10 vestidos blancos que parecen de novia (pero no lo son)
Elegir un vestido blanco bonito, que se adapte a ti y con el que te sientas cómoda, puede ser todo un desafío, pero en realidad tienes un abanico amplio en el que buscar y no necesariamente debemos invertir muchísimo. ¿Preparada para descubrirlos?
Escoger un vestido de novia favorecedor y con apariencia sofisticada no tiene por qué implicar una firma inaccesible ni un presupuesto imposible. De hecho, muchas veces lo que marca la diferencia no es quién firma la prenda, sino el corte, el tejido, la caída y la actitud de quien la lleva. Ahí es donde entran en juego esos vestidos blancos que, sin pertenecer al universo nupcial, coquetean con él. Diseños de encajes sutiles, volúmenes, bordados delicados, escotes limpios o faldas vaporosas, que inevitablemente te convierten en novia. ¡Echa un vistazo a estas 10 propuestas!
Índice de contenidos
- Vestido de encaje
- Vestido asimétrico
- Vestido de corte midi
- El vestido de la fiesta final
- Vestido para boda de verano
- Vestido con la espalda descubierta
- Vestido de seda
Vestido de encaje
1. Un vestido de encaje ideal para una boda de día de Ashmara
Probablemente el vestido Ashmara sea uno de los ejemplos más claros dentro de esa categoría de prendas que, sin ser oficialmente nupciales, podrían pasar perfectamente por un vestido de novia civil. Tiene todo lo que suele funcionar dentro de ese contexto: el encaje en blanco, una silueta femenina pero no excesiva, un escote cuadrado muy limpio y una falda con vuelo que aporta movimiento.
Es fácil imaginárselo en una boda civil en primavera, con unas sandalias finitas, un recogido bajo y unos pendientes grandes siendo los protagonistas del conjunto. Pero también funciona para una pedida, una comunión o incluso una cena elegante de verano en la que apetezca vestir de blanco de una manera más especial.
Vestido asimétrico
2. El vestido capa de la colección de Stella McCartney para H&M
La recién estrenada (y ya prácticamente agotada) colección de Stella McCartney x H&M nos presenta esta maravilla de vestidoen crepé de satén, que es ideal para una boda civil o como segundo vestido. El corte asimétrico, la abertura en la pierna, el cuello perkins y la capa superpuesta dan como resultado un diseño atermporal, pero moderno y muy favorecedor. Aún está disponible y tiene un precio de 199€.
3. El asimétrico de Mango, para quien quiere un blanco de gesto moderno
Mientras que el primero se mueve por terrenos más clásicos, este vestido asimétrico con espalda al aire propone un registro completamente diferente. No hay encaje, ni bordados, ni un evidente romanticismo. Lo que hay es un patronaje, una estructura y una silueta más contemporánea.
Es justamente ese su punto fuerte. El escote asimétrico, la manga larga y la espalda con un diseño poco convencional conforman un vestido para novias que apuestan por algo más sobrio pero con un toque único. Es el tipo de diseño que podría llevar una novia a una boda civil en ciudad, en un hotel o en una celebración pequeña con el minimalismo como dress code.
4. Quira, el vestido largo que hace de la sencillez algo verdaderamente contundente
El quira es uno de esos vestidos que hacen recordar que la sencillez bien resuelta puede ser tan impactante como el diseño más elaborado. Su potencia está en el corte, en el tejido y en cómo el blanco transforma una silueta muy sofisticada.
Es fácil para una ceremonia de atardecer o incluso en un segundo look nupcial para la cena o la fiesta. También puede verse como un vestido de alfombra roja, de esos que podría llevar una invitada a una gala o a una gran celebración. Si Ashmara se conectaba con una novia más romántica, Quira habla más bien de una mujer que busca sofisticación, limpieza visual y una estética atemporal.
Vestido de corte midi
5. El halter con flecos que logra combinar novia y fiesta en una sola pieza
El vestido Pepa de Lady Pipa marca un punto intermedio muy interesante, no parece un vestido de novia clásico, pero sí uno de esos diseños blancos que podrían funcionar perfectamente en una preboda, una postboda o incluso en una boda civil con un enfoque más relajado y menos solemne.
Su mayor atractivo está en la mezcla de elementos: el escote cruzado tipo halter, la espalda en V descubierta y el bajo con flecos que le da un movimiento constante. Esa mezcla hace que el vestido se vea más festivo que otros, casi como si estuviera destinado para bailar durante toda la noche o para una celebración más informal. También quedaría genial en una boda en la playa, en una cena de bienvenida o en cualquier evento de verano donde predomine el blanco.
El vestido para la fiesta final
6. La opción para una novia de noche o una after party impecable: el mini de lentejuelas
Este vestido mini de lentejuelas de Zara da un giro radical a la selección. Aquí el blanco deja de ser etéreo, romántico y se vuelve puro brillo. Su escote caído, sus hombreras y las lentejuelas hacen que tenga una energía muy divertida. Es fácil imaginarse a una novia que, pasado el momento de la ceremonia, tiene ganas de bailar y divertirse, por lo que se cambia para la fiesta y apuesta por algo mucho más llamativo.
¿Lo mejor? Su versatilidad. Puede ser perfecto para una fiesta de cumpleaños, una cena importante o un evento de noche donde el blanco tenga otro protagonismo. No es un vestido discreto, pero se convierte en el centro del look por sí solo.
Vestido para boda de verano
7. El vestido de lino, la versión más natural de un vestido que parece de novia
Este vestido halter de H&M es la prueba de que no hace falta nada más que un buen corte, un tejido con caída y una silueta limpia para conseguir un vestido especial. Lo que funciona mejor aquí es su equilibrio. El cuerpo entallado, la parte delantera cruzada y el suave vuelo de la falda construyen una figura muy favorecedora, femenina y cuidada. Posee un aire depurado que se adapta muy bien a una celebración pequeña al aire libre o para un entorno más relajado donde el vestido funcione en un segundo plano.
Con sandalias planas y un bolso de rafia puede servir para una comida especial o una escapada de verano. Otra forma de llevarlo es con tacón fino, unos pendientes llamativos y un recogido alto se convierte en un look mucho más sofisticado.
Vestido con la espalda descubierta
8. Un diseño handcraft para quien quiere un vestido impecable
El vestido de Paola Barrod está en otro nivel. El corte al bies, el drapeado en la espalda, las pinzas, el trabajo sobre la cadera y la cola trasera hacen que este diseño entre claramente en una categoría más cercana al vestido de autor.
Está pensado para una novia sofisticada, a la que le guste el diseño depurado y las referencias más clásicas reinterpretadas desde una mirada moderna. También podría servir como vestido de gala, pero la cola y el trabajo de la espalda lo hacen más adecuado para una ocasión extremadamente especial. en la que el vestido es el protagonista máximo en esta historia.
9. La espalda alargada descubierta
Este diseño de Aitana Sevilla confirma que un vestido blanco puede resultar especialmente sofisticado. Su fuerza está en la silueta: larga y entallada pensada para acompañar el cuerpo, y dejar que el protagonismo recaiga en la espalda descubierta.
Este vestido encarna a la perfección el estilo de una novia contemporánea que prefiere la sencillez y las líneas limpias. Es ideal para una boda al aire libre, en un lugar cálido o incluso en una ceremonia civil con estética minimalista. Además, su versatilidad permite llevarlo fuera del entorno nupcial, sobre todo en eventos en los que la elegancia juega un papel fundamental.
Vestido de seda
10. El lencero satinado, un clásico contemporáneo que siempre funciona
Pocas siluetas se han mantenido tan actuales en los últimos años como la del vestido lencero largo de satén. Tiene una elegancia relajada y una sensualidad muy depurada que envuelve el cuerpo. Este diseño, de tirantes finos, escote depurado y silueta fluida, recuerda mucho a las novias más minimalistas de los noventa y tiene ese aire de lujo silencioso que aún domina buena parte de la moda nupcial contemporánea.
Funciona muy bien para bodas civiles, fiestas nocturnas, cenas elegantes o incluso con un blazer encima para darle un toque informal cuando tu gran día haya pasado. También se puede convertir en uno de esos vestidos comodín que guardas para muchas ocasiones especiales.
11. El arte del vestido de seda drapeado de Zara
Cerrar con este vestido de seda 100% en blanco roto resume a la perfección una de las ideas de este artículo: no hace falta un vestido de etiqueta para conseguir un efecto especial, delicado y depurado que tantas veces buscamos. Es una apuesta que puede parecer sobria, pero en la realidad tiene una presencia enorme que lo convierte en una opción discreta y muy refinada.
Este sería el vestido ideal para la que no quiere ni encaje, ni brillos, ni escotes, pero sí quiere que su vestido tenga alma y sentimiento. Es ideal para una boda de otoño, una ceremonia íntima, una celebración elegante. Y, aunque este esté agotado en web, sirve como inspiración para encontrarlo en otras boutiques.
Sea cual sea su función o la ocasión para la que se acaban eligiendo, todos estos vestidos pueden ser una elección perfecta para cualquier momento en tu boda: en la playa, para el baile final o incluso para un evento. Todos muestran que hoy el vestido blanco no es solo para deslumbrar en tu día más importante, sino que también puede ser un gran aliado para vestir con elegancia y con ese toque especial que hace que una se sienta diferente y la protagonista de su propia historia.
Aquí tienes más opciones: