El Pirineo Catalán –qué mejor telón de fondo– fue el lugar en el que se vieron por primera vez. Sucedió un 7 de abril de 2011 y, desde entonces, las vidas de Héctor y Dama, paralelas hasta la fecha, cambiaron por completo y tomaron un mismo camino: el que les llevaría a hacer sentir el amor más puro y real.

Y si ese día del mes más primaveral vio nacer su amor, 6 años más tarde –y aun queriéndose igual o incluso más que el primer día–, Héctor y Dama se daban el "sí, quiero" en una boda mágica. Ambos lo tenían claro: soñaban con casarse desde el primer momento. Por ello, y aunque estaba más que hablado por ambos, Héctor decidió oficializar la pedida de mano preparándole a su chica una sorpresa muy especial; desde la ermita de San Antonio –lugar en el que se casaron los padres de la novia– y tomando sus mágicas vistas como escenario principal, el joven le lanzaba la romántica propuesta.

Con la excusa de realizar unas fotografías, Héctor aprovechó la ocasión para sacar su teléfono móvil poniéndolo en modo vídeo. ¡Con lo cual quedó todo grabado! El recuerdo de uno de los días más felices para la pareja… ese instante en el que el joven se arrodilló ante el amor de su vida entregándole su corazón y proponiéndole comenzar esa nueva aventura juntos. ¡La del matrimonio!

Sin dudarlo, una emocionada Dama dijo "¡sí!". El gran día se acercaba, y qué mejor fecha para unir sus lazos que el día de su sexto aniversario: el 7 de abril de 2017.

Lo tenían claro: era Ribarroja de Turia

Y así como tenían claro en qué fecha se darían el "sí, quiero", Héctor y Dama sabían que no podía ser otro el lugar, más que la masía Mas de Alzedo –en Ribarroja de Turia (Valencia)–, el espacio que acogiera su romántica cita.

El especial encanto de la construcción del siglo XVIII, sus jardines, su claustro y el marco incomparable en el que se rodea, convirtieron esta masía en el telón de fondo idóneo para Héctor y Dama, que vieron cumplidos todos sus sueños con tal solo visitar ese lugar por primera vez.

Gracias a su profesión, diseñadora de interiores y wedding planner, Dama pudo exprimir al máximo todo lo que sabía sobre tendencias nupciales para vestir el escenario de su día B a la perfección.

Queriendo enlazar sus vidas en una boda llena de simbolismos, la pareja apostó por vestir la masía bajo un manto de estilo boho country, gracias a una mezcla exquisita de elementos hippies, vintage, rústicos y románticos. Equilibrio, armonía y delicadeza brillaron por completo en una decoración pensada al detalle.

Y aunque todo el escenario tenía algo especial, sin duda destacaron elementos como los distintos bodegones y las presentaciones visuales acorde con el estilo boho, así como el indiscutible protagonismo de flores, guirnaldas y velas que lograron poner el broche de oro en un escenario lleno de magia.

Del mismo modo, los invitados quedaron fascinados con todos los rincones que la pareja puso repartidos por cada rincón del escenario, como una bañera envejecida llena de bebida fresca en la recepción, una paradita de zumos naturales, el photocall –creado a partir de mobiliario procedente de la madre el novio, mantillas y colchas de ganchillo tejidas a mano por la abuela de la novia y guirnaldas– o el seating plan –elaborado a partir de espejos antiguos prestados por familiares–.

¡Guapísimos!

La pareja lució espectacular en su gran día.

La novia apostó por un vestido boho de la firma Rembo Styling –concretamente el modelo Felicity de la colección 2017– adquirido en Jorge Aparisi. Como zapatos, Dama se decidió por unas alpargatas en lona blanca de la firma Castañer, apostando por belleza y comodidad. Finalmente, El Jardín de mamá Ana creó para la novia un precioso ramo y un tocado floral que le hicieron lucir única.

En cuanto al novio, Héctor se decantó por un traje a medida, también de estilo boho, de la firma Emidio Tucci compuesto por americana, pantalón y chaleco a juego. Como zapatos, el joven escogió llevar unos en piel marrón de Massimo Dutti. Un equipo de estilistas profesional se encargó del toque final, ocupándose del peinado y de la barba de un novio 10.

Belleza, libertad y diversión

Sin duda, uno de los rasgos más distintivos de la boda fueron los distintos outfits con los que sorprendieron los invitados. Vestidos acorde con el tema, se vieron tirantes, sombreros y texturas –como el lino y la pana–, estampados, coronas de flores, botas camperas y vestidos desenfadados. Los presentes en el "sí, quiero" de Héctor y Dama le dieron el toque más maravilloso que podían darle a la boda de estos enamorados, convirtiendo su gran día en algo todavía más mágico y divertido.

Belleza, libertad de espíritu y diversión; elementos que estuvieron presentes en todo momento y de los que pudo hacerse eco Manuel Orts gracias a su espectacular trabajo fotográfico. ¡No perdáis detalle de este bonito recuerdo!