Nunca más volverás a probarte todos los vestidos de novia que estén a tu alcance, nunca más tendrás que sujetar ramos de novia de diferentes estilos para decidirte por uno, nunca más volverás a ocupar un fin de semana haciendo tus propias invitaciones de boda caseras y nunca más volverás a pensar cuáles pueden ser las mejores ideas originales para bodas. Una vez haya pasado la boda, es hora de sentirse feliz por haberla vivido y pasar página.

Los momentos previos a la ceremonia, con los preparativos en su momento álgido, el trabajo de meses y la espera hacen que los nervios y los sentimientos estén a flor de piel. Por eso, parece que tras la ceremonia todo vuelve a su cauce. Pero en ocasiones no ocurre así y cierta melancolía se instala con nosotros.

Aunque parezca raro, lo cierto es que después de todo lo que has pasado, cuando esa etapa termina (bien, por supuesto) te desinflas un poco. Si a esto le sumamos los nervios por empezar una nueva vida y la incertidumbre que produce esta situación, se producen algunos síntomas de la denominada ‘depresión postboda’ o ‘tristeza postboda’.

Pero ¿qué es exactamente?

Se trata de un período de bajada –que suele pasar rápidamente– producido después de la boda. Lo normal es que aparezca al día siguiente de la celebración o durante la semana siguiente. Pero a pesar de su nombre, no se trata de un fenómeno tan grave, como una depresión postparto, por ejemplo, sino más bien una sensación de tristeza que te acompaña durante unos días.

Las novias sois las principales afectadas, pero el novio o vuestras madres también pueden caer en esta etapa (casi) sin darse cuenta. Entre los síntomas se encuentran la pérdida de energía, el aburrimiento, la tristeza y, en ocasiones, la necesidad de estar solo.

Y ¿por qué se produce?

Puede deberse a varias causas. Puede producirse porque la atención ya no recae sobre ti; al estrés por los preparativos y la preocupación para que todo saliese perfecto; porque durante los preparativos has ‘aparcado’ decisiones importantes, como el cambio de trabajo u otra decisión importante; o la sensación de pérdida: perder el contacto diario con tu familia, salir de tu ambiente…

Cómo combatir esta situación

En primer lugar, no te agobies ni te preocupes demasiado: no es tan raro que se produzca, aunque la mayoría de la gente no habla de ello. La prevención está descartada, porque no se puede luchar contra ellos antes de que ocurra, lo que se trata es de mitigar los efectos. Haz balance de daños y empieza a trabajar en ellos.

Cambia la perspectiva

Después de tanto tiempo pensando en la boda, es importante que empieces a asimilar lo que supone en sí misma. La celebración es el principio de vuestra vida en común, piensa cuáles son tus expectativas de esta nueva etapa, la familia que queréis crear…

Vida nueva

Casa nueva, coche nuevo, gimnasio nuevo… Reformar una habitación, decorar el salón o realizar juntos la búsqueda de un vehículo nuevo puede dar una dosis de ilusión extra. Solo un pero. No se trata de buscar en todo momento cosas que te emocionen, ya que la vida de pareja es emocionante en sí, sino en darte un pequeño empujón.

Crea emoción en tu nueva rutina

Prepara una cena romántica o un fin de semana especial. Son esas pequeñas cosas las que te traerán la seguridad, comodidad y calidez que necesitas.

No rompas lazos

Casarte no significa ‘abandonar’ a tus padres, hermanos o amigos. Reinventa la relación con ellos, para que sigan formando parte de tu vida.

No olvides que tu pareja es tu mejor apoyo

Aunque te dé algo de vergüenza contárselo y no sepas cómo explicar tu estado, ábrele tu corazón y explícale cómo te sientes. Él es tu compañero de viaje.

Pide ayuda, si la necesitas

En ocasiones, es conveniente recurrir a un experto que os ayude en este principio. Con él descubriréis aspectos que seguramente habríais pasado por alto.