Por fin han sonado campanas de boda para Fany y Alejandro, quienes son la viva estampa de la felicidad. El 29 de mayo era la fecha de su gran día y el coronavirus no ha podido con su ilusión. Se han dado el "sí, quiero" en Tenerife, donde la fase 2 de la desescalada les ha permitido casarse en la fecha prevista inicialmente. Fany nos cuenta cómo han vivido las últimas semanas y cómo ha sido el gran día.

"Aunque ya teníamos planes de familia, Alejandro y yo nos comprometimos en Navidad". Un momento mágico en el que eligieron fecha para su enlace: el 29 de mayo. Así, empezaron a organizar su boda, cuya ceremonia ha tenido lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para, más tarde, celebrar el banquete y la gran fiesta en un restaurante cercano. “Desde el primer momento queríamos una boda a nuestro gusto, a nuestra medida, que fuera familiar, cercana…". Y así fueron pasando las primeras semanas del año, mirando el vestido de novia, escogiendo el menú del restaurante, decidiendo las invitaciones de boda

A mediados de marzo estalló la crisis sanitaria debido a la COVID-19 y el confinamiento suspendió toda la actividad pública. Quedaban menos de diez semanas para la boda y parecía irremediable tener que aplazarla a causa de las restricciones establecidas por el coronavirus. "Fue una gran desilusión. A medida que se prorrogaba el estado de alarma se nos iba apagando la fuerza, pero somos cabezotas y nos dijimos que, si siempre habíamos querido una boda familiar, nos esperábamos a ver qué pasaba. A malas podíamos ir al juzgado, casarnos solos con los padrinos y celebrar más adelante el banquete".

"Si lo cancelan, que lo cancelen ellos, pensábamos una y otra vez. Y la sorpresa fue cuando nos llamó el concejal y nos anunció que, al entrar Canarias en la fase 2, podíamos celebrar nuestra boda".

Una boda con algunos cambios

El principal cambio que han tenido que afrontar Fany y Alejandro ha sido el número de invitados. "Teníamos más de 100 y lo redujimos a 40 porque el Salón de Plenos del Ayuntamiento no permite más de 70 personas, lo que queda en la mitad teniendo en cuenta que el aforo es ahora mismo del 50% por motivos de seguridad. Así que hemos tenido a 35 personas sentadas en la ceremonia y los demás de pie o en la entrada".

¿Qué dijeron los invitados al ver que la lista se reducía? "La mayoría de gente lo entendió. Nos dio muchísima pena tener que decírselo, pero hemos hecho un vídeo en directo por Facebook que ha permitido que estén contentos pese a todo". ¿Y ha habido gente con miedo a asistir a la boda? "Con miedo hay muy pocos. Solo los que tienen familiares mayores o enfermos, o las parejas con niños pequeños. A casi todos les ha podido más la ilusión de vernos casados que el miedo en sí".

Los proveedores, encantadores

Fany nos cuenta que el restaurante que inicialmente habían elegido Alejandro y ella permanecía cerrado, así que no daba tiempo a preparar la boda. "Casi no hacemos el banquete tras la boda y lo aplazamos, pero tuvimos suerte porque encontramos un restaurante que se adaptó. ¡Han sido encantadores! Nos han cerrado el espacio para que no hubiera problemas de aforo y pudiéramos estar solos. Nos han facilitado el menú, nos han hecho un precio bastante bueno y han estado motivados en todo momento para conseguir que todo saliera bien", nos explica Fany emocionada.

¿Y el resto de proveedores? Fany quiere hacer una mención especial a la creadora de su vestido de novia: "es la primera a la que quiero dar un millón de gracias, porque la pobre se fue a la quiebra y soy su última novia. Me ha atendido con un mimo impresionante. Me dio muchísima pena…". La mayoría de los proveedores que Fany y Alejandro habían contratado para su boda en Santa Cruz de Tenerife son negocios pequeños y están súper agradecidos de que la pareja haya mantenido su fecha pese a todo. "La maquilladora estaba tan contenta de que no canceláramos la boda que nos ha hecho un súper precio". La luna de miel tampoco ha sido un problema: "nos reembolsan el dinero y, al ser un viaje familiar, ya lo haremos más adelante".

Medidas especiales de seguridad

La boda de Fany y Alejandro ha tenido en cuenta las prescriptivas medidas de seguridad, aunque ello no ha afectado al desarrollo de su gran día. "En el salón del ayuntamiento ha sido obligatorio que la mayoría de invitados lleve mascarilla. El concejal ya nos advirtió que las sillas estarían un poco más espaciadas de lo normal, aunque nos ha permitido separarlas por núcleos familiares. En realidad, han sido pocas medidas: guardar un poco la distancia, el gel hidroalcohólico en la entrada…". ¿Y en el restaurante? ¿Cómo han celebrado Fany y Alejandro su gran fiesta? "En el restaurante todo ha ido bien, porque de los 40 que éramos, 20 vivimos casi en la misma casa. Vivimos prácticamente juntos, así que no había problema por ese lado. Y con el resto hemos mantenido las distancias establecidas". 

"El amor puede con todo"

Esta es la frase que Fany leyó en Bodas.net y que tiene en su vida, porque le encanta. El amor puede con todo, incluso con la incertidumbre del confinamiento. Por eso, y porque se declara una fan incondicional de las bodas, tanto ella como su pareja se han volcado en cada uno de los preparativos durante estas difíciles semanas. "Hemos hecho flores de papel, hemos elaborado los ramos, hemos cosido manualidades en tul… Y hemos aprovechado muy bien el portal de Bodas.net, que nos ha venido genial. Gracias al Gestor de invitados hemos podido organizar las mesas, recopilar la lista de invitados...".

Tras tanta planificación y tanto desasosiego, llegó el gran día. El viernes se enfundaron el vestido y el traje de novio y se dieron el "sí, quiero" en una ceremonia que se va a convertir en el símbolo de las nuevas bodas postcoronavirus, las bodas del reencuentro. La esperanza y la ilusión que nunca perdieron. El amor que todo lo puede. ¡Muchas felicidades Fany y Alejandro!