Los photobooths, photocalls o photosmiles son un pequeño espacio que cada vez están ganando más protagonismo en las bodas de nuestro país, donde los invitados pueden hacerse fotos originales y muy divertidas.

En esta ocasión os propongo un photobooth muy sencillo de realizar y además muy económico. Necesitáis:

  • Seis rollos de cintas de raso de colores. Para el nuestro elegimos cinta de dos centímetros y medio de ancho y 10 metros de largo en colores verde manzana, rosa pálido y lila pastel. Lo ideal es que elijáis los colores según la decoración de vuestra boda. Podéis encontrarlos en mercerías de toda la vida.
  • Uno o dos rollos de encaje ancho, de unos dos centímetros y medio (la cantidad variará en función de los metros que contenga el rollo). También podéis encontrarlos en mercerías.
  • Cuerda
  • Grapadora
  • Papel de seda

Empezamos cortando las cintas de raso en piezas de dos metros de largo. Hacemos lo mismo con el encaje. Una vez tenemos todas las cintas cortadas, las grapamos a la cuerda.

Aseguraos de dejar suficiente cuerda en el extremo para después poder atarla. A la hora de grapar las cintas, es importante hacerlo de manera que la grapa enganche la cuerda. Para una mayor fijación, pondremos doble grapa.

La colocación de las cintas puede variar según vuestras preferencias. En nuestro caso alternamos los colores y el encaje de manera que, cada tres cintas de color añadíamos una de encaje y así repetidamente, dejando entre unas y otras dos dedos de separación. El ancho ideal del photobooth es de unos tres metros, así no habrá problemas de espacio en las fotos de grupo.

 

 

Para terminar, preparamos unos pompones de seda que nos sirvieron para tapar los enganches a la cuerda y de los cuales podéis ver el tutorial aquí.

Y ya sólo nos queda completar nuestro photobooth con un poco de atrezzo: gafas de diferentes tamaños y formas, boas de plumas, sombrillas de colores, narices de payaso... ¡La diversión está asegurada!

 

 

Fotos: Arberas Ruso