Sé que no os descubro nada. Pero casarse cuesta dinero. Si es mucho o poco lo dictaminará vuestro presupuesto, pero mientras preparéis vuestra boda hablaréis a menudo de dinero. Lo haréis con vuestros padres, con vuestros amigos y, también, con los distintos proveedores a los que toquéis. Así que aquí tenéis unos cuantos consejos sobre cómo abordar el tema del dinero con caterings, fotógrafos, floristas, etcétera.

  • Mirad primero la web. La mejor manera para saber si tal o cuál proveedor encaja en vuestro presupuesto es visitándolo online. La mayoría de profesionales tienen página web y en ella incluyen sus tarifas. Hay quien no las detalla demasiado, pero ofrece, al menos, una pequeña referencia. 
  • Pedid presupuestos detallados. Las tarifas son las que son, pero está bien que pidáis que os desglosen los presupuestos. Tal vez en ellos hay incluidas cosas que no necesitáis y se pueden descontar o, por el contrario, necesitáis algún servicio más que no está contabilizado en el presupuesto. 
  • Sed honestos. No os dé cosa confesar a los proveedores qué límite presupuestario tenéis. Ellos os dirán claramente si pueden ajustarse o no a vuestro bolsillo. Del mismo modo, si estáis enamorados de un fotógrafo que no os podéis permitir, no dudéis en escribirle un mail para que os recomiende a alguien con tarifas más bajas que os pueda encajar mejor.
  • Firmad siempre un contrato. Las cosas claras y el chocolate espeso. Todo lo que habléis y pactéis con los proveedores debe ponerse por escrito. Es una garantía tanto para el que contrata (vosotros) como para el contratado (el proveedor). 
  • Asegurad el tiro con una paga y señal. Si ese profesional que tanto os gusta tiene la fecha libre y no queréis buscar más, no dudéis en dar un anticipo para que ese día no falte a vuestra boda.