Junto con la elección del vestido de novia perfecto, la acertada apuesta por un sinfín de ideas originales para bodas o el correcto envío de todas y cada de las invitaciones de boda, existen otros temas que preocupan a los novios a la hora de darse el "sí, quiero". ¿Cuáles? El hecho de tener padres separados o divorciados. ¿Qué hacer con ellos el día de la boda? El principal problema se centra, sobre todo, en la ceremonia y el banquete. Pero tranquilos, todo tiene solución. Un poco de mano derecha y hablar las cosas con calma y serenidad previamente serán claves para conseguir que todo salga tal y como esperáis.

Sin normas

Planificar una boda con padres divorciados no tiene normas: tan solo es cuestión de actitud, voluntad y sentido común. Sin embargo, los esfuerzos variarán dependiendo de lo bien o mal que se lleven las ex parejas. Cuanta más flexibilidad haya por parte de todos, menos problemas se crearán. Lo básico es que los padres sean conscientes de que es el gran día de su hija o hijo, y que lo único que importa es que ellos sean felices. Todo lo demás es secundario.  

Con sentido común

Antes de empezar con los preparativos, como pensar en los mejores textos románticos para invitaciones de boda o decidir cuál de las numerosas ideas de decoración para bodas es más adecuada al estilo de vuestro enlace, hablad con vuestros padres. Sed conscientes de que la situación quizá no sea nada cómoda, pero sentaros a intercambiar impresiones. Invitadlos a comer juntos o por separado –dependiendo de la relación que tengan entre ellos– y poned sobre la mesa lo que esperáis de ellos el gran día. Negociad su papel y dónde se colocarán durante la ceremonia y el banquete, pidiéndoles por favor que eviten desaires o momentos tirantes si entre ellos se llevan mal.

¿Y los acompañantes?

El tema de los acompañantes de los padres divorciados puede ser algo complicado y la decisión que toméis dependerá totalmente de la situación de ambos. Si os preocupa la reacción de alguno de ellos (tu padre se trae a su novia y a tu madre le molesta, por ejemplo), es preferible que vayan solos a la boda. Sin embargo, si tus padres se han vuelto a casar o tienen una relación estable es normal que vayan acompañados. En este caso los acompañantes deben situarse junto a tu padre o madre durante la ceremonia, o bien cerca de ellos.

Durante la ceremonia

Por sus hijos, los padres divorciados suelen hacer el esfuerzo de sentarse y salir juntos de la iglesia. Pero si no es posible, uno de ellos se puede sentar en la primera fila y el otro en la segunda, junto a otros familiares, todos igualmente radiantes con sus trajes de fiesta.

Recepción y banquete

Si vuestros padres todavía mantienen una relación cordial, seguro que no les importa pasar juntos unas horas durante el banquete. Recordad que aunque hayan rehecho sus vidas y tengáis una relación estupenda con sus parejas, no deben estar todos juntos en la mesa presidencial. Vuestros padres son vuestros padres, y son ellos quienes deben sentarse con vosotros. Seguro que sus parejas lo entenderán y estarán encantadas de estar en otras mesas con el resto de familiares y amigos.

¡Saltaos el protocolo!

Sin embargo, como comenta Cristina Rosa, wedding planner de Imagina tu boda, "si vuestros padres no se llevan nada bien y van a pasar un mal rato, saltaos el protocolo y evitad que se sienten juntos en la mesa presidencial. Si no queréis estar solos, compartid la mesa con hermanos, amigos o testigos y que los padres coman separados en mesas distintas con sus respectivos familiares. ¿Qué necesidad hay de estar en una mesa todos juntos, si pueden haber tensiones?"

Una alternativa igualmente válida consiste en decantaros por mesas reactangulares durante el banquete nupcial. Una opción que permite que todo el mundo se pueda sentar donde desee, por lo que solucionaréis igualmente el "problema". ¿Más opciones? Que los novios estén solos en una mesa presidiendo el banquete o bien decantarse por un cóctel, lo que evitará el protocolo y permitirá que cada invitado vaya libremente a su aire y se relacione con quien le apetezca en cada momento, al igual que ocurre con las ideas para el candy bar.

Está claro que con un poco de buena voluntad por parte de todos, el día B puede ser tan magnífico como siempre habéis soñado. Así que poned toda la ilusión del mundo a la hora de pensar en los preparativos, como la elección de los detalles de boda para vuestros seres queridos o la confección de la playlist con las mejores canciones de boda. Es vuestro gran día, así que no dejéis que... ¡nada ni nadie os lo arruinen!