Cataluña marca tendencia por su gran belleza y su indudable encanto. Y, dentro de sus numerosas posibilidades, Barcelona, la Costa Brava, los volcanes de la Garrotxa y el Valle de Arán resultan imprescindibles para todas las parejas que queráis vivir una luna de miel realmente única. ¡Un destino de lo más romántico que os enamorará por completo! No os perdáis estas cuatro propuestas.

1. Días inolvidables en Barcelona

Barcelona –también llamada Ciudad Condal– es, sin duda, una de las capitales más bellas de Europa. Se trata de una ciudad abierta al mar Mediterráneo, con numerosas opciones de ocio y muchos lugares de visita "obligados". Es el caso, por ejemplo, de la Sagrada Familia, la Pedrera, la Casa Batlló, el Parque Güell y Las Ramblas, así como del barrio Gótico y de los bohemios barrios de la Ribera y del Born, que vale la pena recorrer sin prisa. Pero no son los únicos tesoros que "esconde" Barcelona, sino que también descubriréis otros espacios maravillosos en los que disfrutar de vuestra luna de miel. No os perdáis el laberinto de Horta, un precioso jardín neoclásico con un laberinto con esculturas para jugar al escondite; la plaza de Sant Felip Neri, en el corazón del barrio Gótico, con sus edificios renacentistas y su preciosa fuente; los jardines de la Tamarita, en la zona alta, donde podréis pasear de la mano entre robinias y jacarandas, la fuente mágica de Montjuïc, con su magnífico espectáculo de luz y sonido, ni el monasterio de Pedralbes, con su claustro perfecto para desconectar del ajetreo de la ciudad.

¿Queréis disfrutar de unas maravillosas vistas? Acercaos hasta los preciosos miradores naturales con espectaculares vistas del mar y la ciudad –entre las que destacará la cuadrícula de calles que dibuja el Eixample barcelonés– situados en el Tibidabo (en la sierra de Collserola)–, en Montjuïc, al que podéis llegar en teleférico, y en los búnkeres del Carmel, en la zona del Turó de la Rovira, desde donde disfrutaréis asimismo de unas impresionantes puestas de sol. Igualmente, no os faltarán unas espectaculares vistas panorámicas desde lo alto del campanario de la basílica de Santa María del Pi, en el barrio Gótico, ni desde el mirador de la Torre de Collserola.

¿Más propuestas? Acercaos hasta el antiguo hospital de la Santa Creu i Sant Pau, de origen modernista, declarado Patrimonio de la Humanidad, perdeos por el laberinto de calles y plazas del barrio de Gracia y sucumbid al encanto que ofrece la Villa Olímpica del Poblenou, rehabilitada con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92. La catedral y la basílica de Nuestra Señora del Mar también resultan de gran belleza. Y, lógicamente, disfrutad de todas sus playas y de su paseo junto al mar. Por último, no dejéis de hacer un recorrido en barco para descubrir el front row de Barcelona

2. On the road por la Costa Brava

Una excelente manera de descubrir la Costa Brava es alquilar un coche y recorrerla a vuestro aire desde Blanes hasta Portbou, en la frontera con Francia. Son 214 kilómetros llenos de rincones románticos: pueblecitos de pescadores, calas y playas de aguas turquesas, bosques de pinos y acantilados. No os perdáis la belleza agreste de sus paisajes ni el maravilloso encanto de sus pueblos, como Cadaqués, Port de la Selva, La Escala, Tossa de Mar, Rosas, Palamós, Figueres... Mención especial merecen los caminos de ronda que discurren por la costa y que van desde Sant Feliu de Guíxols hasta S’Agaró, de Sa Tuna, en Begur, a la playa del Racó, en Pals, o de Calella de Palafrugell a Llafranc, por ejemplo. Son perfectos para pasear, para disfrutar de unas vistas únicas y para relajaros. ¡Son todos inolvidables!

3. Momentos mágicos en la Fageda d’en Jordà

La Garrotxa es una comarca de Girona con paisajes espectaculares y con 40 volcanes escondidos entre praderas, tierras de cultivo y frondosos bosques. En la falda del antiguo volcán Croscat se extiende la Fageda d’en Jordà, un hayedo de cuento de hadas que puede recorrerse a pie, en bicicleta o, incluso, a caballo. Encontraréis diferentes itinerarios, debidamente señalizados. Pero la Garrotxa también esconde otros rincones románticos, como Castellfollit de la Roca –algunas de cuyas casas se encuentran situadas sobre un espectacular risco volcánico, a 50 m de altura–, Besalú –con su puente medieval sobre el río Fluvià, su monasterio benedictino de Sant Pere del siglo X, su barrio judío y su casco antiguo de callejuelas adoquinadas y pasadizos secretos– y Olot, la capital de la comarca, en la que descubriréis la iglesia neoclásica de Sant Esteve, cuyo interior alberga una auténtica obra de arte. Se trata, nada más ni nada menos, que del lienzo Cristo abrazado a la cruz, obra de El Greco. ¡Impresionante!

4. El encanto del Valle de Arán

Cataluña también os sorprenderá con sus paisajes de alta montaña. En Lleida, y al abrigo de los Pirineos, se esconde el Valle de Arán, con lugares de extraordinaria belleza, como sus pueblecitos de cuento de hadas. Es el caso de Bossòst, con su arquitectura típica aranesa, Bausen, con su ruta del bosque encantado de Carlac, o Vielha, capital del Valle de Arán, dividido por el río Nere. ¿Más cosas? No dejéis de hacer las rutas de los 7 lagos y la de Uelhs deth Joeu, ni de visitar el val de Toran, con sus majestuosas panorámicas, uno de los lugares más desconocidos y agrestes del Valle de Arán.

 ¿Seducidos por el embrujo, la magia y la gran belleza de Cataluña? Sus increíbles paisajes, sus posibilidades de ocio y su deliciosa oferta gastronómica seguro que colocan a esta comunidad autónoma como uno de los posibles destinos de vuestro viaje de novios. Y es que allí disfrutaréis de una luna de miel de auténtico ensueño. ¡Es hora de disfrutar!