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Por muy meticulosos y cuidadosos que seáis, hay ciertas cuestiones que pueden surgir durante la organización de una boda y que pueden representar algunas dificultades. Detalles de boda que no llegan a tiempo, la climatología que arruina vuestra decoración al aire libre, darte cuenta demasiado tarde de que los zapatos de novia no combinan en absoluto con tu vestido,  invitaciones de boda que se devuelven sin saber cómo ni por qué… En algunos casos estos imprevistos son inevitables, así que lo mejor es saber que estas situaciones pueden suceder y concentrarse en lo positivo.

1. Organizar una boda informal da tanto trabajo como una formal

Tanto si vais a poner servilletas de papel como si son de seda portuguesa bordada a mano, el trabajo es el mismo. Da igual si el menú consiste en hamburguesas con patatas fritas o será un bufet de delicias orientales. No importa si optáis por detalles de boda solidarios o por regalos caros. Algunas parejas se decantan por una boda sencilla pensando que van a tener que dedicarle menos tiempo a la organización, pero cuando llega el momento de la verdad se dan cuenta de que esto no es así. Sea cual sea el estilo de boda que vais a celebrar, vais a tener que dedicarle muchas horas de vuestro tiempo.

2. Vais a tener que ser firmes en vuestras decisiones

La organización de una boda es algo tan especial, divertido y extraordinario que todo el mundo quiere opinar. Es inevitable: la suegra os dirá que esa tarta glaseada lleva demasiado azúcar y la cuñada que un ramo de novia artificial es lo más. Mantened la calma, sed educados y explicadles que es vuestra boda y que cada decisión que tomáis la habéis meditado cuidadosamente con anterioridad.

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3. Explicad muy bien lo que queréis a vuestros proveedores

Cuando decís que queréis una boda "clásica", ¿a qué os referís en realidad? Para algunos puede significar manteles blancos y un ramo de novia con calas. Para otros, una decoración sobria a base de tules y telas crudas. Por eso lo mejor es que intentéis ser muy claros a la hora de explicar a restauradores, floristas y decoradores lo que queréis. Lo mejor es buscar una foto que represente lo que os gusta y enseñársela a los vendedores. En el apartado de Bodas reales del portal de Bodas.net encontraréis infinitas ideas inspiradoras de otros novios que, como vosotros, han organizado con éxito el día más feliz de sus vidas.

4. Debéis estar preparados para cualquier eventualidad

El vocalista del grupo de música se pone enfermo y tienen que operarle de apendicitis el día del enlace, los regalos para invitados de bodas que solicitasteis llegan en un color diferente al esperado… Son muchas las pequeñas cosas que pueden ocurrir y aumentar el estrés que ya de por sí conlleva la organización de una boda. Ante ellas, el mejor consejo es ser conscientes de que los imprevistos pueden aparecer. Pero no tienen porque ser un problema. Lo importante en vuestro gran día sois vosotros. Así que concentraros en disfrutar al máximo de una celebración tan especial y no dejéis que nada arruine vuestro gran día.

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5. Reservad parte del presupuesto para gastos imprevistos

Puede ser por culpa del tiempo, por ejemplo. Habéis planeado casaros en pleno mes de julio en la costa y precisamente ese día se preven tormentas inusuales. ¿Solución? Contratar una carpa en el lugar de la celebración para que todos vuestros familiares y amigos puedan estar a cubierto. Este desembolso puede desbaratar vuestro presupuesto, por lo que es conveniente destinar una pequeña parte del mismo a imprevistos. Si después no ocurre nada, podréis disfrutar de unos pequeños ahorros. O invertir en ideas para candy bar.

Pase lo que pase, concentrad vuestros pensamientos y energías en lo positivo y disfrutad de vuestro gran día. Nada ni nadie deben arruinar vuestra felicidad desde el principio de la boda hasta el final, cuando estéis bailando al son de las mejores canciones de boda rodeados de vuestros amigos con sus elegantes vestidos de fiesta. ¡Concentraros solo en las cosas buenas!