La boda de Ángela y Brian es un ejemplo del estilo rústico chic que tan de moda se ha puesto en los últimos tiempos. En su caso, qué mejor lugar que la Toscana, en Italia, para celebrar su gran día entre la luz, el color y el perfume de esas tierras que sirvieron de inspiración en cada elemento de la boda.

 

 

El lugar elegido fue una casa rural, una villa, con un maravilloso jardín en la que los novios se dieron el sí quiero, perfecto para bodas de primavera y verano.

El color principal era el amarillo de los girasoles y limones, que recuerdan al brillante sol de aquellas tierras y a sus campos, combinado con toques de verde de sus árboles.

 

 

 

 

Las flores estuvieron muy presentes en toda la decoración, especialmente los girasoles, combinados con plantas aromáticas. Su color transmitía fuerza y energía y contrastaba con los colores que lo rodean.

 

 

 

El ramo de la novia estab compuesto de dalias blancas, rosas inglesas rojas, craspedias amarillas y hierbas aromáticas que le daban el toque verde que tanto recordaba al campo, el lugar elegido para su gran día.

 

 

 

Las mesas del banquete, de estilo imperial, estaban decoradas con flores, hierbas aromáticas, limones y flores silvestres en botes de cristal reciclados y pequeños cubos de metal. Sobre el plato, colocaron una ramita de olivo con una etiqueta a modo de marca sitios. Cada detalle estaba pensado y ejecutado con el mejor gusto y respetaba al detalle el estilo rústico chic que los novios querían para su boda.

 

 

 

El pastel de boda fue sencillo y siguió el resto del estilo de la decoración. En consonancia con la tónica de la boda, combinaba sencillez y elegancia a partes iguales con un caketopper de banderolas con las iniciales de los novios y la fecha de la boda.

 

 

Como detalle para los invitados, colocaron en cada sitio una botellita de aceite de oliva con una etiqueta personalizada. Los detalles siempre cuentan y este no podía faltar.

 

 

Fuente: matrimonio.com