Aunque aún estéis sumergidos en todos los preparativos del día de la boda, es momento de hacer un parón y de empezar a soñar juntos con esos maravillosos días de descanso que os esperan tras el "sí, quiero". Si no queréis viajar demasiado lejos, no os olvidéis de la isla francesa de Córcega, un paraíso cercano en el Mediterráneo que os deslumbrará con sus paisajes, sus infinitas posibilidades de ocio y su deliciosa gastronomía. ¿Listos para descubrir todos sus encantos? 

Un pequeño paraíso en el Mediterráneo

Fragancias de artemisa y resina de pino con toques de romero y lavanda. Este es el aroma que desprende Córcega, una isla que os permitirá descubrir el Mediterráneo más virgen con playas y calas paradisíacas, acantilados impresionantes, un mar de intensa tonalidad, colinas suaves, bosques mágicos, cimas escarpadas y pueblecitos llenos de encanto. Una isla perfecta para desconectar en pareja después del "sí, quiero", ya sea relajándoos en sus playas, haciendo travesías en canoa, practicando el descenso de barrancos, recorriendo su interior o descubriendo sus pueblecitos encantadores y sus sabrosas recetas tradicionales. ¡No os perdáis estos 7 planes románticos para vivir una luna de miel de ensueño en Córcega!

1. Navegar en las aguas turquesas de Scandola

Situada en el oeste de la isla, la península de Scandola es un destino mágico que esconde una bellísima reserva natural, a la que solo se llega por mar. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, os sorprenderán sus aguas cristalinas y turquesas que surcaréis dando un paseo en barco, al tiempo que descubrís las rocas volcánicas de color ocre y rojo que surgen del mar, sus islotes solitarios y sus misteriosas cuevas. ¡Puro Mediterráneo!

2. Descubrir los encantos de Cap Corse

Cap Corse es una península situada al noroeste de Córcega y conocida por su impresionante costa, sus acantilados, sus pueblecitos de postal, sus playas paradisíacas y sus colinas verdes, que descubriréis recorriendo la carretera D80. No os olvidéis de visitar Bastia, ciudad barroca por excelencia, con su ciudadela fortificada y las estrechas calles del barrio Terra Vecchia, ni sus pueblecitos, como Nonza –uno de los más bellos del norte de la isla–, con su torre de vigía genovesa y sus casas de piedra que parecen precipitarse sobre su maravillosa playa de piedras negras, a la que llegaréis después de un romántico paseo por un sendero y campos de limoneros. ¿Más cosas? Os esperan momentos inolvidables en los pueblos de Erbalunga y Patrimonio.

3. Rendirse al encanto de Les Calanques de Piana

Os encantarán los impresionantes acantilados de Les Calanques de Piana –con rocas de granito muy escarpadas–, en el golfo de Porto, así como el recorrido en coche con maravillosas vistas entre Porto y el pueblecito de Piana. Y si queréis pasar una noche romántica en la zona, no os perdáis Les Roches Rouges, un legendario hotel de 1912 y uno de los referentes de la isla con sus magníficas vistas sobre la bahía de Porto. ¡Romanticismo en estado puro! Disfrutad de un desayuno continental en su terraza panorámica privada y de su gastronomía corsa. ¡Una experiencia irrepetible!

A poco más de 15 km de distancia de Les Calanques de Piana se encuentran las gorges de la Spelunca, un profundo cañón natural, perfecto para practicar senderismo y nadar en sus aguas.

4. Perderse en Olmeto y Sartène

Seguro que estos dos bellísimos pueblos del interior de la isla os enamorarán al instante. Perdeos por sus callejuelas repletas de pasadizos y por sus plazoletas, y enamoraos de sus casas de piedra que albergan coquetos cafés y tiendecitas. Os encantarán también sus calas de aguas transparentes y sus bellos paisajes. Sartène –el pueblo medieval más grande de Córcega– está colgado sobre una roca dominando el bello valle de Rizzanèse y sus viñedos son conocidos por sus delicados vinos. Y desde Olmeto podréis contemplar unas excepcionales vistas del Golfo de Valinco.

5. Enamorarse de sus paisajes de montaña

Cerca de la localidad de Corte descubriréis las gorges de Tavignano, el desfiladero más profundo de la isla y que se recorre en apenas tres horas, ideal para hacer senderismo. Visitad el pueblecito de montaña de Vizzavona y la garganta del río Restonica, donde podréis daros un chapuzón. También vale la pena viajar hasta las Aiguilles de Bavella, espigas rocosas de granito que, sin duda, constituyen uno de los paisajes más bellos de Córcega.

6. Descansar en sus playas paradisíacas

Toda la isla os espera con calas y playas de aguas turquesas y lapislázuli. Entre ellas destaca la playa de Palombaggia, rodeada de pinares y maravillosas vistas, cerca de Porto Vecchio. También valen la pena Folacca y la playa de Santa Giula, la cala Rossa o los arenales del golfo de Pinarello. Sin olvidarse, claro está, de Rondinara, Peti Sperone, Arone, Seleccia, Nonza, Mare e Sole ni Ostriconi.

7. Embelesarse con los acantilados de Bonifacio

En el extremo más al sur de la isla se encuentra Bonifacio, un puerto natural rodeado de maravillosos acantilados y desde el que se divisan las casas colgantes de la ciudad amurallada, del mismo nombre, una parte de la cual se encuentra emplazada en lo alto de un promontorio rocoso. Desde ahí es imprescindible acercarse a la Reserva Natural des Bouches de Bonifacio y a las misteriosas Islas Lavezzi –un archipiélago con más de 100 pequeñas islas–, en un recorrido sorprendente para los dos.

¿Deseando descubrir todos los secretos que encierra esta maravillosa isla? Son muchos y muy variados, así que seguro que los disfrutaréis de lo lindo durante vuestra romántica luna de miel en Córcega. ¿Quién dijo que el viaje de novios era solo para descansar?