La luna de miel se convierte en unas merecidas vacaciones después de la vorágine de la boda. Desde que se envían las invitaciones de boda hasta que llegas al altar con tu vestido de novia, pasando por la elección de todos los detalles de boda son meses de mucho trabajo. 

Sea cual sea el tipo de luna de miel que se haya elegido, en el fondo son unas vacaciones en pareja: tiempo para descansar, para compartir momentos románticos y desconectar de la vida cotidiana. Pero después del viaje de novios hay que volver a la rutina. Tomad nota de estos consejos para incorporarse a la vida diaria con ánimo y alegría.

 

La vuelta tras la luna de miel

Al igual que ocurre con las vacaciones de verano, el fin de la luna de miel puede dar lugar en algunas personas al llamado “síndrome postvacacional”. Uno se siente cansado, fatigado, la musculatura duele, cuesta concentrarse y disminuye el apetito. Es como una minidepresión que también puede venir acompañada de tristeza, irritabilidad y nerviosismo.

En realidad no es ninguna enfermedad ni trastorno psicológico, sino la forma en que nuestro cuerpo se adapta a la nueva rutina. Según la psicología clásica, una de las razones puede ser la falta de estímulos positivos. La cantidad de actividades agradables, que realizamos a lo largo del día, está directamente relacionada con nuestro estado de ánimo. Cuantas más actividades positivas realices, mejor te encontrarás anímica y físicamente.

Establecer de nuevo una rutina

Durante la luna de miel nos dedicamos a cuidarnos. Nos levantamos a la hora que queremos, desayunamos sin prisa, hacemos ejercicio físico casi sin darnos cuenta, nos relacionamos con amigos y comemos bien. Esto significa que, prácticamente, el 100% del tiempo lo dedicamos a realizar actividades agradables y positivas.

Al volver a casa, al trabajo y la rutina, este porcentaje desciende dramáticamente. Y nuestro cuerpo se queja. No tiene por qué durar muchos días y es algo completamente normal, pero podemos poner de nuestra parte para que no nos afecte tanto.

Lo mejor es planificar una rutina diaria en la que cada día incluyamos algunas actividades placenteras. Cuando estéis de luna de miel, podéis hablar sobre cómo organizaréis vuestro día a día cuando volváis a casa. Hacer deporte 3 o 4 veces a la semana, reunirse con amigos o familiares o empezar un curso que te haga ilusión te puede ayudar. Y, sobre todo, hacer actividades en pareja entre semana.

Aprovechad los primeros días para elegir juntos las canciones para el video de boda, por ejemplo, y enviar las cartas de agradecimiento y por qué no guardar primorosamente tu vestido de novia de corte princesa, esos maravillosos zapatos de novia vintage  y ese precioso ramo artificial de tu boda. 

Regresar dos días antes

Los expertos recomiendan también volver un par de días antes de tener que volver al trabajo, para hacer menos brusco el cambio. Así os acostumbraréis a estar de regreso más paulatinamente.

 Y sobre todo...

  • Aunque es complicado, es importante prepararse y mentalizarse para llevar a cabo tu rutina nuevamente de forma positiva. Es el momento de volver a la vida real y mientras más energía se le ponga menos tiempo durará la tristeza.
  • Recuperad los hábitos cotidianos poco a poco. No solo en el trabajo, sino también fuera de él. No pretendáis abarcarlo todo de golpe, ya que esto no hará más que agobiaros y que la sensación de tristeza y nostalgia aumente.
  • Pensad que la boda y la luna de miel son como un punto de partida para empezar de nuevo, márcaos nuevos objetivos e ilusiones.
  • Después de la luna de miel tocará hacer la ronda para contar a todos los amigos y familiares los detalles. No dejéis que esto os afecte de manera negativa, al revés, sentiros afortunados de haber podido vivir esa experiencia y de poder compartirlo con vuestros seres queridos.
  • Sin duda pensar en positivo y tomarse las cosas de manera optimista os ayudará en la vuelta a la rutina.

Así que, ya sabéis: cuando estéis enfrascados en pensar cada detalle, elegir el peinado de novia o esas maravillosas canciones de boda, no olvidéis que todo pasa muy rápido, y pensad también en cómo organizaréis vuestra vida juntos, cuando todo regrese a la normalidad para que la convivencia esté llena de momentos positivos y alegres.