Las limitaciones de movilidad derivadas de la COVID-19 quizá os impidan viajar al destino elegido inicialmente para vuestra luna de miel. Y es que aún no se sabe cuándo podrán reestablecerse los viajes a otros continentes más allá de Europa. Pero además de por varios países del espacio Schengen, podréis viajar sin restricciones por todo el territorio nacional. ¡Merece la pena la experiencia! En España hay lugares únicos que no tienen nada que envidiar a los extranjeros como destino perfecto para celebrar vuestra luna de miel. ¡Y disfrutaréis de una gastronomía excepcional! De este modo, después de lucir el vestido de novia de temporada y el elegante traje de novio podréis disfrutar de unos días de descanso, los dos solos y en lugares increíbles. Tomad buena nota de estos sies destinos al lado de casa. Os enamorarán.

1. El encanto de la Costa Brava

Senderos que bordean el mar, calas de ensueño, pintorescos pueblos, una gastronomía única... ¡No os faltarán las propuestas de ocio durante el viaje de novios!

  • Cadaqués. Bohemio y sofisticado a partes iguales, os encantarán las increíbles calas del Parque Natural del Cabo de Creus, de aguas cristalinas. También podréis callejear por el casco histórico y enamoraros del encanto del lugar, como también lo hizo Salvador Dalí. No os vayáis sin visitar su Casa-Museo ni sin contemplar sus edificios modernistas. Un pequeño pueblo increíble de principio a fin.
  • Figueres. El magnífico Museo Dalí es uno de sus principales reclamos, al igual que la torre Gorgot y el castillo de San Fernando. Os atraerá asimismo el Museo del Juguete de Catalunya y el casco antiguo del municipio, con una variada oferta de restauración y tiendas de lo más diversas.
  • L'Escala. Sus 7 km de litoral ofrecen playas para todos los gustos. Pero no es este el único encanto de l'Escala, sino que también se distingue por albergar el Museo Arqueológico de Cataluña, por sus increíbles y románticos atardeceres y por una deliciosa especialidad del lugar: las anchoas. Un auténtico placer para el paladar.
  • Empuriabrava. Sus largas y amplias playas, de aguas poco profundas y su variada actividad de ocio distinguen a este pueblo. Como también lo hace su marina, con más de 25 km de canales navegables, lo que le ha valido el sobrenombre de la "pequeña Venecia" catalana. ¡Todo un descubrimiento!
  • Calella de Palafrugell. Se trata de un pueblo de pescadores lleno de encanto, en el que no faltan las barcas de colores sobre la arena ni las típicas casitas blancas. Indispensable recorrer el camino de Ronda que une Calella de Palafrugell con Llafranc, un pueblo vecino lleno de encanto.
  • Tossa de Mar. La Vila Vella o recinto amurallado es, sin duda, el emblema de esta localidad. Se trata de la única fortificación medieval costera que existe en Catalunya. No dudéis en subir a la muralla y recorrerla. ¡Las vistas desde lo alto son impresionantes!
  • Sant Feliu de Guíxols. Sus fantásticas playas y calas, el monasterio o la vía ferrata –la única de Europa sobre el mar– son algunos de los imprescindibles del lugar.

2. La belleza de Menorca

Una isla de ensueño, con playas de aguas cristalinas, calas pintorescas, casas señoriales, pueblecitos de pescadores... ¡Hay tantos lugares para conocer!

  • Ciutadella, la más bonita. En el extremo oeste de la isla, Ciutadella conserva el casco histórico con su trazado medieval, calles estrechas, suelos empedrados, iglesias y casas señoriales, plazoletas preciosas… ¿El ambiente? marinero y bohemio.
  • Faro de Favàritx. Es un lugar precioso que no deberíais perderos si vais a Menorca. Se encuentra en el cabo de Favàritx, en el parque natural de S'Albufera des Grau. El faro está en un cabo solitario y agreste, donde la tramontana suele soplar con fuerza. Por la noche, la luna se refleja en las rocas.

  • Cova d'en Xoroi. Dicen que es uno de los lugares más visitados de Menorca. Se trata de unas cuevas naturales en la pared de un acantilado de la costa sur, reconvertidas en bar-discoteca. Podéis tomar algo mientras disfrutáis de unas fabulosas vistas del atardecer con el mar de fondo.
  • Cala Macarelleta. Una de las mejores playas de la costa sur de Menorca. Hay que caminar un largo rato para llegar hasta allí, pero merece la pena. Sus aguas cristalinas permiten el reflejo de los cascos de los veleros en el fondo. Nadar en estas aguas transparentes, rodeados de naturaleza, es una sensación increíble.
  • El camí de Cavalls. Es un camino de 185 km que circunvala toda la isla muy cerca de la costa. El camí de Cavalls es un lugar transitado por senderistas y turistas a pie, a caballo o en bici, que disfrutan de las vistas y de la fauna y flora de Menorca.
  • Fornells. Un pequeño pueblecito de pescadores, en el norte de Menorca, que merece la pena visitar. No dejéis de probar su conocida caldereta de langosta.

3. La magia de Lanzarote

La isla de los 300 volcanes os espera. Seguro que os quedaréis boquiabiertos con todo lo que veréis. Y es que se trata de un lugar mágico por lo agreste de sus acantilados, la belleza de sus pueblecitos interiores y la fuerza de sus paisajes volcánicos. ¿Una isla pequeña donde siempre haga sol, haya playas paradisíacas, una gastronomía para chuparse los dedos y no sea muy cara? Lanzarote, por supuesto.

  • Costa del Papagayo. Cerca del pueblo de Playa Blanca, toda la costa tiene playas paradisíacas y calas escondidas de aguas turquesas. Una maravilla que os dejará impresionados. Es una zona completamente virgen, donde el agua es cristalina con tintes verdosos, como esas que estamos acostumbrados a ver en el Caribe.
  • La tierra de fuego. El Parque Nacional de Timanfaya os espera. Situada en el suroeste de la isla, en el municipio de Yaiza, os impresionará cuando recorráis el paisaje con sus más de veinte volcanes.
  • Los Hervideros. Un lugar curiosísimo en el que el agua del mar se pierde entre grutas y grutas con el Timanfaya al fondo. Imponente. 

  • La Graciosa. Una pequeña isla del archipiélago Chinijo, en las Islas Canarias. Es un pequeño islote situado al norte de Lanzarote, que solo tiene dos pueblos y conexión exclusiva por mar, cogiendo un barco en Órzola (en Lanzarote). La isla se puede recorrer a pie, ya que tiene unos 30 km2, o alquilando unos jeeps. ¡Está claro que no es necesario viajar al Caribe para ver playas paradisíacas! Disfrutad de este remanso de paz, de sus tierras vírgenes y de sus calas por descubrir. Máxima desconexión.

4. La alegría de Sevilla

Sevilla tiene algo especial… Es el mejor destino para callejear, pasear, disfrutar de la luz del sur y de ese olor embriagador del azahar. Una ciudad que os recibirá con los brazos abiertos.

  • Descubre cada uno de sus barrios. Santa Cruz, junto con el de Triana y el de la Macarena, concentran el sabor de Sevilla. Todos son preciosos, pero el de Santa Cruz es muy pintoresco. Coincide, prácticamente, con la antigua judería y conserva casi intacta la arquitectura popular andaluza.
  • Subir a la Giralda. El lugar donde uno puede pensar mientras admira toda la ciudad. Las rampas para subir a lo alto de la Giralda son largas, pero merece la pena el esfuerzo. Una vez arriba, contemplaréis las vistas más maravillosas de Sevilla por los cuatro costados.
  • Casa de Pilatos. El Palacio de los Duques de Medinaceli, llamado de Pilatos por tener lugar a sus puertas una de las estaciones del Vía Crucis, es tan sevillano como el río Guadalquivir, como la Giralda, como los Alcázares… Una visita obligada.
  • Parque de María Luisa. En Sevilla hay algo especial en todas partes y uno de los rincones más bellos es el parque de María Luisa, con sus jardines, estanques… Si os fijáis enseguida, notaréis por todas partes ese olor perfumado de las naranjas… ¡Maravilloso!
  • La catedral y la Torre del Oro. Otras dos visitas obligadas. Vale la pena perderse por la catedral y sus alrededores, al igual que en la Torre del Oro. Es como un gigante que escolta la ciudad. Arriba disfrutaréis del aire fresco y de las vistas.
  • Y no os olvidéis… De visitar el Palacio de Dueñas, donde nació Antonio Machado.

5. La elegancia de San Sebastián

Es una ciudad de cine, perfecta para pasar la luna de miel. Os damos cuatro pistas para que la conozcáis mejor, pero el resto de sus secretos ¡los tenéis que descubrir vosotros mismos!

  • La parte vieja. Es el corazón de la ciudad y está situado entre el puerto pesquero y la falda del monte Urgull. Indispensable disfrutar del ambiente de txiquiteo y pinchos con sus conocidos bares.
  • Bahía de la Concha. Es uno de los paisajes urbanos más bellos del mundo. Con la isla de Santa Clara justo en medio, pasead junto a su barandilla escoltada por tamarindos.
  • Disfrutar de sus playas. San Sebastián tiene magníficas playas entre las que destacan la Concha, la de Ondarreta (muy tranquila con su Peine de Viento) y la de Zurriola, conocida por los surfistas.
  • Funicular del monte Igueldo. Asciende hasta la cima del monte en un rápido trayecto. Arriba disfrutaréis de vistas panorámicas.
  • Y no os perdáis… El centro Kursaal de Rafael Moneo junto a la desembocadura del Urumea, el paseo en barco por la bahía (en verano) y alguna experiencia gastronómica en sus restaurantes de renombre.

6. El embrujo de Granada

Que se puede decir de Granada que no se sepa. Es una ciudad que embruja a quien la visita, gracias a sus numerosos destinos únicos y emblemáticos, y a las numerosas actividades que se pueden realizar.

  • La Alhambra y el Generalife. Ir a Granada sin visitar la Alhambra es un pecado. ¿Un consejo? Reservad las entradas con tiempo para no perderos algunas maravillas, como el Generalife, la Alcazaba o los Palacios Nazaríes y el Patio de los Leones. ¡Las de la Alhambra están muy demandadas!
  • ¿Noche de bodas en la Alhambra? Sí, sí, en el recinto de la Alhambra, entre jardines y fuentes que evocan un pasado árabe. Una oportunidad única que os brinda el Parador de Granada, un antiguo convento construido sobre un palacio nazarí.
  • Pasear hasta el mirador de San Nicolás. No puede faltar un paseo por el casco antiguo de Granada. Empezad en el Paseo de los Tristes para ir subiendo después por las callejuelas del barrio del Albaicín, de obligada visita, hasta llegar al Mirador de San Nicolás, desde donde se disfruta de unas vistas perfectas sobre la Alhambra y Sierra Nevada. ¡Disfrutad allí de un romántico e inolvidable atardecer!
  • Perderse por la catedral y sus alrededores. En el centro histórico de la ciudad se encuentra la Catedral de Granada, joya del Renacimiento español. Después de visitarla toca callejear por las callecitas que forman parte de la antigua Alcaicería y el Zacatín.
  • Tapead por la ciudad. Granada es sinónimo de tapeo, por lo que el ambientazo está garantizado. Tomad nota de Los Diamantes, un clásico entre los clásicos que siempre está a tope, y de las Bodegas Castañeda, uno de los locales más in de la ciudad.

Nuestro país está lleno de increíbles destinos que vale la pena descubrir con un poco de tiempo. Playas, pueblos, ciudades, edificios emblemáticos, lugares llenos de encanto, gastronomía sin igual... Su indudable belleza os seducirá. Como también lo harán el día B las distintas canciones de boda que pondrán la nota de magia a la ceremonia y la celebración. ¡Viviréis una luna de miel inolvidable!