Desde hace unos meses, todos vuestros pensamientos se centran tanto en enviar las invitaciones de boda para dar a conocer a vuestros familiares y amigos el día de vuestro enlace, como en elegir unas ideas originales para bodas o en encontrar las mejores canciones de boda para dar forma a la banda sonora de vuestra gran cita nupcial. Si todavía no habéis decidido el destino de vuestra luna de miel, os proponemos descubrir Bélgica. Un país que os cautivará con sus románticos paisajes y sus ciudades y castillos encantados. ¿Preparados?

Un país de cuento de hadas

¿Quién no ha soñado alguna vez con perderse por pueblos y ciudades de cuentos de hadas, navegar en barco por canales preciosos y cenar a la luz de las velas en un acogedor y coqueto restaurante? En Bélgica todo es posible. Bruselas, la capital; Brujas, una de las ciudades más románticas del mundo con sus pintorescos edificios antiguos y canales navegables; la maravillosa Gante; la deliciosa Damme; la mágica Durbury o el encantador Dinant son solo algunos de los destinos que os enamorarán de este país situado en el noroeste europeo, a orillas del mar del Norte. ¿Os apetece descubrir mucho más sobre estos lugares de gran belleza?

Lugares emblemáticos de Bruselas

Capital del país, Bruselas esconde numerosos tesoros. Entre ellos destacan la imponente Grand Place, el divertido Manneken Pis y el futurista Atomium. La primera se considera el corazón histórico y comercial de la ciudad. Se trata de una plaza de grandes dimensiones e impresionante arquitectura que, entre otros edificios principales, alberga el Hotel de Ville o ayuntamiento. Muy cerca se encuentra uno de los principales símbolos de Bruselas: el Maenneken Pis, una pequeña figura que, sin embargo, no podéis dejar de visitar en vuestro paso por la ciudad. Tampoco os podéis perder el Atomium, de 102 metros de altura, diseñado con motivo de la Exposición Universal de 1958. Visitad asimismo las galerías Saint Hubert, las primeras galerías comerciales de Europa, y la catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

Brujas y sus preciosos canales

Toda la ciudad es encantadora para los enamorados, pero si queréis disfrutar de un lugar muy romántico no os perdáis el Minnewater o Lago del Amor, con bellos cisnes, en el que según cuenta la tradición descansan los restos de Mina, la hija de un marinero que prefirió morir antes que casarse con un hombre al que no amaba. Imprescindible también pasear por su barrio histórico, con sus placitas, sus altas torres, sus iglesias antiguas y sus pintorescas callejas adoquinadas, así como navegar por sus canales de ensueño. Y, por supuesto, regalaos un paseo en calesa por el casco antiguo o atreveos a subir los 366 escalones de su gran Atalaya para disfrutar de unas vistas panorámicas increíbles. Podéis acabar el día con una visita al café Herberg Vlissinghe, un clásico desde el año 1515. ¿Seducidos?

Encantadora Gante

¿Qué más ver en Bélgica? Otro lugar de interés es Gante que, como su vecina Brujas, también posee bellos canales. Además, cuenta con una gran población universitaria, por lo que la vida en la ciudad es de lo más animada, sobre todo en la plaza Korenmarkt, que también alberga la iglesia de San Nicolás. La catedral y el castilo de Gante, así como su ayuntamiento y el campanario de Belfort –desde el que disfrutaréis de unas maravillosas vistas de la ciudad– son otros lugares de visita obligada.

Una noche especial en Damme

El trayecto que separa Brujas de la costa es extraordinariamente bello, con casitas a ambas orillas del canal, carriles bici o pueblecitos encantadores, como Damme, uno de los más bonitos de Bélgica. ¿Qué le distingue? Sus pequeños canales para navegar en bote y sus molinos de viento, donde encontraréis alojamientos mágicos, como el hotel Ter Polders.

Durbury y Dinant

Tanto en Flandes como en Valonia existen pueblecitos maravillosos para que los dos paséis jornadas inolvidables. Uno de ellos es Durbury, en la zona valona, un lugar idílico de época medieval con callecitas empedradas, un castillo en lo alto de la colina y su legendario parque de topiarias. Otra excelente opción es Dinant, bordeado por el río Mose, con su ciudadela y su museo de las armas, al que llegaréis en teleférico mientras disfrutáis de hermosas vistas y acantilados. Se trata de una de las ciudades más fotogénicas de Bélgica

3 propuestas muy románticas

¿Más cosas? Sí, por supuesto. Bélgica también propone otras actividades a las parejas de recién casados: ver juntos la puesta de sol desde la torre de la catedral de San Rumoldo de Malinas, con el campanario más grande de Flandes; tomar una copa mientras navegáis de noche por el río Leie contemplando la maravillosa ciudad de Gante iluminada, o pasar un día inolvidable en la torre del acogedor Martin’s Kloosterhotel, de Lovaina.

Bélgica es un destino maravilloso que os sorprenderá por su belleza. Y aunque ahora estéis centrados en la búsqueda de unos detalles de boda de gran utilidad o en encontrar el traje de novio perfecto, también es importante que no descuidéis los preparativos del viaje de novios. ¡Está a la vuelta de la esquina!