Fran y Paula se conocían de siempre. Verse por Málaga era lo único que les unía pues, más allá de cruzar un par de miradas, ninguno de los dos jóvenes había dado el paso de iniciar una conversación... de crear un simple acercamiento. No obstante, y sin saberlo, ambos compartían algo, una realidad que les llevaría a estar juntos poco tiempo después: ¡se encantaban!

Así, el amor surgió de forma inesperada un 17 de agosto de 2013, momento en el que al fin se dejaron llevar. Sus sentimientos fluyeron... y, de tal modo, que su soñado noviazgo les llevaría a estar 3 años inolvidables juntos y a un "sí, quiero" que forjaría su amor en el tiempo.

Dámaso Ruano

Aunque Paula había hablado varias veces sobre la idea del matrimonio, lo cierto es que finalmente fue Fran el que sorprendió a la mujer de su vida. Dando el paso de forma única, a través de un cuadro de Dámaso Ruano; aprovechando que Paula es fiel admiradora del artista, Dámaso no dudó en regalarle una obra del mismo para lanzarse a por la tan romántica propuesta. Por supuesto, la respuesta de la joven fue un rotundo "¡sí!".

Majestuoso romanticismo

La pareja decidió casarse en Málaga, el mismo escenario que vio nacer y crecer su amor. Así, Fran y Paula celebraron una ceremonia religiosa en la bonita parroquia de San Miguel de Miramar y la celebración posterior en el Castillo de Santa Catalina –un imponente edificio declarado Bien de Interés Cultural con majestuosos y románticos espacios–. Se decidieron por una boda fresca, distendida, cómoda y cercana, anteponiendo el bienestar de sus invitados por encima de todo lo demás.

Sacándole partido a la belleza indescriptible del escenario, la pareja no quiso vestirlo más que con flores silvestres multicolor para dar luz, color y olor –obra de la La Buganvilla–, así como con centros florales compuestos por margaritas.

Los jardines, las vistas, la iluminación... todo resultó ser perfecto. Destacaron detalles del telón tales como las sillas de palillería en color blanco, el exquisito menú nupcial organizado y gestionado por Catering Lepanto Málaga, la mantelería de hilo en tono grisáceos, la mesa de postres, un rincón de rebujito, así como un fantástico cortador de jamón que dejó sin aliento a todos los invitados. ¡Un auténtico éxito! Además, la papelería nupcial la ideó por completo el novio, arquitecto de profesión.

El gran día no podía acabar de otra forma: con un mágico espectáculo pirotécnico que puso el broche de oro en un "sí, quiero" inolvidable.

¡Mágicos!

Ambos novios brillaron con luz propia.

La novia apostó por un precioso vestido diseñado por ella misma. Un sueño que se encargó de hacer realidad Pol Núñez; un vestido mágico compuesto por una falda de tul de seda bordado con lentejuelas e hilo dorado y plateado. ¡Auténtica perfección! Paula complementó su precioso look con unas sandalias de Pura López, un ramo de biznagas de jazmín –diseñado por Javi de, de nuevo, La Buganvilla–, un maquillaje muy sutil y un precioso recogido de coleta alta que lució junto con un tocado de BB tocados y complementos.

Por su parte, el novio se decidió por un fantástico traje clásico en tonos grisáceos. ¡Ideal!

De revista

De este mágico día, de revista y absolutamente inolvidable para todo aquel que lo vivió, fue testigo el equipo de profesionales de Agencia Süss. Gracias a un trabajo fotográfico exquisito, Fran y Paula cuentan con un sinfín de recuerdos en forma de imágenes que reflejan a la perfección lo que fue ese día... ¡Absoluta magia de la que no debéis perder detalle!