Tras meses de preparativos intensos, la luna de miel os permitirá desconectar y vivir unos días increíbles en la mejor de las compañías. Por eso, además de gestionar el envío de las invitaciones de boda, de pensar en las más sorprendentes ideas originales para bodas o de elaborar una completa playlist con todas las canciones de boda que no pueden faltar en una fecha tan señalada, no os olvidéis durante los preparativos de organizar el viaje de novios. Si no tenéis claro el destino, sois una pareja aventurera y os apasiona la carretera, ¿qué os parece la idea de hacer un road trip en coche por la costa Amalfitana? Situado en el sur de Italia, es uno de los destinos más románticos de Europa y, a buen seguro, os enamorará con su belleza natural y sus pueblecitos encantadores. ¿Preparados para saber mucho más?

La bellísima costa Amalfitana

La costa Amalfitana se encuentra ubicada en el suroeste de la península italiana, está bañada por el mar Tirreno y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La atraviesa la sinuosa carretera 163, conocida también como la Nastro Azzurro, que, desde el sur de Nápoles hasta Vietri sul Mare, recorre 50 serpenteantes kilómetros. Está salpicada de diminutos pueblecitos sobre las laderas de los montes Lattari que caen sobre el mar, de plantaciones de olivos, limoneros y pinares, de campos de naranjos, de laderas con viñas, de huertos y de orquídeas, al tiempo que posee unas maravillosas vistas sobre el azul del mar. Pero su paisaje virgen también lo componen playas y calas entre acantilados, bahías, ensenadas, rocas escarpadas, grutas de aguas esmeraldas, e incluso un fiordo, el de Furore. Los pueblos que forman la costa Amalfitana son Positano, Praiano, Furore, Conca dei Marini, Amalfi, Atrani, Ravello, Scala, Maiori, Minori, Cetara y Vietri sul Mare.

Positano y sus casitas multicolor

Sus calles empinadas y sus casitas encaramadas a la montaña os enamorarán. No dejéis de ir a Marina Grande, la playa más conocida de Positano: alquilad sombrillas y tumbonas para pasar el día. Acercaos también a las Torres Sarracenas –construidas en la Edad Media– y a la iglesia de Santa Maria Assunta, con su cúpula multicolor. Y, por supuesto, no os perdáis su paseo marítimo ni el atardecer desde los miradores de Via Cristoforo Colombo o desde la terraza de la piscina del hotel Le Sirenuse. Y si os gusta caminar, recorred el sendero degli Dei, de 12 kilómetros, que conecta Positano y Praiano, con vistas impresionantes sobre el mar.

Praiano, un pueblecito de pescadores

Sus casitas encaladas contrastan con las verdes laderas del monte Sant’Angelo componiendo un paisaje de postal. Praiano es un maravilloso pueblecito muy conocido por sus famosos atardeceres, sobre todo desde Marina di Praia, una cala entre acantilados, la única que se ilumina totalmente en las puestas de sol. Una vez allí, visitad las iglesias de San Gennaro y la de San Luca Evangelista. No muy lejos de Praiano podréis ver Cala di Furore, un fiordo de 30 metros de altura que forma una pequeña calita entre montañas. Si queréis visitarla con tranquilidad, lo ideal es ir a primera hora de la mañana.

Conca dei Marini y la Gruta de la Esmeralda

Conca dei Marini, conocida también como Conca dei Gradini, es otro de los pueblecitos que se pueden visitar en la costa Amalfitana, con bellas panorámicas y un seductor centro histórico. Imprescindible acercarse hasta la Torre Sarracena, la iglesia de San Antonio y la Gruta de la Esmeralda (Grotta dello Smeraldo), una cueva con estalactitas y con aguas que van de un azul intenso a un verde esmeralda. 

El encanto de Amalfi y Atrani

Amalfi es un pueblo maravilloso –que da su nombre a la costa–, con casitas que se apiñan en la montaña, pequeñas callejuelas y escaleras empinadas que lo recorren. Perdeos por el centro hasta llegar a su catedral, el duomo di Sant’Andrea, en la piazza del Duomo, donde también podréis contemplar la fuente de San Andrés. Recorred la via Lorenzo D´Amalfi con sus tiendas de limoncello y heladerías. Y no os olvidéis de hacer un alto en el camino para visitar el Museo del Papel y para recorrer en barco la costa amalfitana, descubriéndola desde otra perspectiva. Caminando desde Amalfi podréis llegar a Atrani. Una vez allí, acercaos hasta la cala de Castiglione, una pequeña cala a los pies de un acantilado. Además de la Plaza de Atrani o Piazzeta –considerada el centro neurálgico del lugar–, visitad la iglesia de San Salvatore de Birecto y la de Santa María Magdalena, así como la Grotta dei Santi y la cueva de Masaniello.

Ravello y sus majestuosas villas

Alejado de la costa y con grandes vistas, Ravello se esconde entre colinas, jardines, palacios y dos de las villas más bellas de la costa Amalfitana: Villa Ciambrone, con sus espectaculares panorámicas, largos senderos rodeados de glicinas, hortensias, dioses, ninfas y su Terraza del Infinito, y Villa Rufolo, con un precioso jardín. No os perdáis tampoco la catedral de Ravello ni sus iglesias, como la de Santa María a Gradillo. Y no olvidéis callejear por su centro histórico y sus calles, como Via Roma.

Scala, Maiori y Minori

Menos visitado que otros pueblos de la Costa Amalfitana, Scala alberga la fantástica catedral de San Lorenzo. A su vez, en Maiori encontraréis la mayor playa del lugar, de casi un kilómetro de ancho. Podréis visitar también la iglesia de Santa María e Mare y el complejo de Santa María Olearia, escavado en la piedra. Y si os gusta caminar, perdeos por el Parque Natural Capo d'Orso. Por último, en Minori os esperan la Villa Marittima Romana, la iglesia de Santo Trofimea y la pastelería Sal di Riso, famosa por ser la cuna de la torta ricotta e pere y de otros increíbles dulces.

Cetara y Vietri sul Mare: fin de trayecto

Cetara es un encantador pueblecito de pescadores que ha conservado su aire sencillo. Poco frecuentado por los turistas, podréis perderos por la playa de Laino y su pequeño puerto con sus barquitas. Descubrid asimismo la Torre Costiera Vicereale, la iglesia y convento de San Francesco y sus casas encajadas en los riscos. Al final de la carretera 163 alcanzaréis Vietri sul Mare, conocido por la belleza de sus cerámicas y donde podréis bañaros en su coqueta playa.

Como veis, la luna de miel en coche recorriendo la Costa Amalfitana italiana os permite ir a vuestro aire y enamoraros de sus pueblos, sus gentes, su gastronomía y su increíble paisaje. Y mientras llega el momento de hacer las maletas, id pensando en los detalles de boda con los que obsequiaréis a vuestros invitados y en quien será la afortunada que recibirá el ramo de novia. ¡Disfrutad de una boda y de un viaje de novios llenos de magia y romanticismo!