Por Ivo Sousa Photography
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El pasado 23 de mayo fue el gran día de Catarina y David. Una de las primeras parejas en darse el "sí, quiero" tras el coronavirus, a pesar de encontrarnos todavía en plena fase 1 de la desescalada organizada por el Gobierno. Una boda muy esperada y que no se plantearon cancelar en ningún momento, pese a que ello supusiera tener que casarse en el salón de su casa y en pijama. Un enlace al que pudieron asistir muy pocas personas, pero que definen como "la mejor decisión de su vida". No os perdáis la historia de amor de esta entrañable pareja y descubrid cómo, en apenas una semana, completaron todos los preparativos nupciales. ¡Incluida la confección del vestido de novia a cargo de la propia Catarina! Un ejemplo más de que el amor todo lo puede.

Caterina, de 23 años y natural de Viseu, en Portugal, y David, de 32 años, paraguayo de nacimiento pero que ha vivido gran parte de su vida entre Cádiz y Sevilla, se conocieron hace poco más de dos años... ¡en una clase de sevillanas donde fueron pareja de baile! Pese a que se hicieron buenos amigos en aquel momento, no pasó mucho tiempo hasta que, en plena feria de Sevilla, surgió el amor. Y un año más tarde, el 7 de mayo de 2019, David eligió el mismo escenario para hincar la rodilla en el suelo y hacerle la gran pregunta a su amada. Una pregunta a la que tanto Catarina como todos los presentes respondieron con un rotundo "sí" al unísono. Días más tarde fijaron la fecha y comenzaron con todos los preparativos nupciales. Catarina nos cuenta cómo empezaron a organizar la boda y cómo les afectó el estallido de la crisis sanitaria a causa de la COVID-19. "Decidimos celebrar la boda por todo lo alto, con cerca de 200 invitados, incluidas nuestras familias de Portugal y Paraguay. En primer lugar elegimos el espacio de celebración, la Hacienda San Juan del Hornillo y al fotógrafo, Ivo Sousa. Y a partir de ahí ya fuimos añadiendo a otros profesionales, como la floristería, el diseñador de joyas y la maquilladora, Antonia Ríos". Sin embargo, a escasos dos meses del "sí, quiero", el Gobierno español declaró el estado de alarma y la boda quedó en suspenso. "Desde ese día vivimos un mar de lágrimas y dudas. Nada estaba claro. ¿Cuánto duraría esta situación? ¿Podrían viajar nuestros padres desde el extranjero? Poco a poco nosotros mismos empezamos a responder a nuestras preguntas. Iba a ser imposible tener nuestra despampanante boda con más de 170 invitados y todo lo que habíamos contratado e ideado con tanto amor y detalle. Sin embargo, teníamos claro que lo importante por encima de todo era declararnos nuestro amor ante Dios". Una resolución que les hizo seguir adelante con la fecha prevista inicialmente porque, como afirma Catarina, "no íbamos a dejar que el coronavirus nos robase incluso nuestro amor".

Una rápida cuenta atrás y un vestido de ensueño

Y finalmente llegó la mejor de las noticias. "David es abogado, por lo que cada vez que salía alguna normativa referente a la desescalada, se tiraba horas estudiándola para ver si era posible casarnos en nuestra fecha. Cuando finalmente salió la Orden Ministerial que regulaba la primera fase y permitía la apertura de los lugares de culto, hablamos con el Pastor de nuestra Iglesia y le planteamos nuestra idea de casarnos el 23 de mayo, cumpliendo, eso sí, todas las indicaciones del Gobierno".

Y así empezó una vertiginosa cuenta atrás para la pareja, en la que la sastrería sevillana Tessuti confeccionó el traje azul y la camisa del novio en apenas una semana. También Catarina tuvo que improvisar y, en apenas cuatro días, confeccionó su magnífico vestido de novia. ¿Cómo lo hizo? Ser la directora creativa de su propia empresa, la firma de moda Santos Rodrigues Couture, le permitió diseñarlo y crearlo ella misma. Nos da más detalles. "Desde un principio tuve claro que quería ir vestida de mi firma, Santos Rodrigues Couture. Pero el vestido que había ideado inicialmente era muy distinto al que llevé finalmente. No me pareció apropiado vestir el diseño original, pues era demasiado pomposo y poco acorde al tiempo que nos ha tocado vivir, a diferencia del nuevo, que incluso incluía detalles negros como un gesto simbólico de luto por tantas vidas perdidas". ¿El resultado de su inspiración? Un diseño de cortes limpios, con volumen en las mangas y una singular cola en forma de lazo, aunque con un toque de inspiración en los años 50 para su entalle. Como complementos, unos zapatos blancos con lazos negros de la firma Prada, un precioso tocado elaborado artesanalmente en pocos días por Luer headpieces y unos pendientes de oro y perlas de herencia familiar.

Un verdadero contrarreloj para ella, quien además tuvo que salvar otro pequeño "obstáculo": hacer todas las pruebas con David en casa y sin que la viese. "Imaginad tener al novio todo el día en casa, en pleno confinamiento. Para el diseño y confección me encerré en mi atelier personal, pero para las pruebas necesitaba todo el espacio posible, por lo que cada vez que me iba a probar el vestido en el salón le pedía David que se encerrarse. Allí con todos los espejos de casa fui haciendo los distintos ajustes en el traje. Ha sido una preciosa locura".

Un gran día más allá de sus expectativas

La iglesia Bautista Fe, de Sevilla, fue la elegida por Catarina y David para intercambiar las alianzas en su fecha soñada: el 23 de agosto. Una pequeña gran boda, como ellos mismos la definen, en la que estuvieron acompañados únicamente por sus amigos más íntimos –apenas 15 personas–, ya que, debido al cierre de las fronteras, ninguno de sus familiares los pudo acompañar. Sin embargo, optaron por retransmitirla a través de Facebook Live, lo que permitió que todos los seres queridos que no estaban presentes no perdieran detalle de su preciosa ceremonia. "Nuestra boda fue completamente atípica. Todo fue distinto a como lo habíamos planeado. Salimos del mismo lugar y caminamos hacia el altar juntos con las mascarillas puestas. No pudimos dar abrazos ni besos, ni siquiera tener un pequeño brindis con nuestros invitados, pero aún así fue una boda maravillosa. Muchos de los invitados pensaban que nos verían tristes, pero fue al revés. Nosotros solo sonreíamos y llorábamos, era como estar levitando de amor", afirman sonrientes.

Catarina y David fueron de las primeras parejas en celebrar una boda religiosa con invitados, recién iniciada la fase 1 de la desescalada, con mascarillas y gel desinfectante de por medio. ¿Cómo vivieron su gran día? "Para nosotros ha sido una boda muy especial, probablemente mucho más significativa de la que hubiéramos tenido en condiciones normales. Cuando te quitan todo lo que piensas que necesitas, te das cuenta de lo que realmente importa. Y para nosotros era decir "¡sí, quiero!", aunque fuera de la manera más sencilla posible", comentan. Y es que al final lo que importa es eso, el amor.

¿Cómo hubiera sido el gran día de no ser por la COVID-19? Lo tienen claro. "Nuestra boda había sido planificada al más mínimo detalle. Teníamos cerca de 200 invitados, muchos de los cuales venían de distintos países de Latinoamérica y Europa. Teníamos prácticamente todo listo, pero al final no fue posible tener casi nada de eso. Aún así creemos que lo principal es centrarse en lo que verdaderamente importa. El resto puede esperar". Y así lo harán, ya que la pareja ha pospuesto la celebración de la boda hasta el próximo 28 de noviembre de 2020 cuando, si las circunstancias del momento lo permiten, esperan rodearse de unos 200 invitados. "Queremos que sea una celebración por todo lo alto. Queremos compartir esta alegría con nuestras familias y amigos. Así que tenemos reservada la Hacienda San Juan del Hornillo, en Sevilla, mientras que el banquete correrá a cargo de Alabardero Catering", nos comentan.

Se muestran muy agradecidos con sus proveedores

Tanto Catarina como David no pueden estar más agradecidos a los proveedores escogidos para su boda. Sobre todo quieren dar las gracias a su fotógrafo, Ivo Sousa, quien, además de inmortalizar a la perfección el soñado día B de esta pareja, también les ayudó en la organización, contactando directamente con los proveedores. "Prácticamente todo lo que tuvimos fue organizado con su ayuda. Sin él hubiera sido imposible", afirman. No se olvidan tampoco de la maquilladora y estilista Antonia Ríos, "quien se encargó de que estuviéramos ideales todo el día, tanto en la ceremonia cómo en la sesión de fotos que realizamos después", comentan.

También se muestran muy agradecidos a Hotel Boutique Casa de Colón, que abrió exclusivamente sus puertas para que pudieran vestirse y salir desde allí hacia la Iglesia; al videógrafo Adrián Toscano Filmmaker; al diseñador de joyas Pedro Joaquín Fernández de Ulloa, quien se encargó de diseñar las alianzas en apenas unos días; a Tesela y Pincel que les preparó un precioso porta alianzas; a la floristería Nubes de Azahar, encargada de toda la decoración floral de la iglesia, la hacienda y de la confección del ramo de la novia; a las chicas de Sí quiero, pavoneo, quienes ayudaron con la decoración de la iglesia; a la Hacienda Molinillos, que les abrió las puertas para que pudieran hacer una pequeña sesión de fotos, y a los chicos de Tu Otra Cocina, quienes les prepararon una impresionante mesa nupcial.

Un mensaje de optimismo para todas las parejas

La pareja lo tiene claro y se muestra muy contenta de haber decidido casarse, pese a las prisas de última hora, pese a no tener a ninguno de sus familiares al lado y pese a haber tenido una boda muy distinta a la que habían planificado inicialmente con tanto mimo. "Contamos nuestra historia porque queremos animar a todas las parejas a que sopesen qué es lo que realmente les importa. No pasa nada si en este momento no podemos tener una gran boda. Lo importante es dar el paso y, al menos, tener una boda pequeña. Ya habrá tiempo luego para una gran celebración –afirman antes de continuar–. Incluso las mascarillas pueden ser algo raro y poco ideal al principio. Pero cuando piensas en ello con perspectiva, ves que realmente tienes la oportunidad de tener una boda histórica. ¡Algo de lo que podrás hablar no solo a tus hijos sino también a tus nietos!". Un mensaje lleno de optimismo y de felicidad, que demuestra que todo es posible y que nada frena al amor. ¡Vivan los novios!