Primeramente cabe recordar que es muy acertado respetar las costumbres y el protocolo, ya sea en las diferentes autonomías españolas o de otro país si es el caso, del lugar donde se realice la ceremonia.

A nivel general, en una boda, el novio ha de llegar a diez minutos del comienzo de la ceremonia y cinco minutos antes que la novia. La disposición más habitual en nuestras bodas coloca al novio en el altar, a la izquierda de la madrina, esperando la entrada de la novia, quién irá acompañada a su derecha del padrino. Tras éstos estarán sentados desde los familiares más cercanos hasta los amigos, que se colocarán en los últimos asientos libres.

Una vez hagan entrada la novia y el padrino, éstos avanzarán hasta el altar donde la novia se colocará a la izquierda del novio. Los familiares de la novia se situarán en el lado derecho de la iglesia, tras el novio y los familiares del novio harán sus honores respectivos a la novia, sentándose tras ella.



También existe la costumbre de realizar una comitiva nupcial como entrada que encabezarían las damas de honor, la novia acompañada por el padrino, los pajes, el novio y la madrina, y finalmente los asistentes a la ceremonia.

De todas maneras existen numerosas costumbres alrededor de la liturgia de las bodas dependiendo de la zona geográfica; en Euskadi es típico que a los contrayentes se les homenajee bailando un aurresku, y el ‘ball de bastons’ y la sardana en Cataluña, por ejemplo.