Al pensar en una boda de invierno lo primero que te viene a la cabeza es que hará un frío horrible, lloverá o nevará...pues bien, tuvimos la gran suerte de que nada de eso nos pasó.

El vestido era de Basaldúa, llevaba cuerpo de terciopelo y falda brocada, complementado con doble velo de tul, zapatos de ante color nude hechos a medida en DIdom. Para el peinado y maquillaje elegí a Carmen Losa. Las joyas que elegí tenían un significado muy especial, el anillo de pedida y la peineta eran de Yanes y pendientes vintage eran de mi madre. Para el ramo escogí un bouquet de peonías.

 

 

 

Nos casamos un 25 de febrero y nos hizo un día de primavera. La ceremonia fue en la Iglesia Santa Teresa y Santa Isabel, la misma en la que se casaron mis abuelos y mis padres. Como decoración opté por hortensias en tonos blancos y verdes. Es aquí donde viví uno de los momentos más emotivos de mi gran día, cuando entré en la iglesia del brazo de mi padre mientras veía a mi futuro marido esperándome en el altar.

 

 

 

 

 

 

 


El almuerzo se celebró en la finca La Vega del Henares, propiedad de la familia del novio, y el catering que elegimos fue El Puchero de Plata. Para el aperitivo nos organizaron una barra de mojitos y un bufet de quesos espectacular. Para amenizar el momento contamos con una banda de jazz de Idivertimenti.

 

 

 

 

 

 

 

Para los centros de mesa del almuerzo, combiné amarylis altos en base de musgo con tulipanes, anémonas y francesillas. En el centro del salón pusimos un bodegón de flores con jarrones de diferentes alturas. Los meseros, tenían mucho que ver con la época que nos casábamos. La temática eran estaciones de esquí porque tanto a Álvaro como a mí nos encanta esquiar. Me los hizo Silvia de Chic Weddings.

 

 

 

 

 

Durante el baile, mi prima Almudena salió por sorpresa a decirnos unas palabras sobre el matrimonio.

 

 

¡Ni en mis mejores sueños podría haber imaginado un día tan perfecto!

 

Fotografía de Click10.