Seguro que después de meses de preparativos nupciales estáis deseando disfrutar de la luna de miel, un romántico viaje que os invita a relajaros, a descubrir nuevos lugares y, por supuesto, a divertiros en pareja. Entre todas las opciones a vuestro alcance, ¿qué os parece elegir Liechtenstein como destino? Una opción muy acertada, sobre todo si no os apetece hacer un largo trayecto en avión ni vivir una honeymoon "tropical". Además, este pequeño país situado en el corazón de Europa os deslumbrará con sus paisajes salpicados de castillos, sus pueblecitos de alta montaña, sus bosques de ensueño y con la naturaleza virgen de los Alpes, en la que también podréis aprovechar para esquiar. ¡No os perdáis sus innumerables encantos!

Liechtenstein y Vaduz, su capital

¿Qué ver en Liechtenstein? El Principado es uno de los países más pequeños del mundo, con apenas 160 kilómetros cuadrados, pero lleno de encanto. ¡Un viaje a Liechtenstein siempre valdrá la pena  Su capital, Vaduz, es una ciudad tranquila, junto al río Rin, rodeada de viñedos y de altas montañas. Una vez allí, es de obligada visita subir al castillo de Vaduz para contemplar sus preciosas vistas. No os podéis ir tampoco sin pasear por su calle principal, que es peatonal, ni sin conocer Mitteldorf, el antiguo centro de la ciudad. Se trata de un barrio con pequeñas callejuelas adoquinadas y un grupo de casas antiguas de cuento de hadas, entre las que destaca la Rotes Haus del siglo XIV, de un intenso rojo, con una bonita torre y preciosos viñedos. ¿Sois unos amantes de los sellos o de deslizaros por las montañas nevadas? Aprovechad el viaje y visitad el Museo de la Filatelia y el Museo del Esquí.

La magia del Puente Viejo

Este puente de madera cubierto cruza el Rin para conectar Vaduz, en Liechtenstein, con Sevelen, una comuna en el cantón de San Galo, en Suiza. Un recorrido de 135 metros para peatones y ciclistas, que os encantará y os dará la oportunidad de deteneros en mitad del camino para colocar un pie en Liechtenstein y otro en Suiza y, de paso, maravillaros con las vistas de postal del castillo de Vaduz o de la catedral neogótica de San Florián, en la capital.

El sendero de la Princesa Gina

El Fürstin-Gina-Weg o sendero Princesa Gina es una de las excursiones más fascinantes que podéis hacer en Liechtenstein, gracias a su maravilloso entorno natural. Su punto de partida puede ser el idílico pueblecito de Malbun –situado a unos 1600 m de altura, se distingue por sus bosques y caminos de postal, y es perfecto para esquiar y para la practica de senderismo– donde podéis coger el telesilla hasta Sareis. Una vez allí la ruta entre pastos de alta montaña, cabañas y bosques os llevará hasta el monte Augstenberg –a cerca de 2.500 metros sobre el nivel del mar–, con vistas impresionantes tanto de los Alpes como de sus valles. Y si no tenéis vértigo o miedo a las alturas, es interesante hacer también el Fürstensteig o camino del Príncipe, que en determinadas zonas queda expuesto a fuertes desniveles.

Triesenberg y Schaan

Con todo el encanto alpino, Triesenberg es el municipio más grande de Liechtenstein y un auténtico reclamo turístico. Situado a unos 10 minutos en coche de Vaduz, en invierno se puede practicar esquí y snowboard y en verano, senderismo, escalada y pesca en el lago Steger. Schaan, por su parte, se encuentra a unos 5 km al norte de la capital y se considera el centro económico e industrial del país.

Una ruta en bicicleta

Liechtenstein es un destino ideal para recorrerlo en bicicleta siguiendo sus rutas señalizadas, como la ruta de los tres países –de unas cuatro horas de duración que se adentra en el valle del Rin– o el camino de los cinco castillos, en la que descubriréis las fortificaciones de Vaduz, Buchs, Wartau, Sargans y Balzers. Y si os gusta más el senderismo, no os perdáis la Liechtenstein Trail, una ruta de 75 kilómetros que os permitirá recorrer el país a pie en un fin de semana. Empezando por Vaduz, podréis visitar 11 pueblecitos; atravesar viñedos, valles a lo largo del Rin y montañas, y descubrir castillos, como el de Gutenberg, en Balzers, o las turberas de la reserva natural Ruggeller Riet.

Liechtenstein a vista de pájaro

Si os gusta la aventura, podéis hacer una excursión en parapente para contemplar Liechtenstein desde otra perspectiva. El recorrido, acompañado de un piloto profesional, os llevará a sobrevolar los paisajes de los Alpes sintiéndoos libres como un pájaro y admirando maravillosas perspectivas de valles y montañas desde el cielo.

¿Qué os ha parecido este diminuto, magnífico y fascinante país centroeuropeo? Sin duda, una luna de miel en Liechtenstein estará llena de magia y encanto, y disfrutaréis de unos días que dejarán un recuerdo imborrable en los dos. ¿Preparados para vivir una experiencia única?