Sergio Bakker

Hoy por hoy, los vídeos de boda son películas con un guión definido donde los protagonistas sois vosotros y las personas que os acompañan; aquellos que recibieron vuestras románticas invitaciones de boda. Son emotivos, sentimentales, sorprendentes y conservarán para el recuerdo imprescindibles como tu llegada a la ceremonia con ese vestido de novia único, los nervios de tu chico frente al altar o el lanzamiento de tu precioso ramo de novia... Pero, además, están bien hechos y bien producidos. Esta nueva forma de entenderlos logrará que los bostezos de amigos y familiares viendo el (largo y, a veces, aburrido) vídeo de boda sea cosa del pasado.

El videógrafo y vosotros

A la hora de contratar a un experto, fijaos en tres aspectos. Debe encajar con vuestro estilo. Si no sois muy atrevidos, nunca deberéis buscar uno demasiado radical o artístico. ¡Cuestión de personalidad! De esta forma, si queréis un vídeo original, debéis buscar alguien moderno, que haya hecho cosas diferentes.

Sin embargo, si preferís lo clásico, un profesional que trabaje bien y posea estilo propio. En segundo lugar, tiene que haber ‘feeling’ entre el profesional y vosotros: cuanto mayor sea el flechazo, mejor saldrá todo. Debéis sentiros cómodos y a gusto con él. Y, finalmente, que se trate de un profesional. Si estáis en buenas manos, el resultado se notará. Huir de aficionados, con buenas intenciones. Pensar que si volvéis a verlo dentro de 20 años, debe ser capaz de emocionaros.

Qué buscas y qué debes pedir

Sobre todo debe emocionar y no aburrir. Por este motivo, es preciso establecer una línea argumental. Se trata de contar una historia, no de poner una sucesión de imágenes con una música de fondo. “Este nuevo concepto de vídeo, que es mucho más cinematográfico, se lleva utilizando algún tiempo en Estados Unidos, y es el vídeo por el que nosotros apostamos. Es similar al proceso de realizar una película. Se establece un guion, que se sigue, lo que le da una línea argumental, a modo de un filme. Desde la entrevista con los novios, la última prueba del vestido… Lo que está claro es que ahora es mucho más emocional”, explican desde Dsilva Films.

Dsilva Films

Cuándo y cómo contratarlo

¿Se hacen pruebas? ¿Se graban antes? ¿Se hace solo un vídeo de la boda o también de antes? Son las preguntas más usuales. Lo mejor es que seáis precavidos. Lo ideal es contratarlo unos dos meses antes de la boda, aunque si vuestra boda coincide en una fecha muy habitual (junio o septiembre, por ejemplo), lo idóneo es hacerlo antes, porque puede ser que el videógrafo que quieres tenga todas las fechas cubiertas.

Para hacer un buen vídeo de boda, hay que ‘conocer’ a los novios. “Por eso, nosotros hacemos una entrevista que nos sirve para romper el hielo y para saber más de ellos. Se trata de un encuentro informal, donde no hay preguntas preparadas sino un intercambio de información, gustos…”, apuntan desde Dsilva Films.

¿Cuánto vale?

El precio varía según la opción que elijáis. Podéis optar por un vídeo largo, cuya duración está entre 20 y 40 minutos (la opción más usual suele ser desde 25 minutos). Así, un pack básico, que incluye tráiler y un vídeo largo de al menos 20 minutos, podéis contratarlo a partir de 1.100 €.

Lo que no debéis olvidar es que detrás de esta media hora, hay un largo trabajo detrás. “No tenemos una hora para dejar de grabar. En ocasiones, para hacer un vídeo de boda bueno y emotivo, tienes que quedarte hasta las cinco de la mañana. Hasta que no estemos satisfechos no nos vamos. Siempre buscamos esa toma ideal”, aseguran desde Dsilva Films.