Bodakids

En muchos países es tradición que, durante el banquete de boda, el padrino se levante y de un pequeño discurso a la pareja de recién casados. Se trata de un momento especialmente conmovedor, lo que explica que esta costumbre goce cada vez de mayor popularidad dentro de nuestras fronteras, aunque con algunas variaciones. Así, no es extraño ver como el padre de la novia, el hermano del novio, una dama de honor o la amiga más íntima de la novia se levantan con una copa en la mano y, mientras el resto de invitados permanecen sentados, piden unos minutos de silencio para dedicar unas bonitas palabras a los novios.

Si te has animado y estás pensando en escribir un discurso para la boda de algún familiar o de tu mejor amiga, estas sencillas pautas te pueden resultar de gran ayuda.

La mejor manera de empezar es presentándote a ti misma, pues muchos de los invitados no sabrán quién eres ni cuál es tu relación con los novios. Explica a continuación alguna anécdota divertida que hayáis vivido juntos, una historia simpática sobre el novio o la novia. Pero elígela bien, no olvides que se trata de arrancar una sonrisa, no de poner a nadie en ridículo ni en un aprieto.

Puedes contar después otras anécdotas que destaquen aspectos positivos de su carácter y personalidad, como aquella vez que te ayudó con un examen que creías que ibas a suspender o como anuló una cita para ir a consolarte un día que estabas de bajón por un tema personal.

¡Y no te olvides de la pareja! Explica la historia de cómo se conocieron, del tiempo que han pasado juntos desde entonces y de la fantástica pareja que forman actualmente, de cómo son, de lo bien que se complementan, de lo enamorados que están...

Para finalizar, deséales mucha felicidad en su matrimonio y propón un brindis por ellos.

Recuerda que la máxima "menos es más" te será de gran ayuda en este momento. Así que evita extenderte demasiado: tres o cuatro minutos serán más que suficientes. También es importante que practiques el discurso con antelación, lo que te dará mayor seguridad cuando estés frente a todos los invitados. Lo ideal es que lo memorices entero, pero si no te ha dado tiempo o los nervios te juegan una mala pasada, tranquila, también puedes llevarlo escrito en una hoja de papel y leerlo sin más.

¡Seguro que será el discurso perfecto!