Fran de Prado
Fran de Prado

Estáis acabando de elaborar la lista de familiares y amigos que queréis que os acompañen en vuestro gran día para poder enviar las invitaciones de boda y, de pronto, os dais cuenta: ¡vuestras familias no se conocen todavía! Llegado a este punto... ¿qué hay que hacer? Conservar la calma. Lo primero es decirles que hagan una pausa en la búsqueda de sus vestidos de fiesta para poder encontrar el tiempo necesario para la presentación. Lo segundo es que vosotros hagáis lo propio y dejéis por un momento de pensar en esas ideas originales para bodas con las que queréis sorprender a vuestros seres queridos el gran día. Por último, concertad la cita y haced las presentaciones pertinentes. ¿Cómo conseguir que congenien estupendamente? Os damos todas las claves para lograrlo.

Antes del encuentro

Rocío Díaz
Rocío Díaz

El protocolo manda

Según dicta el protocolo, ha de ser la familia del novio la que se ponga en contacto con la de la novia. Y, en caso de vivir muy lejos, deberán mandar una nota expresando la alegría que les produce el enlace y mostrando el interés en conocerse. Sin embargo, hoy en día, en la mayoría de los casos, son los novios los encargados de organizar el encuentro entre ambas familias. Lo ideal es que a la gran cita acudan los padres de ambos cónyuges y, a poder ser, también los hermanos y los abuelos. De este modo, en el enlace ya se conocerá vuestro círculo familiar más íntimo y directo.

Hablar de unos y otros

Procurad informad a las familias respectivas sobre aspectos "prácticos" de la otra: cuántos miembros son, si los padres están divorciados, cuántos hermanos tiene vuestra pareja, anécdotas divertidas, impresiones personales, particularidades amenas… Pensad que cuanto más agradable sea la información que deis, mejor predisposición tendrán ellos a la hora de conocerse.

Cuestiones delicadas

Antes de encontraros, aclarad algunos aspectos importantes que merece la pena tener en cuenta. Por ejemplo, puede ser que el padre de la novia no tolere el humo o que a la madre del novio le molesten mucho las palabrotas.

Por supuesto, el dinero siempre es una cuestión delicada. Sin embargo, como cada vez es más habitual que sean los propios novios los que asuman los costes del enlace, este tema ha dejado de ser "problemático". Eso sí, acordad previamente quién pagará la cuenta si coméis fuera. Os aconsejamos hacerlo a medias: que cada uno pague su parte, y así nadie se ofende.

Informarse sobre la cultura

Si uno de los novios proviene de una cultura diferente, la otra familia debería informarse sobre la misma. Una forma sencilla y elegante de romper el hielo al conocerse y que las dos partes agradecerán igualmente.

Durante el encuentro

Nanuk
Nanuk

En el lugar fijado…

Una buena idea puede ser que comáis o cenéis en casa de una de las dos familias para conferir un ambiente más íntimo e informal al encuentro. En ese caso, la familia visitante acostumbra a llevar un regalo: una botella de vino, flores, velas, el postre... Si preferís un entorno más neutral para la primera cita, reservad con tiempo en algún restaurante acogedor donde no haya mucho ruido. Lo ideal es que planifiquéis el encuentro un mediodía durante el fin de semana, lo que permitirá a las dos partes conocerse sin prisas y poder disfrutar de la mutua compañía.

…habrá conversación… 

De entrada, lo mejor es evitar temas que puedan generar controversias, como la política, la religión o el fútbol. Empezad comentando algún asunto sobre el que todos puedan participar. Un viaje, una experiencia, la profesión del alguno de los familiares… Por su parte, vuestras madres pueden aprovechar el momento para hablar sobre el color y estilo del vestido de madrina, lo que les permitirá ponerse de acuerdo sobre sus respectivos looks. Asimismo, pueden comentar si se van a decantar por un vestido de fiesta largo o por uno corto, si preferirán un abrigo o un chal de fiesta o cómo va a ser el peinado que elijan para el día B: ¿optarán por un recogido bajo, dejarán su melena suelta al viento, lo suyo son desde siempre los moños altos...?

…y habrá silencios

No os pongáis nerviosos si se produce un mutismo colectivo repentino. El silencio entre personas que no se conocen demasiado puede resultar incómodo, aunque hay que llevarlo con naturalidad. Si se prolonga demasiado, recurrid a una conversación fácil: contadles algo sobre el gran día. Algún tema sobre el que puedan opinar y dar su punto de vista como, por ejemplo, vuestras ideas de decoración para la boda. Seguro que la conversación se anima de nuevo sin problemas.

Relajaos y que fluya 

Tranquilos. Aunque al principio no lo creáis, llegará un momento en que la conversación fluya sola. Hechas las presentaciones y entablada una dinámica de charla, veréis como vuestros padres y hermanos se sienten más relajados y todo es más sencillo.

Muy importante: aunque al principio pueda resultar "cuesta arriba" la presentación de las familias, seguro que todo se normaliza antes de lo que os esperáis. Con un poco de buena voluntad por ambas partes y muchas dosis de respeto, no habrá problema. Igual hasta tu madre y tu suegra se ponen de acuerdo y deciden acompañaros a buscar esos detalles de boda con los que queréis obsequiar a todos los presentes, o vuestros padres quedan solos otro rato para planificar una playlist con las canciones para bodas que queréis que suenen durante la ceremonia. ¡Buena suerte y al toro!