Marisa Rivas

¿Estáis deseando sellar vuestro amor en la iglesia? Quizá tú, novia, has decidido seguir la tradición y optar por un precioso vestido de novia blanco. Los dos juntos habéis pensado que queréis decorar el altar con flores frescas y plantas crasas, ya que habéis visto que es una opción que marca tendencia entre las distintas ideas originales para bodas religiosas de hoy en día. Y seguro que estáis eligiendo las canciones para bodas más indicadas para los momentos claves, como la entrada de la novia al templo o el emotivo "sí, quiero" con el posterior beso. Pero no adelantemos acontecimientos porque, antes que nada, para celebrar un enlace religioso deberéis presentar la partida de bautismo. ¿Todavía no la tenéis? Os contamos en qué consiste y los trámites para conseguirla.

¿Qué es la partida de bautismo?

Se trata de un papel que acredita que recibisteis el primer sacramento de la iglesia, es decir, que os iniciasteis en la vida cristiana. Dicho documento debe contener el nombre del bautizado, de los padres, de los padrinos y del ministro, y expresar el lugar y día en que se realizó. Es indiferente que fuera siendo bebé o, incluso, ya mayores de edad.

Martín-Valle Fotógrafos

¿Dónde la tenemos que solicitar?

La partida de bautismo, que es el certificado del Sacramento del Bautismo, la encontraréis en la misma iglesia donde os bautizaron a cada uno. Así, solo tendréis que acercaros a la secretaría parroquial y pedirla. Basta con indicar el nombre y los apellidos y el año del bautismo. En ocasiones os cobrarán por los trámites; el coste habitual es de unos 10 €.

¿Cuándo hay que pedirlo?

Dado que el documento tiene una validez de 6 meses, os recomendamos que no lo vayáis a buscar con muchísima antelación. Seguro que una vez prometidos queréis empezar a prepararlo todo. Tú, novio, no has parado de buscar trajes de novio originales, estáis ilusionados por enviar cuanto antes las invitaciones de boda vintage y, sin duda, os hace muchísima ilusión pensar en detalles de bodas solidarios para vuestros invitados. No obstante, no os conviene adelantaros demasiado en algunos trámites y este es uno de ellos. ¿Por qué? Porque si el documento os caduca tendréis que volver a realizar los trámites. Así, será suficiente con que lo pidáis unos 3 meses antes del día B.

¿Y si no podemos solicitarlo personalmente?

Tened en cuenta que si uno de los dos o ambos vivís fuera de la localidad en la que recibísteis dicho sacramento, en principio no hay problema en que recoja la partida de bautismo un familiar o amigo cercano. Sin embargo, y dado que la ley de protección de datos es estricta, es mejor que os informéis antes porque es posible que a quien vaya a recogerla le pidan que entregue una autorización firmada por el interesado.

En este caso, y por si os encontráis con alguna dificultad, lo más indicado sería hacer la gestión con unos 5 meses de antelación. En general, en la organización de todo lo relativo a vuestro gran día es mejor que seais previsores. Por ejemplo, no dejéis para el último momento la selección de ideas para el candy bar ni el alquiler de foodtrucks ni del decorado de esas magníficas ideas para photocall.

Uno de los dos no está bautizado: ¿qué hacemos?

Si uno de los dos profesa otra religión, es cristiano protestante o, simplemente, ateo pero el otro sí es católico y está bautizado, tenéis la opción de pedir una dispensa. Para ello debéis acudir al Vicario General o a la Notaría de Curia del Obispado o Arzobispado de vuestra ciudad, donde os indicarán qué papeles se han de rellenar y entregar. Ellos crearán un expediente especial para estos casos y lo tramitarán sin problemas.

¿Uno de los contrayentes no tiene la partida de bautismo pero sí quiere recibir este sacramento? Tampoco es problema. Actualmente existe una preparación para los adultos que desean recibir el bautismo. Para saber qué pasos seguir, consultad con el párroco de vuestra iglesia.

Daniel Vega Fotografía

Una vez resuelto el tema de este documento necesario para la tramitación del expediente matrimonial por la iglesia, llega el momento de ponerse manos a la obra con otros asuntos de igual importancia, como la decoración del altar, que queréis que tenga las mismas flores que el ramo de novia, con rosas, calas, peonías…, o dar con el peinado de boda perfecto. ¡Nada puede salir mal!