Poco menos de dos años de relación fueron suficientes para que Iván se planteará poner el broche de oro a su historia de amor con Marta. Sin haber hablado antes sobre una posible boda, Iván se lo propuso "como quien no quiere la cosa" y Marta no solo respondió con un rotundo "sí", sino que quiso ponerse manos a la obra con los preparativos para que pudieran convertirse en marido y mujer ¡más pronto que tarde! Por eso, el anillo de pedida llegó cuando Marta menos lo esperaba: una vez casados. ¡Iván consiguió sorprenderla de una forma distinta a la habitual!

En pleno corazón de Madrid

Los protagonistas de este enlace urbano se conocieron en la capital y recorrieron sus calles de la mano, motivo por el que determinaron que su "sí, quiero" debía ser en ese mismo contexto. El Hotel Emperador, ubicado en la Gran Vía de Madrid, fue el enclave escogido para cumplir mejor que ningún otro con sus expectativas. Descartando los amplios salones decorados con elegancia, se decidieron por la terraza con piscina de la décima planta, que les permitía disfrutar de inmejorables vistas bajo el cielo madrileño, como las del Madrid de los Asturias o El Palacio Real.

Para dar forma a la idea que ambos vislumbraban, se decantaron por una ceremonia civil que hizo de ellos un matrimonio. Y para celebrarlo hicieron una fiesta íntima –con suelta de globos blancos incluida, cuando cayó la noche– que terminó con un baño nocturno. En realidad, para ellos ese día fue la ocasión más especial para pasarlo bien en compañía de sus seres queridos.

Labios rojos y pajarita bigote

Marta se vistió con un traje de novia de Pronovias seductor y femenino a partes iguales. Con corte sirena y abertura central en la falda, reinterpretaba la delicadeza del romanticismo, convirtiéndose en una pieza sugerente con encajes y bordados. Calzó unos peeptoes joya de Jorge Larrañaga, presumió de pendientes con forma de estrella y sostuvo un arreglo floral que la emocionó. ¡No supo cuál era la apariencia de su ramo de novia hasta el día B! Confió al 100% en el criterio y buen gusto de la responsable de Jara de Luna, la floristería que se encargó de su confección. ¡Y le encantó!

La apuesta de belleza de esta novia fue otra de las claves de su look. Lució un recogido bajo con flequillo ladeado, al que añadió un tocado floral de La Muse, y se decantó por un maquillaje neutro en los ojos que mantenía el justo equilibrio con los labios intensos. ¿Lo mejor de todo? Todas las invitadas debían llevar los labios pintados de rojo como ella.

Ivan apostó por la firma Hugo Boss. Escogió un clásico traje de novio negro, que combinó con tirantes y zapatos del mismo color y una camisa blanca con botonadura en negro. El accesorio que marcó la diferencia fue ¡un bigote como pajarita! Lo gracioso fue que, igual que el color del labial con el que debían maquillarse las amigas y familiares estaba definido, Iván propuso que todo el sector masculino que asistiera a la cita llevase una pajarita como la suya. ¡Originalidad para todos!

"Siempre juntos" en instantáneas

Las fotos del gran día de esta pareja las hizo Beatriz Tudanca, quien quiso plasmar en imágenes el "siempre juntos" bordado en el bastidor porta alianzas. Para conseguirlo se decantó por fotos narrativas de los momentos más importantes de la jornada y por una sesión romántica con la ciudad de Madrid como telón de fondo. ¿El resultado? Las magníficas instantáneas que componen el álbum de boda de Iván y Marta. ¡No os perdáis nuestra selección!