*Texto e imágenes cedidas por Cuentos de Hadas Wedding Planners.

 

Neima Pidal Fotografía

 

Siempre vi a Sara como una novia muy romántica, y en torno a ese rasgo de su personalidad giró el diseño de su boda. Javier y ella querían casarse en una finca donde poder celebrar una ceremonia civil hecha a su medida, y donde después pudiesen disfrutar de un largo cóctel en el jardín con sus invitados. Por ello eligieron la finca La Alquería, de Zaragoza.

Soñaban con una boda llena de detalles que hablasen de ellos, una boda muy personal, y sin ceñirse a protocolos. Sus invitaciones, por ejemplo, sorprendieron por su originalidad; la hermana de la novia les diseñó unas divertidas invitaciones en forma de tarjeta postal de estética manga, con un dibujo de los novios, que luego utilizamos como detalle en el pastel de boda que decoraba la CandyBar.

 

 

El look que Sara quería para su día B era de clara influencia vintage. Eligió un Pronovias con detalles de encaje y tul plisado. En lugar de velo, la novia quiso llevar un tocado diseñado por ella misma al que Mapiuska dio forma con plumas, redecilla francesa, chantilly y un broche vintage de nácar, igual que la pulsera y los pendientes, de plata envejecida y nácar.

 

 

El ramo, romántico y dulce, con rosas Sweet Unique, freesia, lisianthus, alstroemeria y unos toques de hipoestes se lo confiamos a Marta, de Mayula Flores, que entendió a la perfección nuestra idea.

 

 

Para la decoración del salón elegimos el granate como color principal combinado con diferentes tonos de rosas en la mesa de los novios y plumas y piedrecitas de ámbar para acompañar las minutas de un diseño tipo scrap.

 

 

En la ceremonia dimos protagonismo al color del amor, el rojo, contrastado con el verde de los jardines de la finca. La pérgola se decoró con tul blanco, una composición de bolas de boj y en las sillas, mariposas de color rojo sujetaban los atados, de los que colgaban tiras de rafia de color.

Sara y Javi decidieron hacer más íntima la ceremonia celebrando el rito de la unidad. Así encendieron una vela como símbolo de la llama que desde ese día mantendría su unión.

 



Para el baile, una mesa de dulces de La CandyBar llena de color, cupcakes y dulces. Y una divertida hora loca en la que todos los invitados acabaron disfrazados con pelucas, bigotes de forzudo de circo, gafas de colores...

 



Una novia enamorada del estilo vintage con una boda muy especial, diferente y con un estilo muy personal. Una boda con el sello de Cuentos de Hadas Wedding Planners.

 

A continuación os dejamos unas cuantas fotos más de su gran día realizadas por Neima Pidal. ¡Que las disfrutéis!

 

Neima Pidal Fotografía

Neima Pidal Fotografía

Neima Pidal Fotografía