En todas las historias de amor siempre hay un momento único e imborrable: cuando el novio regala un anillo de compromiso a su amada, símbolo de que quiere construir con ella un futuro juntos. Más que el vestido de novia, e incluso más que el maravilloso ramo de novia, esta joya tiene una larga historia y ha inspirado maravillosas escenas de películas y canciones inolvidables, como aquel Diamonds are girl's best friends que cantaba Marilyn. Pero empecemos por el principio. Porque antes de decir "sí, quiero" y sumergirse en los preparativos para elegir hasta el último detalle de boda, os gustará saber de dónde procede esta romántica costumbre, ¿verdad?

1. En el antiguo Egipto ya se conocía 

Parece ser que en el antiguo Egipto ya existía la tradición de regalar el anillo de pedida. Más tarde, esta costumbre se extendió a Roma, donde eran los padres de las novias quienes lo recibían por parte del novio en señal de compromiso. Pero la tradición del anillo de oro y diamantes como tal empezó en 1477, cuando el archiduque Maximiliano de Habsburgo le regaló uno a su futura esposa, María de Borgoña. Poco a poco se fue extendiendo su uso, sobre todo entre la gente más adinerada, gracias al crecimiento de la industria de diamantes en Sudáfrica, a finales del siglo XIX. Durante el siglo XX, se extendió al resto de la sociedad

2. Se regalaba en diciembre, el mes más romántico

Contra todo pronóstico, hasta bien entrado el siglo XX el anillo de compromiso no se regalaba durante los meses de primavera, la estación del amor, ni siquiera en febrero, coincidiendo con la celebración de San Valentín. El mes elegido para regalar el anillo de compromiso era diciembre, lo que lo convertía en el mes más romántico del año.

3. Siempre se coloca en el dedo anular

Desde la época egipcia se coloca en el segundo dedo de la mano izquierda, ya que se creía que ahí existía una vena llamada vena amoris, la vena del amor, que iba directamente del dedo al corazón. ¿Romántico verdad? Tan romántico como esas invitaciones de boda vintage que has estado preparando con tanto cariño.

4. Por tradición es de oro y diamantes

El anillo de compromiso puede ser de metales nobles como oro, plata y platino, aunque el más elegido es el oro. Y aunque puede incorporar piedras preciosas, como zafiros o rubíes, lo más habitual es que lleve uno o varios diamantes engarzados. El diamante es una piedra eterna, de gran dureza, cuya palabra deriva del griego adamas, que significa invencible. Fue en el siglo XIX, y gracias a la campaña publicitaria "Un diamante es para siempre" de la firma De Beers, que esta joya se asoció a esta piedra preciosa, igual que tú asocias a tu boda lucir un maravilloso vestido de novia vintage

5. Cada novia tiene su anillo de pedida especial

El anillo perfecto depende de muchos factores, aunque el más importante de todos es el gusto de la novia. Así que una buena joyería suele pedir información acerca de sus preferencias y su personalidad: en qué trabaja, cómo viste, cuáles son sus hobbies... Por ello, llevar una foto donde se vea su estilo es una excelente idea. Todo es importante a la hora de seleccionar el modelo perfecto, como también lo es para ti encontrar ese vestido de novia de corte imperio o ese maravilloso ramo de novia silvestre.

6. ¿Existen modas y tendencias?

Sí, especialmente ligadas a las bodas reales. Dos de los anillos de compromiso más famosos son el que recibió Lady Di y más tarde el de Kate Middleton, de oro con un zafiro central rodeado de diamantes blancos. Y el de la reina Letizia, de oro blanco y con diamantes talla baguette. En general, las últimas tendencias apuestan por monturas clásicas con algún toque contemporáneo, así como por la mezcla de metales, los diamantes de talla esmeralda y brillante, y la inspiración vintage.

Ahora ya sabes mucho más sobre esta joya, que seguro será tu regalo más preciado. Disfrútalo y lúcelo con orgullo mientras empiezas a pensar en las invitaciones de boda perfectas para enviar a vuestros familiares y amigos.