A punto de entrar en la fase 3 de la desescalada, Reus (Tarragona) se preparaba este fin de semana para una boda muy especial: la de Elena, de 29 años, y Alberto, de 30. Muy especial porque la pareja, que se conoce desde los 6 años ya que iba junta a clase, lleva 13 años esperando el gran paso que acaban a punto de dar. Un paso que no hace sino aumentar su felicidad y el amor que sienten el uno por el otro. Un paso que ni la COVID-19 ha podido frenar. Un paso que, aunque nunca se plantearon cancelar ni posponer su enlace, sí les pilló un poco desprevenidos y les obligó a ultimar detalles de su "sí, quiero" a toda velocidad, "improvisando un poco sobre la marcha", en palabras de Alberto. ¡Descubrid más detalles de su maravillosa historia!

Aunque la pedida de mano llegó al poco tiempo de estar juntos, no fue hasta hace unos meses cuando decidieron fijar su fecha. Una fecha que eligieron gracias a un juego de palabras y que hace que sea muy especial para los dos. Así, este sábado 6 de junio se han convertido por fin en marido y mujer en la parroquia de Sant Bernat Calvó, de Reus, junto a sus familiares más cercanos y a tres buenos amigos. Elena nos cuenta cómo han sido estos meses y cómo han decidido continuar con sus planes iniciales, pese a los cambios de última hora. "Lo primero que hicimos cuando anunciaron que iban a haber fases durante la desescalada fue leer el BOE y, al ver que igual sí se podían celebrar de nuevo las misas a principios de junio, decidimos ir a hablar con mi abuelo y con la abuela de Alberto. Como ellos sí o sí tienen que estar en la boda y ya son mayores –94 y 88 años, respectivamente–, les preguntamos que les parecía mejor, continuar o cancelar, ya que nos preocupaba el tema de su seguridad. Pero los dos coincidieron en que siguiéramos y que, a malas, celebráramos la misa y dejáramos el banquete para cuando se pudiera". Y aunque esta no fue su elección y optaron por hacer la ceremonia y la celebración el mismo día, un contratiempo familiar a causa de la salud de una persona muy allegada a ellos hizo que, finalmente, hayan mantenido el sábado la fecha de su boda, pero decidieran aplazar dos semanas, hasta el próximo 20 de este mes, la celebración.

LifeTime Weddings
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Un "sí, quiero" algo diferente

En su gran día, algo accidentado a última hora, la pareja ha estado acompañada por 43 invitados, bastantes menos de los que tenían previstos. Sin embargo, su ilusión puede con todo y, al margen de que esperan poder rodearse de algún otro ser querido el próximo día 20, se plantean también otras alternativas. "Hablando con el cura de la parroquia nos dio una buena idea: celebrar ahora la boda con la familia más cercana y después ir haciendo diferentes comidas con la familia y los amigos para poderlo compartir con todos por igual", apunta Alberto. A lo que Elena añade: "también nos comentó que, igual que hay parejas que renuevan sus votos a los 10 o a los 15 años de casados, nosotros podíamos hacer lo mismo a los seis meses o al año. Es decir, oficiar una pequeña misa y que entonces vengan todos los familiares y amigos que ahora no han podido estar con nosotros".

Por otro lado, y aunque decidieron no retransmitir su boda en directo, sí contrataron a un fotógrafo profesional y a un videógrafo, por lo que quienes no han podido asistir podrán ver las fotos y el vídeo del gran día más adelante. Pero no solo eso, ya que Elena también ha estado haciendo vídeos de los preparativos, por lo que no les faltará detalle.

Medidas de seguridad para todos

La pareja no ha escatimado en medidas de seguridad para su boda, tanto en la ceremonia celebrada el sábado como cuando, por fin, puedan celebrar el banquete. "Los invitados se sentaron en la iglesia bien separados y por núcleos familiares. Además, y aunque fue obligatorio el uso de mascarillas en todo momento, una de mis tías confeccionó la noche anterior unas con nuestros colores preferidos: verde y lila. Así que nadie, excepto nosotros que nos permitieron no llevarla en el interior de la iglesia, se pudo resistir. También nos colocamos "lejos" del cura, ya que el que nos casó es un amigo de juventud de mi abuelo y, por su edad, es una persona de riesgo", comenta Elena. Unas medidas que adoptarán asimismo en el lugar del banquete para garantizar la distancia de seguridad en todo momento y donde no faltará el gel hidroalcohólico.

Mucha ayuda por parte de los proveedores

La pareja, que cuando empezó la crisis sanitaria por el coronavirus ya tenía sus respectivos outfits nupciales, las alianzas y había hecho el cursillo prematrimonial, se encontró con que el restaurante que había escogido estaba cerrado y que así permanecería en su soñado día B. Sin embargo, los responsables del lugar les ofrecieron trasladar la celebración a otro de sus locales: Essentia. Un gran alivio para la pareja, aunque ahora deberá esperar dos semanas para disfrutar del soñado banquete. Solo tienen buenas palabras para ellos. "En el restaurante no solo no nos han puesto ninguna pega, sino que nos han ayudado en todo", afirma Alberto. Incluso cuando se han visto obligados a posponer la fecha 14 días. La pareja está muy contenta con su elección, sobre todo porque el chef será el mismo que en el otro local y les encanta. Y aunque no quieren desvelar nada de los platos del banquete para no arruinar la sorpresa a sus seres queridos, sí que nos adelantan que no faltará el queso.

Elena y Alberto también están muy agradecidos a la floristería donde encargaron las flores del enlace y donde han elaborado el ramo de novia, que era divisible. "De este modo he podido entregar la mitad a mi hermana y la otra mitad a mi prima", nos comenta Elena, quien también les obsequió con unas pulseras florales. Las mismas que enviarán a su mejor amiga, de Cuenca, y a la mejor amiga de Alberto, de Canarias, ya que debido a las restricciones de movilidad entre provincias no se han podido desplazar para estar a su lado este sábado. "Como son flores preservadas no habrá problemas", nos aclara Elena.

Asimismo, se muestran muy agradecidos a una empresa que les ha hecho en muy poco tiempo la figura de la tarta con sus nombres y la fecha del enlace, y a un ilustrador local al que han encargado un dibujo que les representa, estilo manga, y que dio forma a las chapas que repartieron entre todos los presentes. "Casi todos los proveedores que hemos escogido están muy cerca de nuestros domicilios. Una decisión muy práctica y que, al mismo tiempo, nos permite ayudar al comercio de proximidad", comenta la recién casada.

Animan al resto de parejas a seguir sus pasos

Elena y Alberto tienen claro que el amor está por encima de todo y que poder estar al lado de sus seres queridos, celebrando un día tan especial como es una boda, es el mejor bálsamo posible después de unos meses llenos de incertidumbre a causa de la COVID-19. Por eso, no dudan en animar a todas las parejas en su misma situación a seguir adelante con sus planes nupciales. "Mucha gente, como nuestros abuelos, nos los han dicho claramente: tras tantas malas noticias, vuestra boda es por fin un motivo de alegría. Por eso creo que es muy importante hacerlo ahora –afirma Alberto, antes de concluir–. De hecho, nosotros siempre tiramos para adelante. Ni nos planteamos buscar un plan B". Y es que después de semanas confinados, sin ver a muchos seres queridos, por fin ha llegado el momento de reunirse todos otra vez. ¿Y qué mejor excusa que una boda para hacerlo?