¿Soñando con vuestra luna de miel? Después de meses buscando el vestido de novia perfecto, pensando en las mejores ideas originales para bodas y mirando y remirando ramos de novia ha llegado el momento de centraros en el destino que deseáis para vuestro viaje de novios. ¿Qué os parece la idea de perderos en Madeira? Este enclave portugués es un auténtico paraíso... ¡al lado de casa!

Madeira es un archipiélago portugués en el océano Atlántico, a tan solo 400 kilómetros de Tenerife. En realidad está formado por cinco islas, de las cuales solo dos están habitadas dos: Madeira y Porto Santo. Se trata pues del destino perfecto si queréis una luna de miel relajada. ¿Qué ver? ¡Un montón de cosas! Tomad nota de todo lo que no os podéis perder.

Isla de Madeira

Funchal, refugio de piratas

Capital de Madeira, Funchal fue un antiguo refugio de piratas. Bañada por el océano Atlántico y rodeada por escarpadas montañas, se encuentra en el sur de la isla. Vale la pena descubrir el mercado dos Lavradores, el fuerte de Santiago y las estrechas callejuelas de la zona vieja. No olvidéis tampoco subiros al teleférico del Monte y visitar la iglesia de Nuestra Señora del Monte. ¿Más cosas? Imprescindible montarse en uno de sus famosos Carreiros do Monte o embarcarse en su puerto para dar un paseo por la costa y avistar ballenas y delfines en su hábitat natural.

Ruta por el norte de la isla

Desde Funchal acercaos a Cabanas de São Jorge, un pintoresco pueblecito rodeado de montañas y viñedos, con espectaculares vistas. Otra visita imprescindible es São Vicente, con el paisaje volcánico subterráneo más asombroso de la isla.

Casas de cuento

Cerca encontraréis las casinhas de Santana, uno de los iconos de Madeira. Ubicadas en la población de Santana, son vestigios de construcciones primitivas y llaman la atención por su singular arquitectura y sus intensos colores. ¡Imprescindibles!

La belleza de Câmara de Lobos

¿Un lugar con encanto en Madeira? Câmara de Lobos, sin duda. Se trata de un pueblecito de pescadores situado a pocos kilómetros de Funchal. Os encantarán sus coloristas barquitas sobre la arena de la playa. Cerca está Cabo Girao, con uno de los acantilados más altos del mundo (medio kilómetro de altura) y un mirador espectacular. ¿Os imagináis una puesta de sol desde este increíble enclave natural?

Punta de San Lorenzo: el fin del mundo

Otro de los espectáculos naturales de Madeira. ¿Cómo llegar? Si desde Funchal os dirigís hacia el este de la isla, llegaréis a su punto más oriental: Punta de San Lorenzo. Si queréis disfrutar de acantilados y paisajes espectaculares, dejad el coche tres kilómetros antes de llegar en un aparcamiento especial y caminad hasta allí. ¡No os arrepentiréis!

Paseos románticos por las levadas

En la isla existen un total de 2000 kilómetros de levadas. ¿Qué son? Con este nombre se conocen a los antiguos canales por los que se llevaba el agua a toda la isla. Con el paso del tiempo, paralelos a ellos se fueron creando caminos. Una de las levadas más conocidas es la de las 25 Fontes. Una excursión de casi cinco kilómetros desde Rabacal, que os llevará a impresionantes cascadas y a una pequeña laguna. ¿Imprescindible? Descubrir los bosques de laurisilva, únicos en el mundo, que cubren el 16% de la isla.

Viajar hasta Porto Santo

Es la isla más pequeña de las dos habitadas del archipiélago. Uno de sus mayores atractivos es su extensa playa, con más de nueve kilómetros de arenas blancas. También deberíais visitar Vila Baleira, una pequeña población en la que vivió Cristóbal Colón.

Maravillarse en Porto Moniz

Después de haber disfrutado de paisajes verdes y muy frondosos en toda la isla, de repente el terreno se vuelve abrupto y las laderas se convierten en casi verticales. Más abajo, al nivel del mar, se esconde Porto Moniz, en cuyo paseo marítimo se encuentran las piscinas naturales marinas de origen volcánico más impresionantes de toda Madeira. 

¿Qué os ha parecido el destino? ¿Deseando descubrir las maravillas que ofrece este encantador archipiélago portugués? Mientras preparáis la lista de familiares y amigos a los que queréis enviar vuestras invitaciones de boda, podéis ir pensando en las sorpresas que os deparará vuestro primer viaje como marido y mujer. ¡Será una experiencia única! Casi tanto como bailar con tu pareja, increíblemente guapo enfundado en su traje de novio. ¡Un día inolvidable para todos!