Nunca más volveréis a ocupar un fin de semana haciendo vuestras propias invitaciones de boda, nunca más volveréis a pensar cuáles pueden ser las mejores ideas originales para bodas, nunca más volveréis a probaros elegantes trajes de novio ni magníficos vestidos para encontrar el que mejor os siente... Es probable que una vez haya pasado el día B, os sintáis algo 'vacíos' y con mucho tiempo libre. Pero en lugar de pensar en todo lo que habéis dejado atrás, es importante que os centréis en el día a día y en la vida que emprendéis juntos tras el "sí, quiero". ¡Disfrutad de esta nueva etapa!

Los momentos previos a la ceremonia, con los preparativos en su momento álgido, hacen que los nervios y los sentimientos estén a flor de piel. Y aunque lo habitual es que tras el día B todo vuelva a su cauce, no siempre es así y cierta melancolía se puede instalar en las parejas. Puede parecer extraño, pero lo cierto es que después de todo lo que habéis pasado no es tan raro desinflarse un poco tras meses y meses organizando el enlace y ajustando al máximo ese maravilloso vestido de novia 2020, por ejemplo, y ese estupendo traje de novio original. Si a esto se le suman los nervios por empezar una nueva vida y la incertidumbre que produce esta situación, se producen algunos síntomas de la denominada 'depresión postboda' o 'tristeza postboda'.

Pero, ¿qué es exactamente?

Se trata de un período de bajada después de la boda, que acostumbra a ser bastante breve. Lo normal es que aparezca al día siguiente de la celebración o bien al volver de la luna de miel y reemprender la rutina diaria. Pero, a pesar de su nombre, no se trata de un fenómeno tan grave como una depresión postparto, por ejemplo, sino más bien de una sensación de tristeza y melancolía que acompaña a las parejas durante unos días.

Por lo general, es más habitual encontrar novias tristes, si bien el novio o vuestras madres también pueden caer en esta etapa (casi) sin darse cuenta. Existe un bajón emocional real y entre los síntomas más frecuentes se encuentran la pérdida de energía, el aburrimiento, la tristeza y, en ocasiones, la necesidad de estar solo.

¿Por qué se produce?

Puede deberse a varias causas. Una de las principales es la sensación de vacío. Después de meses de preparativos, visitas, llamadas y pruebas de peinados naturales, hay que volver a construir un rutina diaria y no siempre resulta sencillo. También puede producirse porque la atención ya no recae sobre vosotros; porque durante los preparativos habéis 'aparcado' decisiones importantes, como un cambio de trabajo u otra cuestión decisiva, o bien por una sensación de pérdida: perder el contacto diario con vuestras familias al salir del que hasta hace poco era vuestro ambiente habitual (siempre que antes de pasar por el altar no viviérais ya juntos, claro)… Los motivos son de lo más diversos.

Cómo combatir esta situación

En primer lugar, no os agobiéis ni preocupéis demasiado: no es tan raro que se produzca, aunque la mayoría de la gente no hable de ello. La prevención está descartada, porque no se puede luchar contra esta situación antes de que ocurra. Lo que se trata es de mitigar los efectos. Así que haced balance de daños y empezad a trabajar en ellos.

Cambiad la perspectiva

Después de tanto tiempo pensando en la boda –como en las ideas para el candy bar, en el menú del banquete nupcial o en esas ideas divertidas para bodas–, es importante que empecéis a asimilar lo que supone en sí misma. La celebración es el principio de vuestra vida en común, así que pensad bien en cuáles son vuestras expectativas ante esta nueva etapa, la familia que queréis crear, los planes en común… Desterrad pues de vuestras mentes las imágenes de novias tristes y centraros en pensar en el camino que tenéis por delante, llenos de bonitas oportunidades.

Vida nueva

Casa nueva, coche nuevo, gimnasio nuevo… Reformar una habitación, decorar el salón o realizar juntos la búsqueda de un vehículo nuevo suponer una dosis de ilusión extra. Solo un pero. No se trata de buscar en todo momento cosas que os emocionen, pues la vida de pareja ya es emocionante en sí, sino de daros un pequeño empujón. ¡Decid adiós a la depresión post boda!

Cread emoción en vuestra nueva rutina

Preparad una cena romántica o un fin de semana especial. Son esas pequeñas cosas las que os traerán la seguridad, comodidad y calidez que necesitáis. Disfrutad de vuestra mutua compañía.

No rompáis lazos

Casaros no significa ‘abandonar’ a vuestros padres, hermanos o amigos. Así que reinventad la relación con ellos para que sigan siendo una parte muy importante de vuestra vida.

No olvidéis que vuestra pareja es vuestro mejor apoyo

Aunque os dé algo de vergüenza contárselo y no sepáis cómo explicarle vuestro estado, abrid vuestro corazón y comentadle cómo os sentís. Él o ella es vuestro compañero de viaje y debe saber el motivo de esa aparente tristeza. Además, seguro que al expresar en voz alta vuestras preocupaciones os sentís mejor o, al menos, más aliviados.

Pedid ayuda, si la necesitáis

En ocasiones, conviene recurrir a un experto que os ayude. Con él descubriréis aspectos que seguramente habríais pasado por alto.

Si os sentís nostálgicos, siempre podéis pinchar de nuevo la playlist con las canciones de boda que preparásteis con tanto mimo o mirar las imágenes de vuestro paso por el altar con las divertidas y emotivas escenas que se sucedieron a lo largo de toda la jornada, como durante la entrega del ramo de novia. Pero recordad: lo importante es mirar hacia adelante y construir juntos una nueva vida.