Sergio Arnés
Sergio Arnés

El 23 de junio tuvo lugar en la provincia de Barcelona el enlace de Mónica, de 40 años, y Zeus, de 32, uno de los primeros de la 'nueva normalidad' tras el coronavirus. Un claro ejemplo de que el amor sigue estando más vivo que nunca y de que ni la COVID-19 lo puede frenar. Y es que, a pesar de la inquietud vivida durante el confinamiento, a esta pareja de catalanes les pesó más la ilusión que la incertidumbre y decidieron seguir adelante con su plan nupcial original. Un "sí, quiero" que se hizo realidad en una fecha cargada de simbolismo, magia y felicidad para ambos. Conoced su romántica historia de amor y todos los detalles del gran día de la mano de Mónica, quien nos relata cómo ha sido la experiencia. ¿Listos?

Una pedida de mano muy especial

Empezar a trabajar en un lugar puede traer muchas alegrías: una nueva oficina, un aprendizaje que suma, un entorno social diferente y… ¿quién sabe? El hombre o la mujer de tu vida. Es lo que les sucedió a Mónica y Zeus, quienes se conocieron en el trabajo y rápidamente supieron que estaban hechos el uno para el otro. "Nos conocimos hará 7 años en la empresa donde trabajábamos los dos y donde seguimos trabajando. Él era mi responsable y allí surgió el amor". Una relación que se fue afianzando con el paso del tiempo, por lo que la gran pregunta era inevitable. Una pedida de mano que llegó sin esperarlo y con un gran valor sentimental añadido. "Fue el 4 de mayo del año pasado, en mi 39 cumpleaños, y delante de todos los amigos. Hacía dos años que mi padre había muerto y Zeus empezó a hacer un discurso muy bonito. Tras eso, me comentó que, tal y como le había prometido a mi padre, siempre cuidará de mi. Así que se puso de rodillas y me pidió matrimonio. ¡Fue una llorera para todos!". Un gesto de cariño y amor incondicional que convirtió ese instante en una auténtica declaración de principios. A partir de ese momento se pusieron manos a la obra para idear la celebración de sus sueños. ¿Por qué en la verbena de San Juan? "Al ser catalanes es una fecha con mucha tradición para nosotros y siempre ha sido mágica. Además, justo al restaurante les había quedado libre y todo fue rodado, ya que no queríamos casarnos en octubre o noviembre que era la única disponibilidad que tenían en esos momentos para 2020".

Sergio Arnés
Sergio Arnés

La perseverancia de Zeus, la clave

Cuando a mediados del mes de marzo estalló la crisis sanitaria del coronavirus decidieron buscar un plan B por si acaso, aunque fue puro trámite, ya que Zeus mantuvo intacta la fe de que se convertirían en marido y mujer en la fecha prevista inicialmente. "Teníamos un plan B previsto para el 15 de agosto. Y, aunque yo sí estuve prácticamente todo el confinamiento pensando más en esta fecha que en la del 23 de junio, Zeus tenía clarísimo desde el minuto uno que la noche de San Juan era nuestra fecha y esa iba a ser. La luchó muchísimo y no quiso cambiarla en ningún momento. Fue muy persistente y debo agradecérselo". Un plan B del que estaban igual de convencidos si finalmente hubieran tenido que recurrir a él. "No teníamos problema porque la fecha alternativa también nos gustaba. Era en verano y el mismo año, así que era igualmente perfecta".

El confinamiento supuso una etapa de incertidumbre, en la que la comunicación constante con el restaurante elegido fue esencial para conocer la situación y saber si podrían casarse en "su" día. "En todo momento estuvimos conectados vía Whatsapp con Gemma y Sergi, que son los que llevan el Espai Can Pagès, y nos iban informando de las novedades que les llegaban a través de las asociaciones de hostelería. Y nosotros, por nuestra parte, nos informábamos a través de los decretos ley del Gobierno". Por suerte tenían casi todos los preparativos listos, por lo que el proceso fue mucho más sencillo. "Antes de marzo ya lo teníamos prácticamente todo, excepto pequeños detalles que no eran tan necesarios, así que durante el confinamiento solo tuvimos que ir moldeando algunas cosas".

Máximas facilidades por parte de los proveedores

Los protagonistas de esta historia han quedado encantados con el trato recibido por parte de todos los proveedores. Por ejemplo, se muestran muy satisfechos con el Espai Can Pagès, el lugar de la celebración. "Se han portado fenomenal. Además, están muy agradecidos de que hayamos seguido adelante con el tema de la boda, así que ha sido un regalo para ambas partes". En este sentido, quieren destacar la flexibilidad que les han mostrado en un momento tan complicado. "Pese a que el 15 de agosto, que era la fecha alternativa, los dueños estaban de vacaciones, nos las abrieron para poder ofrecernos esa fecha de más". Sucede lo mismo con Àuria Franch, la cantante que puso la nota emotiva en la ceremonia, y The Covers, el grupo musical que tocó durante el aperitivo. "Hasta el último momento estuvieron totalmente pendientes de nosotros para darnos la disponibilidad que necesitáramos a pesar de tener dos fechas guardadas". Del mismo modo, solo tienen buenas palabras para el fotógrafo, Sergio Arnés, que fue el encargado de inmortalizar los momentos más emotivos de la jornada. "Es una maravilla de persona. Nos dijo que no nos preocupáramos, que todo se haría en la fecha que necesitáramos".

¿Y el resto de los proveedores? Lo mismo. Mónica quiere hacer una mención especial a su amiga y compañera de trabajo, Yoli Devotion, la modista que le hizo el vestido a medida tal y como ella deseaba. "¡Hizo realidad el vestido de mis sueños!". También para Beth, de Underground Hair Salon, quien le hizo un peinado "espectacular", y para el equipo de Flors Granollers, quienes confeccionaron "un ramo precioso", según sus propias palabras.

Sergio Arnés
Sergio Arnés

Una boda con pequeños cambios, pero igual de bonita

El principal cambio que tuvieron que afrontar en su gran día fue no poder contar con la asistencia de algunos familiares debido a la COVID-19, lo que supuso no cerrar la lista ni las mesas hasta el último momento. "De inicio éramos 160 personas, pero al final fuimos 98. La familia de Zeus de Argentina no pudo venir, como tampoco mis familiares de Galicia y Albacete. Y aunque estos últimos finalmente si hubieran podido asistir, hubo tan poco margen de tiempo que les resultó imposible organizarse". Un aspecto que les entristece, pero del que sacan el lado positivo. "Más adelante ya haremos alguna celebración más light con ellos". Pero no fue este el único cambio. Y es que también vieron alterados sus planes originales en cuanto a la firma del acta matrimonial en los juzgados de Santa Eulàlia de Ronçana (Barcelona), ya que su previsión era hacerla antes de la celebración. "La firma estaba prevista para el 31 de marzo y no se pudo hacer. Así que finalmente firmaremos después de habernos casado, el 7 de julio". Algo que no les borró la sonrisa de la cara. Y es que lo importante y bonito del amor es celebrarlo todos los días.

Por supuesto, en la boda no faltaron las medidas de higiene y seguridad pertinentes para garantizar la salud de todos los presentes. "En la ceremonia se guardó la distancia reglamentaria entre sillas y filas, al igual que con el tema de las mesas, que aunque al principio podían ser de 12, tuvimos que reducir para que cupieran un máximo de 7 u 8 personas". ¿Y la mascarilla? "En el cóctel de bienvenida y en la fiesta, cuando los invitados no podían mantener la distancia de seguridad, se la pusieron". También la protagonista tuvo la suya propia, hecha a juego con el traje. Por su parte, el restaurante se encargó de poner gel hidroalcohólico y un gran número de bolígrafos para que cada invitado tuviera el suyo a la hora de escribir en el libro de firmas. En cuanto al baile de recién casados pudo hacerse sin ningún problema, aunque adaptándose a la realidad actual. "Hicimos el baile con un corrillo de personas alrededor con bengalas, pero manteniendo las distancias físicas establecidas". Una jornada que fue un éxito absoluto y de la que Mónica se siente realmente satisfecha. "Yo estoy contentísima con el resultado. El tema del coronavirus no nos afectó en casi nada". ¿Qué pasa con el viaje de novios? "Era lo único que no teníamos organizado de antemano, porque donde queríamos ir preferíamos hacerlo por libre y coger los vuelos a última hora. Así que no hemos hecho luna de miel por el momento, sino que la guardaremos para el año que viene. Ahora solo hemos estado un par de días en un hotel cerca de la finca tras el día B".

Sergio Arnés
Sergio Arnés

Un mensaje de ánimo para el resto de parejas

Pese a todas las inquietudes y dudas derivadas del coronavirus, Mónica quiere lanzar un mensaje de ánimo para que otras parejas como ellos también sigan adelante con sus planes. "Les diría que no tiren nunca la toalla y que, dentro de la lógica, se dejen llevar por su primer instinto, su primer pensamiento. Ser muy conscientes de la situación y lo que implica, eso sí, pero tirar para adelante". Mónica nos comenta también emocionada que sabe que hay parejas en su misma situación que, tras ver su boda en las redes sociales del restaurante, le han preguntado a este si es posible retroceder en su decisión de aplazar el enlace. ¡Un dato muy esperanzador para el sector nupcial! Y es que el amor está a la orden del día y sigue uniendo corazones. ¡Muchas felicidades Mónica y Zeus!