Tanto la organización de la boda como el enlace en sí están llenos de momentos únicos, románticos y llenos de significado para vosotros. Empezar a probarte vestidos de novia, recorrer las tiendas en busca de la invitaciones de boda de vuestros sueños, pensar en cómo sorprender a familiares y amigos con ideas originales para bodas... Si estáis pensando en cómo personalizar la vuestra, debéis saber que hay una serie de rituales que se pueden llevar a cabo a lo largo de la ceremonia, perfectos para vivir momentos realmente irrepetibles en vuestras vidas. Una de ellas es la ceremonia de la luz o ceremonia de las velas, que simboliza el amor entre dos personas. Representa la nueva vida en común de los novios, la unión de los contrayentes en una única persona a través del matrimonio. Desde que se empezó a celebrar en nuestro país, son cada vez más las parejas que deciden incluirla en su boda, ya que se trata de un momento muy especial y emotivo para todos.

¿En qué consiste exactamente?

Para realizarla se precisan dos velas idénticas, que representan a los novios, y otra de mayor tamaño, que simboliza el proyecto de vida en común que están a punto de iniciar. En el momento de la celebración acordado cada novio enciende su vela y, a continuación, juntan ambas llamas para prender la vela común al mismo tiempo.

Se trata de un ritual que puede realizarse tanto en bodas civiles como religiosas, si bien en este último caso es preciso hablarlo primero con el párroco que oficiará la ceremonia. Y es que, a pesar de no estar muy claro su origen, sí se sabe que carece de sentido religioso. Por eso es más frecuente en celebraciones civiles, de carácter mucho más libre, al igual que el resto de rituales que suelen acompañar a este tipo de enlaces: ceremonia de la arena, de la rosa, etc.

¿En qué momento de la boda la incluimos?

No existe un momento estipulado, si bien por lo general se realiza tras el intercambio de anillos en las ceremonias religiosas, mientras que en las civiles puede hacerse tras el consentimiento mutuo o tras intercambiar las alianzas. Se suele acompañar de la lectura de un poema o texto, y acostumbra a efectuarse con música de fondo.

Diferentes versiones

Pese a todo lo dicho hasta ahora, hay novios que prefieren encender las velas pequeñas nada más llegar a la iglesia o lugar de la ceremonia, en lugar de esperar al momento de celebración del ritual.

También hay parejas que se inclinan por dejar a sus padrinos (por lo general la madre del novio y el padre de la novia) la tarea de encender las velas que les representan. Y aunque hay opiniones para todos los gustos, muchos contrayentes optan por apagar las velas pequeñas tras encender juntos la vela común, al tiempo que otros deciden dejar las tres encendidas. Sea cual sea vuestra decisión, estará bien. Vosotros sois lo que decidís como queréis que se haga.