Hace algo más de ocho años, Víctor y Aina se conocieron en Barcelona y, más concretamente, en la universidad en la que ambos se estaban formando. Él residía en su ciudad natal y ella, mallorquina, estaba afincada en la misma para cursar sus estudios. Y... surgió un amor de los que no contemplan un final que no sea juntos.

"Sí, queremos casarnos"

La decisión de pasar por el altar y hacer efectiva su unión fue mutua y durante un viaje a Eslovenia. Cuando un amor es de verdad, ¿qué mejor forma de rendirle homenaje?

Una fiesta al aire libre: romántica y divertida

Enmarcaron su matrimonio en la finca Binissatí –un paraje rústico que representa la historia y la cultura de la isla de Mallorca– y celebraron una ceremonia civil, cóctel, banquete y fiesta con la diversión como principal premisa. Y es que el objetivo de su cita nupcial era celebrar su unión y pasarlo bien en compañía de sus seres queridos. Así, la ceremonia al aire libre –decorada con mimo en un bosque de encinas– fue emotiva desde el principio con la entrada de Víctor con su madre y la de Aina del brazo de su padre. Contó además con las sentidas lecturas de unos votos personalizados y terminó con el intercambio de alianzas y el primer beso como marido y mujer. Fue entonces cuando llegó el toque distintivo, de la mano de una propuesta que los novios idearon para la salida de la ceremonia: se invitó a los asistentes a recoger hojas y flores y a lanzarlas en señal de felicitación. Sin duda, una alternativa original.

Previo al convite, tuvo lugar un exquisito aperitivo y la sesión de fotos como recién casados. Aina y Víctor confiaron a ciegas en el criterio de Inma del Valle fotografía –la profesional que eligieron para que se encargara de hacer realidad el reportaje nupcial de su gran día– y sucumbieron con la sorpresa que les preparó: trajo unos globos con luces led que se fundieron a la perfección con sus sentimientos (evidentes en cada gesto y mirada) y con la propia luz del atardecer. Las instantáneas quedaron increíbles...

Tras esos momentos de intimidad, los novios se unieron al cóctel y, finalmente, llegó la hora de la cena. Al entrar, los novios bailaron alrededor de las mesas y se realizó un show de iluminación led con encendido final de las guirnaldas. Así, los servicios de Lights & Events tampoco pasaron desapercibidos. Y, por descontado, la entrada triunfal cautivó a amigos y familiares. Todos disfrutaron del delicioso catering de Variat Mallorca en mesas de Exclusive Rent 4 Events presentadas de forma excelente –con servilletas de lenguas mallorquinas y un menaje elegante–, entre brindis, la entrega del ramo y otros detalles, besos, abrazos y, en definitiva, con la felicidad reinando a sus anchas. Y, ya llegando al final del día, se inauguró la fiesta con el baile mixto de la pareja, con Let's stay together, de Al Green, y In the mood, de Gleen Miller, como canciones escogidas. ¡Todos los invitados sostuvieron bengalas para conseguir una atmósfera aún más mágica!

Tan sencillos como distinguidos

Para la ocasión, Víctor confió en Embulls estilistes para peinarse. Asimismo, se enfundó un esmoquin azul marino y lo combinó con una camisa blanca con cuello ópera y puños dobles, una pajarita del mismo color que el traje, gemelos y tirantes clásicos, y zapatos negros de piel vuelta. Todo de la casa Señor. Por su parte, Aina apostó por vestir un conjunto dos piezas de color marfil, de Paola Carolina, conjuntarlo con un ramo de aire silvestre con el astilbe como protagonista, confeccionado por Flors i Passió, y calzar unas cómodas sandalias de tacón con plataforma. Además, lució un recogido coronado por un tocado dorado y un optó por un make up muy natural. ¡Espléndida!

Un reportaje muy especial

Una de las testigos más especiales del día B de Víctor y Aina fue la fotógrafa Inma del Valle, quien asegura que fue un auténtico placer poder plasmar con imágenes las emociones, los detalles y todo el encanto del 22 de septiembre de 2018. ¡Juzgad vosotros mismos!