Es posible que, mientras organizabas el enlace, no te dieras cuenta del desgaste de energía que supone desarrollar cada una de las ideas originales para tu boda, de correr de acá para allá entre el trabajo y las citas para las pruebas del vestido de novia y de coordinar el diseño y envío de las invitaciones de boda a todas las direcciones. La lista de tareas ha sido larguísima y has dedicado tu tiempo y cariño a cada una de ellas.

Además, el enlace te ha colocado, durante muchos meses, en un primer plano ante tus seres queridos. ¿Qué puede pasar cuando vuelves bruscamente a la realidad tras la luna de miel? La depresión postboda no tiene un diagnóstico clínico oficial, ¡pero existe!

1. Frustración ante altas expectativas

Si has sido de las novias detallistas que planean cada partida con dedicación, cuidando hasta el último detalle, seguro que tu afán de perfección permitió que todos los asistentes se lo pasaran en grande cada minuto de la celebración y, de un modo especial, con las ideas divertidas para la boda. Y es que todo ese mimo y cariño tiene su recompensa…

  • Solución: una buena dosis de realidad sobre tu día B

No te juegues malas pasadas. ¿Por qué pones el listón tan alto? La vida nunca es como la imaginamos y ahí reside su magia. Repasa las fotos, las canciones para el vídeo de la boda, habla con tus familiares y amigos y pregunta qué tal lo pasaron. Serán sinceros y te relajará saber que el enlace salió a pedir de boca, incluso si tuvisteis pequeños imprevistos.

2. Apatía por el día a día

Es completamente normal que la apatía sobrevenga a la vuelta del viaje de novios. Cuando acaba la boda empieza la luna de miel y, con ella, nuevas aventuras. Si es tu caso, no te apures. En caso de que la desgana continúe, es señal de que toda tu energía y tu tiempo se han invertido durante muchos meses en una tarea que ahora se ha consumado.

  • Solución: necesitas un nuevo plan

¿Por qué parar de organizar, si sabes hacerlo tan bien y te hace feliz? Hay cosas de las que puedes ocuparte ahora, como decorar con mimo cada rincón de la la casa o planear un futuro familiar, doméstico y financiero en pareja. Y fuera del matrimonio, también hay miles de causas humanitarias que pueden apreciar tu inestimable ayuda. ¿Qué tal un voluntariado que llene tu ocio y tu corazón?

3. Sentimiento de abandono por no ser el centro de atención

Las personas que no están acostumbradas a ser el foco de atención pueden tener dos reacciones frente al día B: desagrado o un apego que no se esperaban. En este segundo caso, apartarse otra vez a la retaguardia puede resultar doloroso.

  • Solución: mímate tú (y mima a los demás)

Tómate esto como una pista de que necesitas quererte mucho más, sin esperar a que sean los demás quienes lo hagan. Haz ejercicio, ve a la peluquería a ponerte guapa con un recogido bajo casi tan especial como el del gran día. Además, cómprate un vestido de fiesta corto para alguna celebración especial y acude a que te hagan un relajante masaje. Y demuestra también tu cariño a los demás, como preparando una cena con los íntimos para agradecerles su ayuda durante la organización de tu boda y su presencia el gran día. Será el broche de oro a una experiencia única en la vida.

4. Sensación de duelo por la vida anterior

Cuando los novios no viven juntos antes del enlace y existe una agradable convivencia de cada miembro de la pareja con su entorno, se produce una ruptura física y emocional con todo lo anterior. Por ello, y a pesar de la felicidad por el nuevo camino que se abre ante vosotros, pueden aparecer algunos sentimientos encontrados de duelo, que quizá no hayan logrado mitigar siquiera los pequeños homenajes durante el día B, como los discursos o la entrega del ramo de novia natural a esa amiga especial.

  • Solución: busca hueco a lo antiguo

¡No renuncies a nada! Encuentra tiempo de calidad para pasar con esas personas y en esos espacios tan queridos. Se trate de familiares, amigos o incluso planes, sigue viéndolos y practicándolos con frecuencia.

5. Período de adaptación a la nueva rutina

Puede tratarse de la convivencia en pareja o de los desafíos del matrimonio, con la organización doméstica, las previsiones económicas… Aunque ha sido un cambio buscado y deseadísimo, es verdad que es necesario un tiempo para que el cuerpo y la cabeza se acostumbren a la nueva situación. Así que no te impacientes ni te extrañes, es imprescindible este período de adaptación.

  • Solución: ilusiónate con los cambios

No te presiones. Poco a poco, ve reforzando la parte positiva de la rutina que se abre ante ti. Podrás acceder a una cantidad de planes y de situaciones maravillosas: los pies de tu marido bajo las sábanas para calentártelos en invierno, los documentos bancarios con las dos firmas, los cepillos de dientes en el aseo, esas tardes de domingo lluviosas de sofá y manta…

Recuerda que si estos son los síntomas que sientes, hasta un máximo de seis meses después del día B se pueden considerar depresión postboda. Si te ves incapaz de dejar de escuchar la lista de reproducción de tus canciones para boda o si solo imaginas a tus amigos ataviados con los vestidos de fiesta que lucieron el día B, aplícate mucho con estos efectivos remedios y, llegado el caso, busca a alguien con quien desahogarte. ¡Una nueva vida llena de retos y emociones se abre ante ti!