Enamorados y totalmente convencidos de estar hechos el uno para el otro, Pilar y Antonio decidieron dar un paso más en su relación. Así, agendaron el 4 de junio de 2017 para pasar por el altar y convertirse en marido y mujer.

Every breath you take y muchos más detalles

Para festejar su matrimonio en compañía de sus familiares y amigos, esta pareja escogió la finca Peñarrubia de Araceli como el mejor enclave. Una casa de labranza con diferentes espacios, ubicada en San Agustín de Guadalix (Madrid), que les brindó la oportunidad de celebrar tanto la ceremonia como el aperitivo y banquete –con productos de primera calidad del Catering Araceli, capaces de satisfacer incluso las expectativas de los más sibaritas–, así como la fiesta final entre copas y movimientos de cadera.

Además, las wedding planners del mismo grupo les ofrecieron los servicios necesarios para que no faltara de nada y cada detalle de la organización y preparación del gran día se planteó de forma personalizada. Entre otros detalles, destacaron las invitaciones handmade, los jabones de lavanda como regalos y muestra de agradecimiento para los invitados –hechos por la madre de la novia y empaquetados por Pilar con papel kraft, cinta de ganchillo y un sello propio con los nombres de los novios y la fecha de la boda–, el seating plan con puertas, los bajoplatos de ratán que complementaban la decoración de las mesas, el candy bar y los cake toppers de Playmobil. Sin olvidarse del emocionante tema Every breath you take, de The Police, para inaugurar la pista con el primer baile como casados.

¡Novios espléndidos!

Para su "sí, quiero", Pilar apostó por la firma Pronovias y eligió un sensual traje de novia de corte sirena con encajes en blanco y nude, una tiara de estilo vintage con efecto oro viejo –que remató su recogido bajo– y un velo capilla. Combinó las piezas estrella de su look con salones con plataforma delantera, unos pendientes de perlas prestados que fueron perfectos para cumplir con la tradición de "algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul" y un ramo de novia silvestre en tonos lilas y mostazas que confeccionó la floristería Margarita se Llama mi Amor.

Por su parte, Antonio se enfundó un clásico traje de novio en color negro, de Pal Zileri, conjuntado con camisa blanca, chaleco gris, corbata tornasolada, pañuelo en el bolsillo de la americana y calzado sobrio.

El tesoro y recuerdo del día B

Como se puede apreciar en la selección de fotos del reportaje de boda de Antonio y Pilar, la zona exterior del espacio elegido para la celebración –rodeada de jardines y fuentes– permitió que Juany Galo Photography, la responsable de las fotografías, consiguiera instantáneas increíbles y ¡románticas a la par que naturales!

"De cada enlace te llevas algo, cada uno tiene algo especial... Pero, en este caso, fue la desmedida complicidad que había entre ellos. Fue un lujo retratar esos instantes", cuenta Juany. Corroborando el feeling entre ambas partes, la novia asegura que la relación con la fotógrafa y su equipo fue inmejorable: "el álbum está realizado con mucha coherencia y gusto. Es nuestro tesoro, un recuerdo de ese día tan maravilloso". ¡Os encantará la magia de esta boda plasmada en imágenes!