La Cometa de Ícaro
La Cometa de Ícaro

La organización de un enlace requiere tomar muchas decisiones. Por ejemplo, elegir el tipo de invitaciones de boda que mejor encajan con el estilo de vuestro "sí, quiero", escoger las flores del ramo de novia y de los distintos elementos decorativos y decidir las canciones para bodas que queréis que suenen en los diferentes momentos de la jornada. Del mismo modo, si vuestra ceremonia será religiosa, deberéis seleccionar cuáles serán las diferentes lecturas. Y mientras la primera solo puede formar parte del Antiguo Testamento, la segunda lectura de la boda suele ser una carta apostólica. 

Así que, además de seleccionar la mejor música para una boda religiosa, no os olvidéis de buscar la segunda lectura para boda católica. Seguro que entre las siguientes propuestas encontráis la que más os gusta. ¡Incluso podéis incluirla entre los textos románticos para invitaciones de boda! Eso sí: no olvidéis comentar vuestra elección con el párroco de la iglesia para aseguraros que todo es correcto, ya que no todos dejan que sean los contrayentes los que escojan esta segunda lectura para boda ni la primera. Recordad que cada templo tiene sus propias reglas y que, aunque queráis que las flores que decoren el altar sean las mismas que las del ramo de novia natural, ellos tienen la última palabra.

Adrián Concustell
Adrián Concustell

Lectura de la primera carta de San Pablo a los Corintios

Hermanos: ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de la predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, crece sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan

Queridos hermanos: amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envío al mundo a su hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su hijo como propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado a nosotros en plenitud. Palabra de Dios.

Alejandro Onieva
Alejandro Onieva

Lectura del libro del Apocalipsis

Yo, Juan, oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: "Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios". Y salió una voz del trono que decía: "Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que le teméis, pequeños y grandes". Y oí como el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: "Aleluya. Porque ha establecido su reinado el Señor, y nuestro Dios todopoderoso. Con alegría y regocijo démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura –el lino son las buenas acciones de los santos–." Luego me dice: "Escribe: dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero". Palabra de Dios.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos

Debemos no buscar nuestro propio agrado. Que cada uno de nosotros trate de ganar a su prójimo para el bien, buscando su edificación; pues tampoco Cristo buscó su propio agrado. Y el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, acogeos mutuamente como os acogió Cristo para gloria de Dios. El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo. Palabra de Dios.

Lovemoments Fotografía
Lovemoments Fotografía

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios

Hermanos: Vivid en el amor como Cristo nos amó y se entregó por nosotros a Dios. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. "Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne". Es este un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. Palabra de Dios.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Filipenses

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable; todo lo que es virtud o mérito tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros. Palabra de Dios.

Fran Decatta
Fran Decatta

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses

Hermanos: Como elegidos de Dios, Santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite en vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dalle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Palabra de Dios.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Hebreos

Hermanos: Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles. Acordaos de los que están presos como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en su carne. Que todos respeten el matrimonio. Vivid sin ansia de dinero, contentándoos con lo que tengáis, pues él mismo dijo: "Nunca te dejaré ni te abandonaré"; "El Señor es mi auxilio: nada temo; ¿qué podrá hacerme el hombre?". Palabra de Dios.

Jorge J.Martínez de Katalauta Estudio
Jorge J.Martínez de Katalauta Estudio

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan

Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia; pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuando pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio. Palabra de Dios.

¿Qué os han parecido estas segundas lecturas para bodas que forman parte de la tradición eclesiástica? Si queréis que vuestros invitados, elegantemente vestidos con sus trajes y vestidos de fiesta, no pierdan detalle de la elegida ni de todas las que tengan lugar durante la ceremonia, incluid misales en vuestra mágica jornada nupcial. ¡Será un fantástico detalle de boda para todos vuestros familiares y amigos!