Cristina y Juanjo se conocieron en el trabajo, siendo compañeros en la misma empresa. El tiempo quiso que ambos jóvenes estrecharan lazos, hasta el punto de comenzar una bonita historia de amor. Y tras ocho años de noviazgo, llegó el gran día. Juanjo pidió matrimonio a su chica tras prepararle una gran sorpresa.

Una pedida especial

Aunque la pareja siempre habló de la idea de casarse, lo cierto es que ninguno daba el paso para oficializar la gran noticia. ¡Hasta que Juanjo consideró que era el momento perfecto para hacerlo! 

Después de vendar los ojos a su chica, la llevó en coche hasta una de las montañas más altas del pueblo donde ambos vivían –un lugar en el que, además, solían compartir un sinfín de momentos juntos–. Allí, el joven había preparado un pícnic de película. Como Cristina es fotógrafa de bodas, Juanjo vistió todo el espacio con la decoración de las sesiones fotográficas de su chica. ¿El resultado? ¡Un escenario de ensueño y una pedida mágica! Por supuesto, la respuesta de la joven fue un rotundo y emocionante "¡sí!".

La naturaleza como protagonista del "sí, quiero"

Els Casots (en Subirats, Barcelona), y mas concretamente el Mirador de Les Caves - Cal Blay –un precioso enclave con increíbles edificios y magníficos jardines– fue el lugar escogido por la pareja para celebrar su romántica cita.

Inspirándose en los elementos de la naturaleza, Cristina y Juanjo vistieron su escenario con detalles en madera, telas de saco y una gran variedad de flores silvestres. También destacaron varios rincones y elementos handmade –elaborados por los propios novios–, como el espacio de firmas, los atrapasueños, el photocall o los regalos para los invitados. Todo ello bajo una esencia rústica chic única y en un escenario repleto de tonos pastel, blancos y ocres.

Looks llenos de personalidad

Juanjo quiso alejarse de convencionalismos y seguir su estilo más personal. Por ello, apostó por un traje de chaqueta en crema tostada, camisa, pajarita, zapatos y tirantes en tonos azules, de El Ganso. A juego con el ramo de novia, también lució un prendido de plantas crasas y trigo.

Por su parte, Cristina escogió un vestido con gran valor sentimental, confeccionado por su tía y su madre. Una pieza única y muy glamurosa, de cuerpo ajustado hasta las caderas, escote corazón y espalda transparente llena de detalles. La novia puso el broche de oro a su look nupcial con unos tacones, de Menbur, y un precioso ramo de flores, de El Lledoner. El grupo de estilistas de Yolanda Dominguez Stylist hicieron que Cristina brillara con un maquillaje natural y un recogido muy romántico.

La magia de un día inolvidable

Esta fantástica boda se celebró en el séptimo aniversario de la pareja, coincidiendo con la verbena de San Juan. Fue un día emotivo y lleno de sorpresas, pues una amiga íntima de la novia –que, en principio, no podía asistir a la celebración– se presentó de forma inesperada y vestida de dama de honor; la hija de la pareja hizo un espectáculo de gimnasia rítmica; los novios bailaron al compás de la mítica canción Alegría, del Cirque du Soleil, y, en el postre nupcial, Cristina y Juanjo se encargaron de servir los dulces a sus invitados como auténticos chefs.

El equipo fotográfico de la novia, Cristina Illán, con la colaboración de Andrea Design, fue el responsable de fotografiar todos esos momentos. Instantes únicos, mágicos e inolvidables que perdurarán para siempre en el recuerdo. ¡Descubridlos y enamoraros con este bonito "sí, quiero"!