*Fotos de Arberas Ruso

 

 

Marina y Toni se miran y ya no existe nada más. Un simple gesto puede despertar un torrente de besos y toneladas de risas, algo a lo que los suyos ya están acostumbrados. 

El 28 de mayo decidieron compartir con los suyos el amor que sienten el uno por el otro y eligieron Mas Muxach - Can Caballé, una casa de colonias en plena montaña y rodeada de pinos, para celebrar la fiesta de su boda.

La suya fue una boda doblemente especial. Por un lado, los novios querían algo muy personal por lo que se lanzaron al maravilloso mundo de los DIY; por otro, y como muchos ya sabéis, Marina es la Community Manager de Bodas.net así que después de tres años ayudando a muchas novias es muy emocionante ver su propia boda.

Marina lució un vestido palabra de honor con falda de tul de Jordi Anguera que complementó con un tocado vintage, una pulsera de plata y unos pequeños aros de oro blanco y diamantes, todo prestado por su madre. El ramo, confeccionado por ella misma, fue de lavanda natural. Toni eligió un traje en azul oscuro de corte años 50 y una corbata en color mostaza.

 



Los novios tenía claro desde un principio que querían pasarlo bien, disfrutar de los suyos, compartir con ellos el gran amor que sienten el uno por el otro, pero sobre todo y especialmente, sorprenderlos. Así que hubo sorpresas, empezando por una "no-ceremonia" en la que se proyectó un original vídeo donde los novios explicaban a todos los invitados que ya eran marido y mujer.

Toda la boda giró en torno a dos escenarios: un rústico porche de madera en el que se proyectó el vídeo y dónde más tarde se sirvieron los postres; y los jardines de la casa, donde tras declararse los votos y dar la bienvenida a los suyos, la pareja dio el pistoletazo de salida a la fiesta y el pica-pica.

 

 

La decoración vintage-rústica (la cual ya habéis visto aquí), fue realizada por los novios con la ayuda de Bodas Deluxe y Project Party Studio. Como no podía ser menos, las invitaciones así como el resto de la papelería, diseñada por Project Party Studio, siguieron fielmente el estilo.

 



En lugar de un tradicional banquete sentado los novios ofrecieron un pica-pica en el jardín compuesto por platos catalanes y especialidades manchegas. Mientras comían, los invitados podían disfrutar de varias actividades como un divertido y colorido photocall con dos fondos diferentes, una bonita mesa con una máquina de escribir antigua a modo de libro de firmas y un tendedero de fotos familiares.

 

 

Y para los más pequeños una mesa de juegos con cuentos, colores, pegatinas, pomperos y sinfín de cosas divertidas.

 



A la hora del postre los novios y sus invitados disfrutaron de un delicioso buffet de dulces y tartas caseras, realizado por la propia novia y sus familiares, y de un buffet de chucherías que hizo las delicias de grandes y pequeños.

 

 

Como detalle para los invitados Marina y Toni regalaron pequeñas mermeladas y botellitas de orujo, personalizadas por ellos mismos con telas de flores y cordón rústico. Y como sorpresa final, y tras el primer baile de casados, Marina y su grupo de música brindaron un mini concierto poniendo a bailar a todos los presentes.

 

 

Os dejo ya con unas cuantas imágenes más de esta original boda fotografiada por los chicos de Arberas Ruso, quienes consiguieron captar toda la magia del gran día.