Pareja de recién casados con amigos y humo de colores el día de la boda

Enviar una invitación de boda a una ex pareja puede parecer algo extraño de entrada y provocar sentimientos encontrados. Igual una de las partes lo ve muy normal porque mantienen una excelente relación, pero, ¿qué pensará la otra? ¿Qué pasaría si la situación fuera a la inversa? ¿Os molestaría verlo a él la mar de elegante o que ella viniera espléndida con un impresionante vestido de fiesta? ¿Cómo os sentiríais compartiendo con ellos uno de los días más felices de vuestras vidas? ¿Os parecería completamente fuera de lugar o bien os dejaría indiferentes?

La mejor manera de gestionarlo

Pareja joven bailando el día de su boda

El diálogo será, una vez, más la clave del éxito. Hablad mucho de cómo os sentís, de si realmente es importante para vosotros contar con la presencia de vuestro ex o, por el contrario, que venga va a causar un gran disgusto y enfado en la pareja. No intentéis convencer al otro si veis que la situación le incomoda o le supera, del mismo modo que no digáis que sí solo para satisfacer a vuestra pareja. Lo importante es que no olvidéis en ningún momento que se trata de una decisión que debéis tomar conjuntamente. Es vuestro día y es vital que ambos lo vayáis a disfrutar por igual, y que no dejéis que nadie os lo estropee.

¿Cómo actuar si finalmente viene/vienen?

Pareja feliz rodeada de amigos durante el banquete nupcial el día de la boda

Hay ocasiones en las que a ninguno de los dos miembros de la pareja les molesta que vengan sus respectivos ex a la boda. Esto ocurre cuando ninguna de las partes es celosa, cuando forman parte de la misma pandilla o cuando, con el paso del tiempo, se han convertido todos en amigos. En estos casos hasta sería extraño que esa persona no estuviera a vuestro lado en una fecha tan especial. Así que dejad completamente de lado el pasado y centraos únicamente en disfrutar de vuestro gran día.

Tened en cuenta estos consejos prácticos... ¡y a disfrutar se ha dicho!

Pareja feliz rodeada de amigos el día de su boda

Eso sí. Si finalmente habéis decidido que vuestros ex acudan a la boda, hay una serie de normas no escritas que merece la pena tener presentes para no estropear el gran día:

  • Lo ideal es que no vengan solos al enlace, sino que lo hagan acompañados de sus actuales parejas o de algún familiar o amigo. Una buena manera de normalizar la situación.
  • Sentadlos en una mesa con conocidos a los que no les extrañe su presencia y tratadlos como un invitado más, tanto durante el banquete como a lo largo de la fiesta final. Es decir, tratadlos con total normalidad, pero tampoco dejéis que su charla os monopolice.
  • Presentadlos a los demás invitados por su nombre y no con la categoría de "ex". Resultaría un poco incómodo para vosotros, para ellos y para el resto de los presentes, ¿no os parece?
  • Convertid el sentido común en vuestro mejor aliado y comportaros de una manera completamente normal, tanto con vuestro ex como con el/la de vuestra pareja. Hablad con ellos, preguntadles qué tal lo están pasando y si todo está de su agrado. A fin de cuentas, si habéis decidido invitarlos es por algo, ¿verdad?

Está claro que invitar a un ex a la boda es un tema complicado y que no existe una regla igual ni un consejo universal para todas las parejas, ya que cada una es un mundo. Lo que sí se puede afirmar es que se trata de vuestra boda, de vuestra mágica cita nupcial, y que solo vosotros tenéis la última palabra sobre quien acude al enlace y sobre cómo queréis que sean las cosas. Así que hablad abiertamente de vuestros deseos y de vuestros posibles reparos y llegad a un acuerdo justo para ambas partes. ¡Seguro que todo saldrá de maravilla en vuestro romántico paso por el altar!