Germán Rodrigo

La mesa presidencial es, sin duda, la más destacada de cualquier boda, por lo que es muy importante decidir tanto dónde queréis situarla como quiénes la van a ocupar.

Vayamos por partes. En función de su capacidad y de la interacción que queráis tener con el resto de invitados, las mesas presidenciales pueden ser de dos tipos: rectangulares o circulares. Las primeras son perfectas para colocar en un lateral del comedor y, en función de su tamaño, pueden albergar un número variable de comensales. Además, resultan muy cómodas para ver lo que está pasando en el resto del salón, si bien limitan la conversación a la persona que tengáis sentada a vuestro lado. Las redondas, por su parte, se sitúan en el centro de la sala y, por lo general, tienen capacidad para unos doce comensales como máximo. Son ideales para charlar con las personas que queráis sentar con vosotros y os permiten tener al resto de invitados más cerca. Sin embargo, no veréis a las personas sentadas detrás vuestro.

En cualquier caso, elijáis la que elijáis, la mesa debe ser visible desde todo el salón del banquete.

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¿Quién se sienta en ella?

Aunque para muchos novios decidir quién se sienta en la mesa presidencial puede parecer muy sencillo, lo cierto es que para muchos otros es un gran quebradero de cabeza.

Según el protocolo, la mesa presidencial deben integrarla los novios y sus padres, que se sentarán alternando hombre y mujer. Así, la novia estará a la derecha del novio y, a su lado, su padre y su madre, respectivamente, mientras que en el caso del novio es al revés: es su madre quien se coloca a su lado y, por último, se sienta el padre. A partir de esta mesa se colocan las del resto de invitados, siempre de cerca a lejos según el grado de proximidad con los novios.

Sin embargo, más allá de normas establecidas, muchos novios prefieren decidir ellos cómo quieren que sean las cosas en cada momento. Por eso es cada vez más frecuente ver mesas presidenciales compartidas también con abuelos, hermanos e, incluso, sobrinos (siempre que no sean demasiado pequeños). Una opción que también es muy común cuando falta alguno de los progenitores.

Asimismo, hay novios que optan por sentar en la mesa presidencial a sus tíos o a personas que son muy importantes para ellos y que quieren tener cerca el día del enlace.

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Una opción que marca tendencia hoy en día es compartir la mesa con los amigos más íntimos o los hermanos en lugar de con los padres, que se sientan con familiares cercanos. No solo resulta una elección muy divertida, sino que en muchos casos puede ser la solución perfecta cuando algunos de los padres están separados y existen desavenencias entre ellos. De esta manera se evitan posibles tensiones y todo el mundo se siente más cómodo para disfrutar del gran día como la ocasión merece.

Así que ya lo véis, no existen límites, por lo que podéis hacer lo que realmente queráis o lo que os dicten vuestros sentimientos. Vosotros decidís quien os acompaña en un momento tan especial, del mismo modo que decidís la mejor ubicación del resto de invitados a vuestra boda.

¿Cómo lo váis a hacer?