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Bodas

Consejos para escribir el discurso de los novios

Justo después de cortar la tarta llega el momento del brindis y, con él, los discursos. ¡Podéis aprovechar para pronunciar unas palabras! Agradecer a vuestros invitados su presencia, relatar vuestra historia… todo es posible si sabéis cómo hacerlo.

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Eric Parey

Existen muchas maneras de dirigiros a los asistentes a vuestro día B, empezando por añadir un texto en las invitaciones de boda en el que agradezcáis su apoyo o bien dedicándoles una de vuestras canciones de boda que signifique algo importante. ¡Incluso regalando el ramo de novia original o una réplica! Sin embargo, nada supera la emotividad de un discurso en los brindis. No es necesario que seáis grandes escritores u oradores: la sencillez y la sinceridad serán claves para emocionar a todos los presentes.

Decidid quién de los dos va a pronunciarlo

Al hacer el reparto de tareas habéis decidido quién se encargará de coordinar las ideas para candy bar, de la decoración, de gestionar los regalos originales para bodas con el proveedor… Y lo mismo deberéis hacer con el discurso para dar las gracias a los asistentes por su presencia. Saberlo de antemano os permitirá irlo preparando poco a poco y tener claro cómo lo queréis enfocar. Pensad que de ello dependerán aspectos como su contenido y el tono. Así, podéis hablar desde el "nosotros" y leerlo uno de los dos o alternar la lectura de los párrafos entre ambos. Otra opción será que quien lo escriba lo haga en primera persona y se dirija tanto a los asistentes como a su pareja.

Anotad las principales ideas

En cualquier discurso que se precie debe haber una intención clara y evitar reiteraciones innecesarias. Cada parte tiene que responder a un propósito: agradecimientos, historias representativas de vuestra pareja, profundización en el sentimiento que os une, propósitos de vida en común, cierre emotivo…

Por ejemplo, podéis comenzar dando las gracias a vuestros familiares, amigos y compañeros de trabajo, y pasar luego a explicar alguna anécdota de vuestra relación para introducir el motivo real del discurso: que finalmente os habéis casado y que estáis deseando emprender ese nuevo camino juntos.

En el visor

Desarrollad lo que queráis decir

Una vez tengáis el esquema por el que deseáis transitar, deberéis "vestirlo". Engordad las ideas principales con referencias, sentimientos y reflexiones. Alternad la experiencia personal con las consideraciones generales:

"Gracias a la vida por habernos juntado –punto de vista particular–. Ya se sabe que los mejores amores no son los de las películas, sino aquellos que aguantan a nuestro lado en la vida real, en los días buenos y en los menos buenos–reflexión general–".

De este modo, conseguiréis suscitar la empatía de los oyentes. Verán en vosotros la ejemplificación de sus propias relaciones, y vosotros veréis cómo, impecables en sus trajes de fiesta, ellos se limpian con discreción las lágrimas. ¡Preved que todos tengan pañuelos a mano!

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Conectad los puntos

Es muy importante que el discurso siga un hilo lógico que no fluctúe de un tema a otro. Buscad la armonía del mensaje para lograr que una idea dé paso a la siguiente: que las piezas de dominó vayan tocándose una a otra hasta el final. Así, podréis aprovechar para referiros a los invitados en general antes de dirigiros a uno en particular, que fue quien os presentó. De esta manera también podréis introducir la primera cita, para pasar después al día B y al futuro que os espera juntos.

Lo que no puede faltar

La receta idónea en un discurso público es la mezcla de emotividad y ligereza. Cuando se produce una descompensación hacia uno de los lados es fácil que los oyentes se aburran o no presten la suficiente atención. Para evitarlo, combinad los puntos tiernos con algunas bromas que provoquen la complicidad de vuestros amigos y familiares. Y no olvidéis aludirles a ellos con frecuencia, para integrarlos en las palabras que les dedicáis. Y, sobre todo, ¡no os extendáis demasiado!

La línea ascendente del discurso

Como en cualquier buen libro o película que se precie, el tono debe ir in crescendo. Tenedlo en cuenta también a la hora de elegir las canciones para el vídeo de boda y reservad las partes más intensas para el final. Así, poco a poco, deberéis ir incrementando la emoción de la historia, y al mismo tiempo, profundizando en ella. De este modo, cuando concluyáis el discurso con un "¡a vuestra salud!" antes de levantar la copa, los invitados despertarán de un letargo muy agradable. Seguro que les encantan vuestras palabras, como también lo harán esas ideas para photocall.

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No os preocupéis si lleváis el discurso anotado ni por cómo lo declaméis. Lo importante es que os relajéis: soltaos la melena del peinado de boda y sentid lo que estáis diciendo. Si lloráis u os reís no pasará nada. Incluso interrumpiros para beber un sorbo de agua o aflojaros la corbata del traje de novio será bienvenido siempre que los asistentes sientan la cercanía de lo que decís. Y como lo crucial para vosotros es decirlo, tenéis el éxito asegurado.

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