Laura e Iván se conocieron en el instituto con tan solo quince años. Compartiendo compañerismo y una gran amistad, se convirtieron en el claro ejemplo de un amor de infancia, pues a los dieciocho decidieron sincerarse y comenzar una bonita historia de amor.

Una pedida de película

En una pedida propia de película de fantasía, Iván aprovechó un viaje que ambos hicieron a Tailandia para declararse ante el amor de su vida. Así, y después de varias excursiones privadas por la isla y tras practicar snorkel, un enamorado Iván se lanzó a hacer la romántica pregunta a su chica después de una inolvidable puesta de sol en Phra Nang Beach y de una cena de ensueño a orillas del mar. 

Arrodillándose y declarando su amor –y después de varios ataques de risa provocados por los nervios y la absoluta sorpresa de Laura–, la joven no dudó en contestar a su chico con un eufórico "¡sí!"

Decoración de estilo rústico chic

El 11 de junio de 2016 fue la fecha escogida por la pareja para unir sus corazones ante el altar, y el Hotel Villa Maltes el lugar que acogió el deseado "sí, quiero".

A los pies del Parque Natural de Cabo de Gata, en plena naturaleza y rodeado de montañas, el Hotel Villa Maltes se vistió de un estilo rústico inconfundible –con toques de romanticismo– para la celebración de Laura e Iván. La pareja se decidió por detalles de madera, mesas alargadas, un camino de yute sobre una mantelería de color crema y velas –unas más alargas y otras más pequeñas, creando un ambiente íntimo–. Además, los novios aprovecharon varias botellas de vino pintándolas de dorado y dejando caer por encima de ellas restos de velas.

De la mano de la floristería Flowers, las flores también fueron las grandes protagonistas del romántico escenario de Laura e Iván, pues la pareja colocó varios jarrones de estilo vintage con flores silvestres a lo largo de las mesas nupciales. Del mismo modo, tanto las minutas como los meseros –de estilo sencillo y de inspiración acuarela–, realizados por La Tienda de Olivia, tenían las flores como protagonistas de su diseño.

Después de un exquisito banquete ofrecido por Catering Aniceto, los novios dieron paso a la entrega de regalos; pequeños detalles de boda elaborados por ellos mismos, como una mermelada casera de naranja y canela con un toque de ron. Además, Laura e Iván apostaron por entregar un regalo solidario a cada invitado: el regalo azul de Unicef - El detalle perfecto con mensajes de Mr. Wonderful. Acto seguido, ambos novios bailaron su primer baile como marido y mujer al son de More than words, de Extreme.

Como auténticos príncipes

Tanto Laura como Iván lucieron dos looks llenos de personalidad y estilo.

Así, ella apostó por un fantástico vestido de Jesús Peiró –de la tienda Julieta Novias (Almería)–, del que modificó las mangas convirtiéndolas en mangas-capa de seda. Como calzado, la novia se decidió por unas sandalias doradas, de Lola Sanche, y, en cuanto a las joyas, lució el anillo de pedida y unos pendientes que le regaló su madre. Como ramo escogió un precioso bouquet de estilo silvestre con astilbe rosa acompañado por un lazo de terciopelo del mismo color. Para complementar su romántico look, Laura confió en el maquillador Paco Campy y en la peluquera Carmen Ledesma.

Por su parte, Iván se decantó por un traje clásico de la firma Protocolo, que acompañó con unos gemelos con la bandera de Reino Unido, regalo de sus compañeros de Londres.

Emociones a flor de piel

El equipo fotográfico de Imágenes de mi boda, junto al equipo de videógrafos de Filin Wedding Cinema, tuvo el placer de ser testigo del amor más sincero que desprendía la pareja en uno de los días más inolvidables para ambos.

La historia del amor verdadero y el reflejo más nítido y real de un "sí, quiero" de película, en un reportaje único que no podéis perderos.