Has vuelto de tu luna de miel y el vestido de novia ya está guardado en una gran caja, al igual que tus zapatos de novia en el fondo del armario o esas invitaciones de boda que os sobraron y no enviasteis. Por fin todo vuelve a la rutina. Y, a menos que hayais convivido antes del matrimonio, el primer mes de casados va a ser una época de apasionante aprendizaje.

Es el momento de relajarse, de disfrutar de la vida en pareja y de aprender a buscar soluciones en común a los pequeños problemas. Ten en cuenta que el compromiso del matrimonio produce cambios en la relación, incluso si ya has convivido antes. Por mucho que creas que conoces a tu pareja, el día a día te hará descubrir cosas que quizá ni siquiera imaginabas, tanto en positivo como en negativo.

Vuelta a la "normalidad"

Después de la luna de miel y los primeros días, es normal que las obligaciones cotidianas y el trabajo te impidan estar con tu pareja como al principio. No descuides tu relación. Si estás muy ocupada, reserva al menos un par de noches a la semana para cenar con él y hablar de vuestras cosas. Tampoco permitas que los nervios y el estrés influyan en tu relación: trátalo siempre con respeto y educación.

Las expectativas del uno sobre el otro

Los dos tenéis ciertas expectativas sobre lo que será la relación después del matrimonio. Ambos "imagináis" una vida de ensueño. Sin embargo, es posible que estas expectativas no sean las mismas para los dos. Por eso es tan importante el diálogo. Dedicad tiempo a hablar sobre lo que cada uno espera de la vida en común. Tened en cuenta que, por mucho que os améis, nadie tiene el poder de leer el pensamiento del otro. Así que si hay algo importante para ti, díselo lo antes posible.

Recordad los momentos más entrañables de vuestra boda

Recordad juntos algunos de los momentos más emocionantes del gran día, como vuestra llegada a la ceremonia, el primer baile juntos con esos zapatos de novia vintage que tanto te gustan o todas esas ideas para photocall que hicieron las delicias de vuestros familiares y amigos. Con la misma ilusión, trabajad juntos para que vuestra vida en común también esté llena de momentos entrañables.

Cómo manejar "los asuntos financieros"

Otro tema importante que ya tendréis solucionado si vivíais juntos antes de pasar por el altar es hablar de la forma en que queréis manejar el dinero.

Algunas parejas tienen una cuenta bancaria en común, donde ingresan todo lo que ganan, y después se ponen de acuerdo en cómo distribuir los gastos. Mientras que otras prefieren mantener una cuenta personal y abrir una tercera cuenta en común, para los gastos, en la que cada uno pone la misma cantidad mensual. Esto les permite seguir siendo económicamente independientes.

Sin embargo, esto no es siempre posible. Cada pareja debe hablar sobre este tema con calma y decidir cuál es la fórmula con la que se van a sentir más cómodos.

En cuanto a los gastos comunes, también tendréis que aprender a negociar y a acordar cuanto queréis gastar y en qué. Al igual que hicisteis al elegir las ideas para detalles de boda o al decidiros por diversos precios de trajes de novio, ahora es el momento de poneros de acuerdo en este aspecto. 

Las relaciones con la familia y los amigos

En la práctica, a partir del momento en que te cases, tu pareja se convertirá en tu familia. Pero esto no significa que no puedas seguir teniendo una relación estrecha con tus padres y tus hermanos. Lo mismo ocurre con los amigos. Unos y otros son igual de importantes. No descuides esas relaciones. Cerrarse completamente y convertir la pareja en un universo único acostumbra a ser siempre un error. Sobre todo a largo plazo.

¿Estás de acuerdo? Mientras recuerdas todas las ideas originales para bodas que se te ocurrieron para que tu enlace fuese un éxito, no te olvides de que vuestra vida en común será maravillosa si siempre os queréis como el primer día. ¡Y no os olvidéis del respeto!