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Seguro que en vuestra boda incluís detalles llenos de simbolismo, como increíbles detalles de boda que sorprenderán a los invitados, un pañuelo de una de vuestras abuelas en la empuñadura del ramo de novia o la música que más os representa dentro de la completa selección de canciones para bodas.

Pero aún hay más, mucho más. Pues, aunque no lo sepáis, las joyas presentes en este día tan especial también tienen su simbolismo. Su tradición y costumbres provienen de la antigüedad y cada una tuvo su inicio. Conoced por qué se regala el anillo de compromiso, por qué os entregaréis las alianzas para sellar vuestro matrimonio y por qué vais a intercambiaros las arras.

Anillo de compromiso

Montero Fotógrafos

Tal como lo conocemos hoy en día, el anillo de compromiso es fruto de la evolución de una tradición que parte desde la época egipcia y que ha sido reproducida y adaptada por las diferentes culturas a lo largo de la historia. De símbolo de confianza a moneda de pago. Griegos, romanos, judíos y cristianos hicieron suya la tradición de entregar un anillo de compromiso y algunos de sus matices han perdurado hasta la actualidad.

Pero hay algo que diferencia a un anillo de compromiso del resto: el diamante. Fue en 1477 cuando el archiduque Maximiliano de Austria regaló el primer anillo de compromiso de diamantes a María de Borgoña, pero esta piedra no pasaría a formar parte imprescindible de la joya hasta que France Gerety, un publicista americano de la agencia N.W. Ayer & Son, publicó el eslogan "A diamond is forever" para la firma De Beers, creando el ideario social de que un diamante es indestructible. A raíz de esta exitosa campaña de publicidad, hoy día el 78% de los anillos de compromiso que se venden en el mundo son de diamantes.

Más allá de historia y marketing, el anillo de compromiso lleva implícitos unos valores. Simboliza fortaleza, confianza, eternidad y la pureza del amor y del compromiso de la pareja. Además, su forma circular significa una unión sin fin para los novios. 

Por lo general, este tipo de piezas se fabrican de oro –ya sea blanco, amarillo o rosa– o bien de plata, aunque actualmente se estila también el uso del platino. Según la Comunidad Autónoma donde viváis, se coloca en una mano o en otra. Lo que no varía es el dedo en el que debe llevarse: el anular. ¿Por qué? Porque antiguamente se creía que de ese dedo salía una vena que conectaba directamente con el corazón.

Las alianzas

José Miguel Navarrete

Otra joya cuyo significado y uso viene establecido por la tradición y la evolución de la historia: las alianzas. El origen de las alianzas de boda se entremezcla con el del anillo de pedida y, aunque de él participan también egipcios y romanos, en nuestra cultura se arraigó de la mano de los cristianos del siglo XIII, cuando el clero aprobó celebrar el intercambio de anillos durante la ceremonia nupcial.

Actualmente, la alianza suele ser una joya fina de oro amarillo, aunque los novios cada vez más optan por otros materiales como el oro blanco y el rosa, la plata, el platino o el acero. Se trata del símbolo por excelencia del matrimonio, ya que representa la unión, el compromiso y la promesa de amor eterno entre los contrayentes.

Asimismo, igual que el anillo de pedida, las alianzas se colocan en el dedo anular de una mano u otra dependiendo del lugar de residencia, aunque tradicionalmente se colocaba en la mano izquierda por ser la del matrimonio. En este caso, la elección del dedo anular responde tanto a la creencia de que la vena que parte de él llega al corazón como al antiguo rito católico matrimonial que consistía en que el novio introducía el anillo en el dedo índice, en el corazón y finalmente en el anular bajo la bendición: "Padre, Hijo y Espíritu Santo".

Las arras

Impresium

De origen árabe, el intercambio de arras es una tradición que actualmente solo se sigue en las ceremonias religiosas. Su significado ha evolucionado con el tiempo y, a lo largo de la historia, ha sido símbolo del augurio de la buena suerte –13 monedas, una por cada mes del año más otra que se ofrece para los menos favorecidos– y también ha representado la dote de la novia.

Hoy en día, la tradición de la entrega de arras es signo de los bienes que los contrayentes van a compartir en su matrimonio y suele llevarse a cabo con 13 monedas de metal, oro o plata, que deben ser regaladas por un miembro de la familia –normalmente la madrina–, prestadas o pasar de padres a hijos.

Cada una de las elecciones que realicéis de cara al día B tiene una historia detrás. Por ejemplo, el color blanco del vestido de novia que data del año 1840, cuando la reina Victoria escogió esta tonalidad para su enlace. Pero aún pueden surgir muchas otras tradiciones para los enlaces futuros. ¿Quién sabe? Puede que con una de vuestras ideas originales para bodas creáis un precedente en el futuro. ¡Todo es posible!