Si celebras una boda civil en el ayuntamiento, al aire libre, en un restaurante, en una finca familiar o en algún lugar íntimo en el que la sencillez vaya a ser la protagonista de tu boda y de tu look, ¡estás de enhorabuena! Porque hemos seleccionado para ti 30 vestidos de novia sencillos que te vas a querer poner en tu gran día.

¿Cómo conseguir este estilo?

  • Decántate por vestidos de corte recto o imperio. Cuanto más volumen tenga la falda, más formalidad y pomposidad aportará. Elige vestidos rectos, fluidos y con caída para un look natural. Si el corte A es tu favorito, elige un modelo que no tenga la falda muy abierta.
  • Apuesta por tejidos ligeros y vaporosos como la seda, la gasa, el crepé o confecciones como el plisado o la bámbula de seda o algodón. No renuncies al tul, al encaje y a la organza, pero procura que su volumen sea mesurado, el propio de la caída de la tela y sin muchas capas en la falda.
  • Escoge telas lisas. Cuanto menos elaborado sea el diseño más natural será el vestido. Un pequeño drapeado aportará el detalle que buscas, un fino bordado por el escote bastará para no caer en una excesiva simplicidad, un detalle en el tirante diferenciará el vestido del resto. Descarta el encaje y los bordados recargados, pero aporta un plus extra a tu vestido incorporándolos de una manera sutil.
  • Huye del exceso de pedrería. Un cinturón, una pequeña tira en el cuello, en las mangas o en la espalda bastará para dar el toque que el vestido necesita.
  • Cuanta más larga sea la cola, menos sencillo será el vestido. Si te has enamorado de un diseño con cola, procura que el resto de elementos del vestido no destaquen en demasía. Transmite sencillez por delante pero impresiona por detrás.
  • Cualquier escote será apropiado para conseguir el efecto que buscas. Cuanto más cerrado, más recatado será, pero la sencillez en tu look se consigue con los demás elementos del vestido, no con el escote. La única regla en este caso es no abusar de uno muy pronunciado y tendrás el look de novia que deseas. 
  • Encuentra el equilibrio entre un vestido demasiado sexy y uno excesivamente bohemio. No escojas un diseño que se ciña completamente a tu figura, pero tampoco uno demasiado ancho. La sencillez está en el punto medio, ahí reside la clave de este estilo.