*Artículo escrito por: Ana Luengo, Brand Performance Manager TRYP EMEA

 

Si habéis asistido a bodas en estos últimos años, seguramente ya os habréis dado cuenta de que, en el banquete de bodas, el esquema tradicional de cóctel de pie – comida o cena principal sentados – postre (con o sin corte de la tarta por los novios) – y merienda o recena, empieza a quedarse anticuado.

Por supuesto, este esquema funciona y lo hará siempre, en eso consiste el banquete de boda, pero cada vez es más frecuente que nos encontremos con propuestas que ofrecen también algo distinto. Y es que en los banquetes de bodas se van introduciendo poco a poco fórmulas más originales y divertidas de ‘alimentar’ a los invitados: barras de sushi, de cócteles, etc. Hoy os propongo otra forma de personalizar vuestra boda, añadiendo un toque muy dulce y divertido: un candy bar.

Literalmente, candy bar significa bar de golosinas, pero realmente esta propuesta va mucho más allá. Para empezar, no tiene por qué limitarse a ofrecer caramelos. Siempre que sea dulce, puedes poner lo que quieras: todo tipo de golosinas (¿has visto las brochetas de golosinas? ¡Son deliciosas!), chocolates, macarons, pastas, muffins, helados, ¡hasta el postre principal!

 

 

Para los que quieren cuidarse, puedes incluir otro tipo de brochetas, las de fruta de temporada caramelizada con menta. Qué ofrecer depende fundamentalmente de en qué momento de la celebración aparecerá el candy bar. Si es después de comer o cenar, ofrecer muffins, que son más pesados y más grandes que otros dulces, no tiene mucho sentido. En cambio, si pones golosinas, macarons, piruletas de chocolate, o postres en miniatura, verás cómo vuelan, ¡sobre todo si hay niños!

Si sale el candy bar a media tarde (en bodas de día), o en plena madrugada (en bodas de noche), ya puedes poner muffins, distintos tipos de bizcochos, pastelitos, etc. También tienes la posibilidad de montar la tarta o el postre principal en un candy bar. Hay auténticas preciosidades en este tipo de montajes: alrededor de la tarta se colocan otros dulces más pequeños a distintas alturas, coordinados con el postre principal.

 

Hotel Barcelona Condal Mar

 

Imagina una fuente de chocolate en la que bañar frutas y trocitos de bizcocho. Si además añades nitrógeno líquido quedará aún más espectacular. Verás cómo tus invitados le hacen fotos antes de ‘atacarlo’. Independientemente del tipo de dulce que elijas ofrecer en el candy bar, ten en cuenta que estos dulces puedes personalizarlos completamente, es decir, pueden ir decorados con vuestras iniciales, pueden ser de muchos colores, o mantenerse en una misma gama de color (para que vaya a juego con la decoración del salón), pueden incluir las golosinas de tu infancia o dulces más modernos, pueden tener hasta motivos navideños si te casas en esa época del año. Puedes montar un candy bar con un estilo infantil y divertido, o decantarte por un estilo más sobrio y clásico. Incluso puede ser un candy bar ‘temático’: si resulta que sois los mayores fans de La Guerra de las Galaxias, por ejemplo, los dulces pueden tener diseños y colores relacionados. Literalmente, el límite es la imaginación.

 

 

Otra ventaja del candy bar es que es muy flexible en cuanto a tipos de montaje y precio. Puedes poner desde un pequeño carrito con golosinas (sin personalizar), para tus invitados más peques, hasta una gran barra con todo tipo de postres y dulces con un montaje espectacular. Si te estás planteando personalizar tu banquete para hacerlo más único y especial, no dejes de tener en cuenta esta propuesta. Es desde luego, la forma más dulce de celebrar tu boda.

 

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