Raquel Broza

En el caso de una boda religiosa, muchas veces se confunden los padrinos con los testigos, pero en realidad el derecho canónico no exige la figura de los padrinos para celebrar el matrimonio, tal y como ocurre en los sacramentos del bautismo y la confirmación; solo exige dos testigos, que tengan la capacidad para serlo, es decir, que tengan uso de razón. Como en el caso del matrimonio civil, los testigos darán fe del acto del matrimonio y sus nombres quedarán registrados en el registro matrimonial.

Por lo tanto, en un matrimonio religioso pueden hacer de padrinos y madrinas menores de edad con uso de razón y pueden ser familiares. Aunque no es obligatoria la figura de los padrinos, lo tradicional es que la madrina sea la madre del novio y el padrino, el padre de la novia. En la ceremonia religiosa, la situación mirando al altar es la siguiente, de izquierda a derecha: testigos de la novia-madrina-novia-novio- padrino-testigos del novio-. La tradición marca que la madrina llegará con el novio unos veinte minutos antes a la iglesia para recibir a los invitados, mientras que el padrino acompañará a la novia y hará “entrega de su mano” al novio que estará en el altar. Entre las tareas del padrino se encuentra la de regalar el ramo a la novia, y portar las alianzas y las arras, en el caso de que las hubiera. Si la novia no cuenta con  damas de honor, la madrina será la encargada de atender a la novia en todo lo que necesite.

Sergio Domingo

El derecho canónico no autoriza que los padrinos de bautizo y de confirmación sean del mismo sexo, que en estos casos especifica que deben ser un hombre y una mujer, a ser posible matrimonio, que resulten un ejemplo para las personas que reciban el sacramento. Pero como en las bodas, no se exigen padrinos, en algunas parroquias podrían hacer la vista gorda en el caso de que hayáis decidido que los padrinos no sean un hombre y una mujer.

Los testigos pueden ser dos familiares, amigos, los mismos padrinos y son realmente una exigencia de la ceremonia, porque son quienes confirmarán fehacientemente la unión y asegurarán con sus firmas que estuvieron presentes en tu boda. El número de testigos será variable dependiendo de los gustos de los novios y las costumbres del lugar donde se celebre la boda, pero como mínimo han de ser dos.