En 2005 Carmen y Elena coincidían en la universidad; desde entonces, ambas conocieron el amor verdadero. Dos años fueron suficientes para que Carmen y Elena descubrieran un sentimiento que iba más allá de cualquier amistad. De esta forma, en 2007 se adentraron en la aventura de un romántico noviazgo que duraría ocho años inolvidables. Después de ese tiempo, 2015 se convertiría en su gran año, aquel en el que un simple "sí, quiero" cobraría un sentido muy especial. Carmen tomaría la decisión de dar el gran paso y, tanto el escenario como la pedida en sí, no pudieron ser más especiales. Cogiendo de la mano a Elena y llevándola a una de las playas de la preciosa comunidad gaditana de Chiclana de la Frontera –lugar donde pasaban un romántico fin de semana–, Carmen pidió a Elena que se diera la vuelta tapándose tanto oídos como ojos. Así, Carmen aprovechó el momento para escribir sobre la húmeda arena una pregunta que ambas no olvidarían jamás: ¿quieres casarte conmigo? Cual fue la sorpresa de Elena al girarse y ver tal romántica proposición y un anillo de compromiso en medio de un precioso corazón dibujado sobre la arena... Sin dudarlo, una emocionada Elena aceptó con un rotundo "sí" en medio de una pedida de película. 

Bajo los colores del arcoiris

La localidad de Mijas Costa, en Málaga, fue el escenario que ambas jóvenes eligieron como escenario donde celebrar su gran día. Más concretamente apostaron por la Hacienda las Fuentes, un lugar rodeado de vegetación, con unas hermosas instalaciones y un jardín de belleza excepcional. La boda se caracterizó por un gran colorido que, sin duda, transmitía una esencia única y especial, así como una gran sensación de alegría y vivacidad. Además, Carmen y Elena apostaron por incluir en los distintos rincones de la celebración un sinfín de citas ingeniosas, personales y muy divertidas –tal y como ellas lo son–, para reflejar la esencia de su relación y de la personalidad de ambas en su día a día. Los colores del arcoíris cubrieron cada rincón de un enlace en el que no faltó detalle: las flores, un precioso arco por el que debían pasar todos los invitados, el timing nupcial, un divertidísimo photo booth, una naked cake absolutamente colorida como tarta de boda, sus mascotas perfectamente vestidas para la ocasión como encargadas de la entrega de los anillos... En definitiva, una boda difícil de olvidar por su romanticismo y por la gran personalidad que derrochaba cada elemento de la decoración.

El look de las novias, a juego

Ambas lucieron dos vestidos de novia impecables y de estilos parecidos, aunque tanto Carmen como Elena apostaron por rasgos que lograban distinguir por completo sus looks. Por un lado, Carmen eligió un vestido con cuerpo drapeado y escote corazón con volantes por toda la zona inferior. En cuanto a los zapatos, se decantó por un modelo morado a juego con su precioso ramo nupcial, también en tonos lilas, fucsias, blancos y verdes. El peinado que lució fue un sencillo recogido hacia atrás con un trenzado en el lateral cubierto por un velo corto. Por su parte, Elena vistió sencilla y preciosa con un vestido entero drapeado, con mucha caída, doble tirante y brillantes por la zona del escote, que además hacía relucir su espalda al descubierto. En cuanto a los zapatos, Elena escogió unos tacones rojos, a juego con su precioso ramo; un bouquet desenfadado con hiedra en caída y muy colorido, mezclando rojos, naranjas, amarillos, morados y verdes. Su peinado fue mucho más alocado que el de Carmen, pues decidió lucir sus rizos naturales en un sencillo recogido lateral.

De este fantástico día tuvo el placer de ser testigo el equipo de Amanda Watt Photography, quiénes lograron reflejar en sus fotografías todo el color que caracterizó este mágico enlace. Morados, amarillos, azules, blancos, verdes y rojos fueron los protagonistas indiscutibles en un enclave natural único, donde el amor, la familia y la amistad más verdaderos brillaron como nunca. Cada imagen es un reflejo claro de la felicidad que Carmen y Elena lograron contagiar a todos y cada uno de los presentes a su inolvidable "sí, quiero". No perdáis detalle del fantástico reportaje de una boda llena de personalidad.