Elo y Pedro coincidieron en la Universidad de Almería mientras cursaban sus respectivos estudios, pero realmente se conocieron haciendo deporte. Nació una relación y, al año de la misma, se mudaron juntos a Madrid por trabajo. Hasta que, otro año más tarde, decidieron empezar a vivir juntos en esa misma ciudad.

Una noche de marzo de 2017, cuando ya llevaban siete años de noviazgo, Pedro aprovechó la tranquilidad propia de su hogar madrileño para hacerle a Elo la pregunta mágica: ¿Quieres casarte conmigo? Siete meses después de esta romántica petición a la par que sencilla, un soleado 21 de octubre de ese mismo año, sellaron su amor para siempre con un cuidado "sí, quiero" en tierras almerienses.

"Cada familia tiene su historia... ¡Bienvenidos a la de Elo y Pedro!"

Esta fue la respuesta de estos novios cuando se les pidió que resumieran su boda en pocas palabras. Sin duda, un día B muy emotivo con sonrisas, miradas y lágrimas de felicidad celebrado en Villa Maltés, un oasis tranquilo rodeado de naturaleza, ideal para BBC u otros eventos (con posibilidad de alojamiento incluida). 

Pedro y Elo decidieron pasar por el altar a plena luz del día y ver caer la noche entre bailes. Así, ante sus seres queridos, ¡se casaron! Elo, espectacular con su atuendo, llegó a la ceremonia del brazo de su suegro y, como era de esperar, Pedro se emocionó especialmente. La ceremonia fue civil y oficiada por un buen amigo –una sorpresa para todos los asistentes, quienes pensaban que la responsable sería una concejala, aunque ella únicamente leyó los artículos del Código Civil correspondientes– e incluyó las intervenciones de amigos y familiares, la entrega de las alianzas por parte de los sobrinos pequeños de la pareja y el intercambio de votos. ¡Emocionante!

A continuación, los novios decidieron tomarse unas primeras fotos en familia, aprovechando la belleza del entorno y el encanto absoluto de la decoración –una estructura de madera cubierta de follaje y flores en rosas y verdes, así como cestas de mimbre repletas de las mismas flores en los extremos del pasillo junto a sillas tiffany blancas– y se dirigieron a la salida bajo una lluvia de pétalos y confeti.

Mientras tenía lugar el cóctel al aire libre, estos recién casados brindaron con un par de cervezas bien frías y se ausentaron para retratarse y poder incluir imágenes que hablan por sí solas en su álbum nupcial. De esta manera, tras instantes románticos, únicos e irrepetibles, se unieron al aperitivo y, tras este, hicieron su entrada triunfal en el banquete, en el cual se sirvió el menú de Catering Aniceto y se entregaron cuatro ramos: dos para las hermanas de la novia, uno para una buena amiga y futura casadera, y otro para una de las sobrinas pequeñas de los novios.

Como guinda del pastel: ¡la fiesta! Fue al aire libre, alrededor de la piscina. Se inauguró con el primer baile de los protagonistas del día y siguió con música, copas, photocall y candy bar. De esta forma, las invitadas aparcaron sus zapatos de tacón, los sustituyeron por alpargatas –regalo de los novios– y bailaron sin parar bajo unas tiras de luces que proporcionaban la atmósfera perfecta.

Novios elegantes y actuales

Elo vistió un depurado a la par que sofisticado slip dress con cuello barco, mangas largas de tul y espalda escotada rematada con encajes, de Oh que Luna. Como complementos estrella, incluyó en su outfit una tiara floral en tonos empolvados, de Tocados Mapila, combinada con un ramo de flores silvestres con eucalipto y astilbe, confeccionado por la floristería Lales Martínez. A destacar también el calzado cerrado de ante rosa y tacón fino, la joyería discreta y el trabajo beauty de Cristina Quero: un maquillaje sutil distinguido por labios rojos, a juego con una manicura del mismo color. Y, como peinado, una trenza de espiga.

Pedro, fiel a su estilo, se decantó por un chaqué azul marino, con chaleco, que conjuntó con una camisa blanca, corbata azul cielo, zapatos negros y gemelos en plata. Además, apostó por lucir una cuidada barba y un look moderno. ¡Impecable!

Imágenes de un día único

Imágenes de mi boda fue el equipo fotográfico elegido por esta pareja de enamorados para conservar en instantáneas un recuerdo que permanecerá impasible en sus corazones y en el de todos sus invitados... ¡para siempre! No os perdáis el encanto de su día y todo lo que transmiten las fotos. ¡Os encantarán!