado

cuando hiráis el sonoro teclado

del triunfal clavicordio de Abril!



Ojos bellos de ojeras cercados:

¡ya veréis los palacios dorados

de una vaga, ideal Estambul,

cuando lleven las hadas a Oriente

a la Bella del Bosque Durmiente,

en el carro del Príncipe Azul!



¡Blanca flor! De tu cáliz risueño

la libélula errante del Sueño

alza el vuelo veloz, ¡blanca flor!

Primavera su palio levanta,

y hay un coro de alondras
que canta
la canción matinal del amor.

Ona Fotografía
Ona Fotografía

¿Enamorados de la profundidad de estas palabras? Utilizad estos textos para crear vuestras propias ideas originales para bodas y dejar a todos tan boquiabiertos como cuando os vean luciendo el elegante traje de novio y el increíble vestido. Vuestro amor todo lo puede y el gran día no será más que una exaltación del mismo. ¡Enhorabuena por el gran paso que estáis a punto de dar!