Aurora y Salva coincidieron en el cumpleaños de un amigo en común. Un encuentro fortuito que dio paso al amor ya que, tan solo tres meses después de conocerse, a Salva se le pasó por la cabeza pedirle matrimonio a la mujer que lo había ganado para siempre y... ¡lo hizo!

Sí a la "revolutio"

Volviendo de un viaje a la India, Salva le confesó sus ganas de casarse con Aurora a una buena amiga y compañera del sector –la responsable del equipo de wedding planners y eventos sociales de Love Bodas & Eventos–, quien lo animó a dar el paso sin pensarlo dos veces. Así, se pusieron manos a la obra juntos para sorprender a la protagonista de esta historia con una pedida de mano única –que forma parte del archivo de Estamosgrabando, la empresa que lidera el artífice de esta proposición–. La pedida fue en Jerez de la Frontera (Cádiz), durante Navidad, con la música como hilo conductor por ser esencial para ellos y, en especial, la canción de La vie en rose, de Édith Piaf, por ser la que la pareja considera suya. No hace faltar más que ver el vídeo para caer rendido.

Locos de amor el uno por el otro, y solo tres meses después de prometerse, estos enamorados se dieron el "sí, quiero" definitivo en una boda totalmente afín a su estilo y gusto, que respondía a medio año de máxima complicidad, pasión y, sin más, ¡amor del bueno! Pues, como dice la extendida frase: "(...) dos personas que se hacen reír, tienen derecho a todo".

"La revolución será de amor o no será"

Este fue el eslogan del enlace con el que Salva y Aurora titularon su fiesta de amor. Pues, con la ayuda de las mismas wedding planners que ayudaron a Salva con la organización de la propuesta, montaron un evento nupcial de lo más auténtico que tenía como hastag: #revolutio. Mediante él se fue creando expectación, compartiendo en redes sociales fotos de la sesión preboda e información relativa a la cita más esperada. ¡Muchos invitados empezaron a subir imágenes con la etiqueta designada incluso antes de que llegara el día!

Los familiares y amigos recibieron como invitación una solicitud de alistamiento, con número propio y el claim "únete a la causa". ¿Lo mejor de todo? Se indicaba a los asistentes que deberían llevar su solicitud cumplimentada el día de la boda, indicando por qué motivo querían unirse a la causa –lo que serviría como original recopilación de dedicatorias–. Y así fue. Cuando llegó el día B, los invitados fueron recibidos por un "soldado del amor", que recitaba frases bonitas con un megáfono, entregaba los programas e iba poniendo sellos a todos los allí presentes. Además, en el momento en que estos entregaban sus tarjetas, recibían un sobre con una "misión secreta" o un mensaje personalizado por parte de los novios

El novio llegó junto a sus mejores amigos en un camión, desde el que se fue ondeando banderines y lanzando cartelería temática con logotipo –la misma que, antes de que llegara la fecha marcada en el calendario, empapeló muchas paredes y muros– y entró del brazo de su madre, con un ramo de rosas rojas en la mano. Regaló flores a las mujeres más importantes de su vida y reservó la más bonita para la que a pocos minutos se convertiría en su esposa. Por su parte, Aurora llegó en coche, también con banderines, y en compañía de su padre, quien la acompañó hasta el altar por un camino creado con un manto de romero –que auguraba buena fortuna– al son de la misma canción que sonó cual banda sonora cuando Salva le propuso poner el broche de oro a su relación. ¡Más de uno no pudo evitar transportarse a la proposición y emocionarse!

Durante la ceremonia civil oficiada por los propios novios, participaron algunos seres queridos y las emociones estuvieron a flor de piel en todo momento, hasta que la pareja se intercambió las alianzas y sonó Revolution, de The Beatles, a tope, mientras todos lanzaban ramitas de olivo. ¡Un matrimonio con carácter!

Una fiesta sin ningún protocolo

Para celebrar su unión montaron un banquete tipo cóctel, fresco y desenfadado, que incluía detalles corporativos como posavasos y otros originales, como pajitas comestibles y centros florales que sintonizaban como anillo al dedo con el aire general de la boda. Asimismo, la música fue la estrella de la fiesta: se montó un macro escenario donde el grupo de Salva, Awamba Baluland, tocó en directo el tema I can't take my eyes off of you, con la voz de Aryma –una cantante al más puro estilo Amy Winehouse–, en compañía de algunos amigos, y donde otro grupo rindió tributo a Héroes del Silencio. Además, hubo un show por parte de La Magia de Tony Frackson, la novia lanzó un ramo y el momento de la barra libre con DJ simuló un festival, que contó con un beauty corner –que hizo las delicias de las invitadas– y con dos photocalls de Estamosgrabando: un espejo mágico y una sesión de fotos profesional con atrezo exclusivo, donde hacerse fotos muy pro. ¿Cómo no iban a entregarse todos los invitados? Imposible no darlo todo.

Modernos, alternativos y nada tradicionales

Dado que Aurora y Salva son unos novios diferentes, ambos lucieron dos looks en su gran cita. Aurora se vistió espectacular con un vestido dos piezas diseñado por ella y su madre, y confeccionado por esta última: un cuerpo con mangas francesas de tul y encaje en el bajo y la espalda, junto con una falda lisa con botones forrados en el trasero. Lo combinó con una llamativa corona de flores, cual Frida Kahlo, guantes de rejilla, zapatos de tacón con plataforma –como los que acostumbra a usar a diario– y sustituyó el clásico bouquet por una única rosa blanca. Además, optó por combinar distintos tipos de ondas como peinado y se decidió por presumir de labios oscuros. Y, como segundo outfit, se enfundó unos pantalones palazzo, un crop top de encaje y una chaqueta oversize con la palabra de su día B rematada en la espalda en rosa y los hombros repletos de tachuelas y flecos. Incluso cambió su tocado por uno en blanco y se pintó los labios con carmín rojo. ¡Genuina!

Por su parte, Salva se casó con un traje gris marengo con discretas rallas estampadas, combinado con chaleco en el mismo tono, camisa blanca, pajarita granate y zapatos negros de piel vuelta con hebilla. Como complementos fetiche: un pañuelo en el bolsillo de la americana y ¡las gafas de sol! Y para la fiesta, un segundo traje bicolor black&white: pantalón negro y americana de color blanco con solapas, botones y detalles en negro.

¡Inolvidable!

El recuerdo de la "revolutio" permanecerá impasible en la memoria y el corazón de los protagonistas de este gran día, pero también en el de todos los que tuvieron el privilegio de acompañarlos. Y, cómo no, para los proveedores implicados será un honor añadir este trabajo a su portfolio. Sobre todo para el equipo de Love Bodas & Eventos, que confiesa que "fue un honor organizar esta boda, que SÍ fue diferente, sin seguir modas y tendencias" y para la productora del novio, Estamosgrabando, por el trabajo de vídeo y fotografía desde la pedida de mano hasta el día del matrimonio. ¡No os perdáis las fotos para haceros una idea!